Diarios de motoneta
¿Que tal mis queridos lectores? El día de hoy, o mejor dicho, hasta el día de hoy, he encontrado un pequeño espacio en mi atareada vida (que por cierto, ahorita debería estar comiendo, pero bueno, era comer o subir un post) para relatarles una vez más, anécdotas y disparates.
Para comenzar, debo aclarar que mi trabajo es un poco pesado y la verdad el sueldo… pues no es mísero, pero si un poco escaso jaja. El otro día recibí en casa la llamada de mi tío Saúl, que dentro de las recomendaciones no omitió mencionar: “espero no llegarme a enterar que te metiste en problemas, por andarte desbocando (desbocar es algo así como salirse de control en el respectivo “desmadre”)”. ¡Vaya! la verdad que no creo que sepa de lo que está hablando, para ser sincero, no tengo tiempo (ni aunque quisiera) de meterme en problemas, ahora si que entiendo lo que es “rajarse el lomo” para conseguir la “pasta”. Pero vamos, por lo menos nunca falta para comer bien, incluso no he bajado de peso. La verdad es que me agoto mucho, a tal grado que, para ir a la tiendita de la esquina en horario de oficina (no se, por un refresco, unas papitas, que se yo), me hago de la “motoneta R3” de la compañía y esquivando gente, recorro la banqueta de ida y vuelta, jaja, deberían ver la cara de las vecinas que laboran en la Distribuidora CP de Telcel, o sea la competencia, quienes tan solo de verme cuando salgo, lo hacen como si yo fuera un “huevón” o que chingao… digo, la neta si da hueva jaja, pero bueno, a la vez también son bien coquetas las canijas, incluso hay dos que tres que no están de mal ver, pero bueno, ni modo de andarse fijando en esas que la verdad, aquí las mujeres… y hablo de mujeres, se dan como las moscas.
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En fin, que puedo yo decir, la verdad hay mucho que contar pero ¡ah, la madre! Mi estomago es exigente y tengo que ir a comer (en la motoneta porque me da hueva). Pero ahora si, para la próxima mis queridos lectores, prometo no defraudarlos y escribiré algo mas substancioso, un abrazo a todos ustedes donde quiera que me estén leyendo y espero ya no abandonen tanto este espacio, se despide, su amigo.
Para comenzar, debo aclarar que mi trabajo es un poco pesado y la verdad el sueldo… pues no es mísero, pero si un poco escaso jaja. El otro día recibí en casa la llamada de mi tío Saúl, que dentro de las recomendaciones no omitió mencionar: “espero no llegarme a enterar que te metiste en problemas, por andarte desbocando (desbocar es algo así como salirse de control en el respectivo “desmadre”)”. ¡Vaya! la verdad que no creo que sepa de lo que está hablando, para ser sincero, no tengo tiempo (ni aunque quisiera) de meterme en problemas, ahora si que entiendo lo que es “rajarse el lomo” para conseguir la “pasta”. Pero vamos, por lo menos nunca falta para comer bien, incluso no he bajado de peso. La verdad es que me agoto mucho, a tal grado que, para ir a la tiendita de la esquina en horario de oficina (no se, por un refresco, unas papitas, que se yo), me hago de la “motoneta R3” de la compañía y esquivando gente, recorro la banqueta de ida y vuelta, jaja, deberían ver la cara de las vecinas que laboran en la Distribuidora CP de Telcel, o sea la competencia, quienes tan solo de verme cuando salgo, lo hacen como si yo fuera un “huevón” o que chingao… digo, la neta si da hueva jaja, pero bueno, a la vez también son bien coquetas las canijas, incluso hay dos que tres que no están de mal ver, pero bueno, ni modo de andarse fijando en esas que la verdad, aquí las mujeres… y hablo de mujeres, se dan como las moscas.
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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .En fin, que puedo yo decir, la verdad hay mucho que contar pero ¡ah, la madre! Mi estomago es exigente y tengo que ir a comer (en la motoneta porque me da hueva). Pero ahora si, para la próxima mis queridos lectores, prometo no defraudarlos y escribiré algo mas substancioso, un abrazo a todos ustedes donde quiera que me estén leyendo y espero ya no abandonen tanto este espacio, se despide, su amigo.
Una noche en el infierno... y mañana, a trabajar.
Hola que tal mis entrañables y fieles lectores de afección por mis humildes y en ocasiones, poco mamones textos. ¿Que puedo yo decirles? Es bueno reconocer, que a veces si se me pasan las tintas en redactar dos que tres incidentes un poco más exagerados de lo normal, por ejemplo, cuando la iguana casi se me escapa dentro del bocho, ¡vamos! De pura cagada la alcancé a atrapar de nuevo… que por cierto, tristemente les informo, que la muy hija de tostada y poco agradecida del buen trato que le di, se escapo hace escasamente tres días, aprovechándose de mi descuido de haber dejado destapada la pecera. No lloré, pero a la mañana siguiente me dirigí a la pecera donde vivía, con la confusa idea de que aún estaría ahí, recostada sobre su rama favorita y tan verde y radiante como siempre (ok., ok., a esto iba con lo de EXAGERAR). Pero bueno, esto no tiene mucho sentido, ya me compraré otro reptil, quizá algún pez o puede que algún pequeño mamífero.
Pasando a otro tema, la noche de ayer fue como dormir en el infierno. No lo puedo creer, se descompuso mi ventilador, ¿saben lo cruel que es para uno, dormir sin (mínimo) un ventilador? No, no, no… ya hacia calor, pero para mi, se intensifico tras el absurdo, constante y sudorisante intento de tratar, fallidamente, de arreglar la chingadera esa conocida como ventilador. Lo desarmé, le di vueltas, conecté y desconecté cable por cable, lo limpié, lo golpee, lo patee y por último, a la basura lo tiré. En fin, rompiendo con la costumbre de dormir como siempre en mí recamara, me disponía frustradamente a recostarme en el sillón de la sala, después de haber abierto las ventanas y las puertas, tanto de la entrada, como la del patio trasero, con el fin de permitir correr un poco el aire, pero ¡NO! Desafortunadamente, los chingados bueyes que tenemos por vecinos, tuvieron la brillante idea de efectuar una pequeña y escandalosa fiesta precisamente ayer, viernes (si, lo sé, yo acostumbraba a formar parte de las listas de pachangas tanto del viernes como las del sábado, pero eso era en la escuela), pero señoras y señores, yo, desafortunada o afortunadamente ya trabajo y no puedo desvelarme los viernes, debo dormir bien, temprano, cómodo, con un ventilador que aclimatíce mis sueños; digo, si por lo menos hubiera sido música ambiental o quizás algo de trova, yo que sé… pero digamos que estos sujetos tienen preferencia por el (lo odio, lo odio desde el tuétano) reggaetón, cumbia, ranchera y corridos, y para acabarla de fregar, el perro (Amadeus) se puso a ladrar a diestra y siniestra. Pues bueno, creo que apenas dormí aproximadamente una o dos horas, acalorado, nervioso e incomodo, deberían ver la cara que traigo en este momento.
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Miren, se muy bien que a lo mejor este post no es muy substancioso, pero tenia que desahogar esa pena, y a falta de tiempo y por estar en la oficina, ya voy de salida y tengo muchísima hambre, me atrevo a publicar sin más, este post de baja calidad y sobretodo más que nada calaña. Un gran abrazo a todos ustedes queridísimos lectores, me comprometo a textualizár una mejora notable en la próxima publicación. Chau.
Pasando a otro tema, la noche de ayer fue como dormir en el infierno. No lo puedo creer, se descompuso mi ventilador, ¿saben lo cruel que es para uno, dormir sin (mínimo) un ventilador? No, no, no… ya hacia calor, pero para mi, se intensifico tras el absurdo, constante y sudorisante intento de tratar, fallidamente, de arreglar la chingadera esa conocida como ventilador. Lo desarmé, le di vueltas, conecté y desconecté cable por cable, lo limpié, lo golpee, lo patee y por último, a la basura lo tiré. En fin, rompiendo con la costumbre de dormir como siempre en mí recamara, me disponía frustradamente a recostarme en el sillón de la sala, después de haber abierto las ventanas y las puertas, tanto de la entrada, como la del patio trasero, con el fin de permitir correr un poco el aire, pero ¡NO! Desafortunadamente, los chingados bueyes que tenemos por vecinos, tuvieron la brillante idea de efectuar una pequeña y escandalosa fiesta precisamente ayer, viernes (si, lo sé, yo acostumbraba a formar parte de las listas de pachangas tanto del viernes como las del sábado, pero eso era en la escuela), pero señoras y señores, yo, desafortunada o afortunadamente ya trabajo y no puedo desvelarme los viernes, debo dormir bien, temprano, cómodo, con un ventilador que aclimatíce mis sueños; digo, si por lo menos hubiera sido música ambiental o quizás algo de trova, yo que sé… pero digamos que estos sujetos tienen preferencia por el (lo odio, lo odio desde el tuétano) reggaetón, cumbia, ranchera y corridos, y para acabarla de fregar, el perro (Amadeus) se puso a ladrar a diestra y siniestra. Pues bueno, creo que apenas dormí aproximadamente una o dos horas, acalorado, nervioso e incomodo, deberían ver la cara que traigo en este momento.
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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Miren, se muy bien que a lo mejor este post no es muy substancioso, pero tenia que desahogar esa pena, y a falta de tiempo y por estar en la oficina, ya voy de salida y tengo muchísima hambre, me atrevo a publicar sin más, este post de baja calidad y sobretodo más que nada calaña. Un gran abrazo a todos ustedes queridísimos lectores, me comprometo a textualizár una mejora notable en la próxima publicación. Chau.





