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Un rostro en la multitud
Si todo el mundo es alguien, entonces ninguno es nadie.
Sindicación
 
11 - Otro bastardo arrogante.
Supongo que eso habrá pensado de mí más de uno, después de intentar dejar algún comentario y encontrarse con que no podía hacerlo.

Pero la verdadera razón es que no tengo ni puta idea de plantillas HTML, XHTML o como coño se llame. En algún momento toqué algo y la cagué.

Y de todo esto me entero esta tarde, leyendo un comentario que puso Bito en el blog de Iced.

Si no llega a ser por eso, no creo que me hubiese dado cuenta nunca, y lo mismo acabo pegándome un tiro cagándome en la puta chusma, justo después de llegar a la conclusión de que todo el mundo pasaba de mí. Así que gracias a los dos. Parece que ya está arreglado.



P.D.: Por otra parte, hay más motivos para pensar que, efectivamente, soy un bastardo prepotente.


 
10 - Para gente que no puede perder su valioso tiempo.
¿Este post os parece lo suficientemente corto, hijos de la gran puta?
 
9 - Pasar desapercibidos
Casi todo el mundo anda medio poético por los blogs.

Es normal. Cuando uno escribe quiere hacerlo bien. Quiere gustar a los demás, y decir cosas grandes. Quiere decir aquello que los demás no han dicho todavía, o decir lo mismo, pero de otra forma. De algún modo, uno siempre intenta ser original.

Pero es que de vez en cuando se leen unos poemitas y unas cosas que parece que las hayan escrito en un estado de trance romántico, con pajaritos enamorados revoloteando alrededor, estrellitas y duendecillos mágicos escondidos tras los árboles con cara de picarones.

Bueno, eso para otro día: las niñas mágicas con blogs oscuros y fotos de unicornios y de la protagonista ésa de la peli Amelie. Sí, ésa cuya vida era mágica, en el buen sentido de la palabra y en el malo también. Esa peli en la que las cosas no ocurrían simplemente porque sí, sino que todo era un presagio de algo posterior. Todo tenía un significado oculto que había que descubrir. Para otro día...

¿A qué viene todo ese mundo idílico que queréis pintar también en los blogs?
De verdad, me dan arcadas con los poemas que leo en algunos sitios. Qué mal gusto, joder.

Esas cosas no se hacen en público. O, al menos, que avisen, y digan “el siguiente enlace contiene un poema escrito por mí, ábrelo bajo tu responsabilidad, pero te aviso de que es un pastelazo infumable”.
Noto al leerlos cómo se me van poniendo las piernas flojas a cada línea. Y después vienen los de “qué bonito, Marupuri, me has hecho llorar, y me has animado el día”.
Qué queréis, ¿que veamos lo sensibles que sois?

Es como cualquiera de las canciones éstas de moda que se limitan a mezclar expresiones que ya están sobresaturadas hace siglos, como “mi alma”, “sin ti no puedo vivir”, “me muero de tanto amor” bla, bla, bla. Son todas iguales.

Ya no hay sensibilidad. Hay sensiblería. Se ha perdido la sutileza.
Están de moda las demostraciones pomposas de lágrima fácil.

Está de moda regalarle a tu novia un ramo de rosas en medio de un sitio lleno de gente, para que todo el puto mundo lo vea.
Ahora lo más importante no es el hecho en sí del detalle de las flores o lo que sea. Ahora, lo más importante es que lo vean los demás. Porque ahora sólo somos algo si los demás lo valoran.

¿De qué te sirve ponerte moreno en la playa si después no sales para que los demás puedan admirar tu bronceado? Los demás tienen que verlas. Quieren que las vean, igual que ellas ven a los famosos por la tele.

No quieren pasar desapercibidas. Ya nadie quiere pasar desapercibido.

A la gran mayoría de tías, verdaderamente se la pela que le digas que la quieres, que te quieres casar con ella, o alguna otra gilipollez de ésas. Lo que quieren es que la gente se entere de ello. Quieren lucirse delante de sus amigas: si ocurre sin gente delante, a los pocos minutos se encargarán de que lo sepa todo el mundo.

Y la mayoría de los blogs que veo por aquí son para contar cosas por el estilo. Que si fulanito quería salir conmigo, pero menganito aún me quiere. Quieren ser las protagonistas de la serie televisiva que se montan.

Quieren que sepamos de sus vidas, porque no quieren pasar desapercibidos.

Nadie valora ya el contenido de las cosas, sino sólo el continente. Lo que se ve. La importancia está ya en la forma. Que se vaya todo al carajo. No importa si no tienes nada que decir. “¡¡Diiiilo con grasssia y salero shikiiiillooooo, oleee qué arrrtee!!”

No importa si no sientes una mierda por una tía. Hazle un regalo en público. No importa si no trabajas una mierda. Haz como que trabajas, y haz como que te interesas por tu trabajo.

La modestia y el buen gusto se han ido al carajo. Sólo queremos que todo quede redondo de cara a los demás, que los diálogos sean naturales y breves, pero ingeniosos.

Ya todo lo que hacemos lo pensamos con vistas a que quede bien, como si nos viéramos a nosotros mismos en una película.

Y todo esto se está extendiendo hasta tal punto que la gente de verdad cree en ello. Lo que quiero decir es que todo lo que vivimos lo hacemos en función de los demás. Cada vez se sitúa la vida en plano más alejado y menos comprometido, viendo las cosas desde fuera, porque se ha perdido el tiempo para reflexionar y darnos cuenta de las cosas.

Incluso nosotros mismos vivimos nuestra vida desde fuera, mirándonos desde algún sitio que no está dentro, como si estuviéramos en nuestra película:

A veces estás en alguna situación de tu vida tal, que, por los motivos que sean, supone una encrucijada más o menos importante. Puede ser cualquier cosa, basta con que pienses más de lo que estás acostumbrado a pensar, para que, sin darte cuenta, te sorprendas en ese momento tomando conciencia de ti mismo.

Y, en vez de pensar en la situación (en cómo has llegado allí, y qué caminos puedes tomar), de repente te miras desde fuera, como si fueses el protagonista de una película, de tu película, y te imaginas lo bien que está quedando esa escena. Incluso piensas en el movimiento de la cámara: un traveling lento, alejándose de costado, contigo al fondo, el pavimento de la calle mojado, algunos tipos solitarios pasando, y tú allí en medio de todo, fumando un pitillo, mientras el mundo seguía girando sin sentido.
Al fondo, la banda sonora de Van Morrison.

Estaremos solos en ese momento, sí, pero... nos estamos viendo nosotros mismos...¡Alguien nos está mirando!
No hemos pasado desapercibidos. Menos mal, qué alivio, alguien me estaba mirando.






 
8 - El gusto de ser diferente
Estoy un poco decepcionado con la gente. ¿Por qué no decirlo? Total, si aquí no me conoce nadie.

Ya sé que todo es negocio, y que la publicidad está en todas partes. El 98% de todo lo que ves u oyes al día es publicidad, es un intento de venderte algo, ya sea un producto, una idea o una forma de vida. Al fin y al cabo, todo siempre orientado a venderte algo, y sacar un beneficio a tu costa. Hijos de puta.

Pero no puedo acostumbrarme a la idea de que ese lenguaje publicitario se nos pegue a nosotros y lo tomemos como la única forma de expresión posible.
Las mismas personas parecen anuncios andantes. Casi todo el mundo habla para hacer ver a los demás lo aventureros que son, lo mucho que ligan, o lo bien que lo han pasado en el último viaje. ¿Ya no se comunica nadie?
Cuando estás frente a alguien así, te están hablando y te vas dando cuenta de que no te están contando las cosas: en verdad te están tratando de convencer. De lo que sea. Da igual. Te están vendiendo una imagen. Su imagen. ¿Intentan demostrarle algo a la gente? ¿Por qué? ¿Quizá tiene la sensación de que la gente es más feliz, y quiere refutarlo a toda costa?

¿Por qué ese deseo de quedar por encima de los demás? No lo entiendo.

Yo mismo, fuera de este blog, me lo monto más o menos como puedo, pero vamos, como todo el mundo.
Todo eso de ver el vaso medio lleno o medio vacío está muy bien, pero el vaso no está siempre a la mitad ¿no?
Quiero decir, que unas veces tienes motivos para estar jodido y necesitas estarlo, reflexionar. No sé, pensar para tomar medidas y solucionar lo que sea. Y otras veces te lo pasas verdaderamente bien. Y se te olvidan las rachas esas existencialistas en las que todo te parecía tan corto.

Pero vamos, ¿todo el día con la sonrisita en la cara, y todo el día siendo el inconformista que rompe moldes a cada paso que da? Venga hombre, no te lo crees ni tú. ¡Ja! En todo momento intentando venderse y deseando ser envidiados.
Aburre, y me hace recordar el dicho “Dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces”.

No hay que demostrar nada a nadie. Pensando así se acaba con lo de “Cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas: come mierda”.

A mí me la suda la gente cada vez más. Incluso algunas veces me gusta recrearme en el morbillo ése de sentirme un solitario salvaje, por supuesto. ¿A quién no?

Pensar que ves más que el resto es más reconfortante que pensar que ves menos que el resto. Te imaginas doblando alguna esquina, huyendo de los demás, como el loco de la colina, o el lobo estepario, Hank Chinasky, tipos así. Tú también lo haces, estoy seguro.

Algunas veces, hablando con alguien, leyendo un libro, un blog, o simplemente viendo el modo de comportarse de alguien, ves parte de su verdad, y cuando esa verdad coincide con la tuya... eso es maravillso.

Y, hablando de Bukoswky, lo que pongo aquí no es ningún alter ego. Soy yo, y así es como veo algunas cosas. Y este blog lo uso para decir algunas de las cosas que pienso y que dichas socialmente te hacen perder puntos.
Sí porque... ya sabéis: hay que dar una buena imagen del producto.



Otra cosa. Me pregunto por qué la gente no comenta nada aquí. En este blog.
Supongo que será porque visto así en conjunto, este blog es aburrido y pretencioso. Supongo que la gente pensará “¿Qué se cree éste?, ¿muy inteligente por pensar estas cosas?, ¿diferente?” o algo así como “ Déjate llevar, folla más y cómete menos el coco”.
Porque esto es una mierda de blog, vaya. Y la verdad es que tengo que admitir que, visto así, post a post, esto da la imagen de un parásito social, jajaj.

Pero bueno, tampoco comento mucho por otros blogs, como se ve por ahí que forman verdaderas “comunidades blogeras”, en las que siempre comentan los mismos, parece que por obligación, para que a su vez les comenten a ellos y mantener la audiencia. Decía que comentan los mismos a todos los posts, con comentarios del tipo “pues ayer estaba de acuerdo, pero hoy no”, y besitos blogueriles (o blogueros, o como coño se diga) y cosas por el estilo.

Esos comentarios no son más que otra de las formas de vender su blog que decía antes. Sus comentarios en verdad no son más que enlaces a sus blogs, de la misma manera que la televisión no es más que unos trozos de películas que ponen entre los anuncios.
También hay que tener en cuenta que no soy tía, ni un tío ingenioso y sarcástico, que no hablo de sexo, ni de intimidades sentimentales, ni de nada que dé un morbo especial.

Un momento, en general creo que no hablo de nada de interés.

Bueno, mejor así. Lamidas de culo las justas. A mí me gustan más los que me visitan sin hacer ruido.
Vienen enlazando un blog con otro, leen, y cuando tengan ganas o se acuerden, vienen otra vez. O no vienen. Me parece que es un buen filtro para que esto no se llene de gilipolleces, al menos más de las que ya hay. Sí. Que alguien diga algo si quiere. Y, si no, que no lo diga. Lo último que quiero es una falsa comunidad que, encima de ser falsa, es virtual.

Definitivamente me gustan los que vienen de forma anónima. Sin ninguna intención que no sea la curiosidad de leer lo que otra persona piensa con un poco de sinceridad. Mucho tampoco, la verdad. Si fuera totalmente sincero, entonces en cada post me cagaría en dos o tres. También dicen que el que no se consuela es porque no quiere.

Pero bueno, ya está bien por hoy, que me voy a comer, que tengo hambre.

No. Mejor antes voy a cagar, y después comeré. Eso, eso sí que da gusto.