logotipo

img_google
Un rostro en la multitud
Si todo el mundo es alguien, entonces ninguno es nadie.
Sindicación
 
3 - Hola, desconocido.
Caminando por la calle entre la multitud, son muchas las sensaciones que se llegan a experimentar.

Dependiendo de tu estado de ánimo, unas veces te sobrecoge la grandeza de ser uno más, la nostalgia del ahora que estás viviendo, esa contradicción entre la tristeza por la fugacidad del momento presente, que ya se fue, y la magia que le confiere a cada instante el hecho de saber que es efímero, y, por tanto, digno de ser aprovechado, para que no se pierda en la noche de los tiempos.
En esas ocasiones da gusto pasear.

Otras veces, en cambio, me veo totalmente angustiado caminando. No caminando, sino en el proceso de ir de un sitio a otro. Mezclado entre el gentío. Describiendo una trayectoria quebrada, intentando avanzar entre los huecos que va dejando aquí y allí la gente a su paso.
En una ciudad grande, donde hay gente por todas partes, es difícil mirar a un punto muerto mientras caminas (a no ser que lleves gafas de sol). ¿Cómo se marca uno un punto de referencia en estos casos? Se me hace imposible.

Quieras o no, en algún momento, tu mirada acaba apuntando directamente a los ojos de otra persona, y, para alguien tan inseguro como yo, estos choques con los otros pueden llegar a ser verdaderos hachazos emocionales.
A veces no puedo ni siquiera ir pensando tranquilamente en mis cosas. Me veo invadido desde fuera por los demás.

Después de varios de estos golpes, uno siente ganas de mirar a algún sitio en el que no haya nadie, una calle que se abre, un cartel grande, el suelo, yo qué sé, uno de esos cuadros que se colocan en las salas de espera para evitar esas situaciones tan incómodas. Tener que mirar a un desconocido a los ojos es un reto difícil de abordar para una autoestima baja.

Antes pensaba que ese momento era algo así como un encuentro cósmico entre dos mundos, una posible oportunidad de conocer a una persona interesante, yo qué sé, un café gratis.
No estoy loco, he escrito "algo así como". Cada ocasión era una nueva oportunidad. Me parecía que esa persona con la me había topado de repente, se había fijado también en mí (y, por un momento, me había comprendido, de alguna manera). Le invadía la misma curiosidad que a mí por hablar con él ¿Habéis visto el comienzo de la película Closer?

Incluso, a veces, yo forzaba esa circunstancia, y, de vez en cuando, algún pobre transeúnte con mala suerte se sorprendía con mi mirada fija en sus ojos durante algún tiempo. Lo mínimo, eso sí, para no asustar. Lo justo para captar la atención sin parecer descarado. A lo mejor entonces era un poco menos cobarde, aunque no dejaba de serlo del todo.

Ahora ya no hago eso. Ahora, cuando la línea de horizonte que me fijo acaba en la cara de alguien, seguro que mi confusión es claramente visible desde fuera, reacciono como si pidiera perdón por haber invadido la intimidad del otro, por haberle enfocado con las luces largas, vuelvo los ojos rápidamente hacia cualquier otro lugar, muevo un poco las manos inquietas buscando algo que ajustar (el cinturón, la camisa, el pelo...) para tomar un poco de confianza, y sigo mi camino mirando hacia otra parte, primero hacia el suelo, claro.

Así voy yo por la calle, de fogonazo en fogonazo, hasta que no puedo más, y, entonces, me sobreviene una necesidad repentina de pararme, busco un espacio un poco más abierto, un pequeño embotellamiento de gente que se despeja, tomo aire, y me quedo quieto en el sitio. Mientras la gente sigue pasando. Yo miro a los lados. Y me pregunto por qué.

En esas caminatas, siempre espero que algún día una desconocida venga hacia mí sonriendo, y, bajando un poco la mirada, me dijese “Hola, desconocido”.
Supongo que yo, casi sin poder hablar, respondería algo vulgar o descortés, algo breve, y me iría de allí, con el rabo entre las piernas. O a lo mejor no.
 
Comentario:
No te preocupes en saber si haces bien comentando mi blog. Por lo menos a mi me gusta que lo hagan. Intentare seguir trasportandos al interior de aquella época de mi vida, pero he de decir que como escritor soy bastante indisciplinado. También ahora debo pensar en como escribir ciertas cosas por que me he dado cuenta que ya no solo hablo de mi.
Gracias por leerme y por tu comentario. Hazlo cuando quieras. Un saludo.
No