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Pulpos y esquinas
Reflexiones generalistas sobre lo divino y lo humano en clave irónica.
Sindicación
 
El arte de la guerra.
Si digo que las sobremesas en buena compañía y agradable conversación son uno de los mejores inventos de la humanidad, no descubro nada nuevo. Junto con la siesta, es de las grandes maravillas a las que se puede optar después de un buen yantar (y dale con los pareados).
Y en ello estaba este domingo, disertando desde lo más elevado hasta lo más fútil, desde Dios y su madre hasta la hija de la infanta, cuando alguien de los comensales propuso, viniendo a cuento o no, de acudir todos en masa a uno de esos campos donde la gente se cose a bolazos de pintura, en patéticas estrategias de salón y vestidos de fumigadores de pies a cabeza. No me lo creía.
Tengo a mis amigos por gente cabal, aventureros cuando lo merece y curiosos por naturaleza, pero que siquiera lleguen a pensar en emplear su precioso tiempo ( y el mío) en actividades dignas de un adolescente hiperactivo con ganas de hacerse daño... Pues que no me va.
Ya he pegado unos cuantos tiros en esta vida como para saber que las armas, aunque disparen pintura, hay que mantenerlas alejadas de uno. No traen nada bueno, y no lo hacen porque de hecho son el único instrumento creado con la sola finalidad de matar o causar daño. Un cuchillo corta jamón además de matar; y una tostadora cumplía su función antes de caer enchufada en nuestro baño relajante. Pero una pistola no sirve para colgar cuadros, ni como llave... Bueno sí, pero no se les recomiendo. Vamos, que un arma de fuego es para lo que es. Por eso no me gustan.

No obstante, de lo que quiero hablar es de la extravagancia que se me ocurrió en el coche, de vuelta a casa. Mano a mano con mi imponderable Fermín, fuimos diseñando lo que habrá de sustituir a las guerras en el futuro. Mejor dicho a las armas convencionales, ya que la guerra es algo atávico al hombre e inextirpable del mismo. Así que decidimos crear un protocolo del "Nuevo Arte de la Guerra". Y nunca mejor dicho. Ahí va:

" Se hace saber que desde ahora y para los restos, los litigios entre paises beligerantes se resolverán por medio de enfrentamientos con pintura, al modo de los llamados "Juegos de guerra".
Todos los paises firmantes aceptarán los términos de este acuerdo como si fuera el Tratado de Ginebra. A cualquier infracción se responderá con la pérdida de la guerra y quedará el causante sometido a las condiciones del vencedor.
1- Los bombardeos se harán con hidroaviones cargados de un color que diferencie a un enemigo del otro. Estos arrojarán su carga en el territorio enemigo dándose la zona coloreada como conquistada.
2- Los zapadores del ejército hidro-bombardeado podrán, cuando las condiciones de "fuego" así lo permitan (de noche es un buen momento), recuperar el terreno perdido devolviendo su color original con rodillos y brochas, haciendo desaparecer el color del enemigo... Hasta el siguiente bombardeo.
3- Se permite el uso y abuso de los campos de minas Que consistirán en bidones de pintura semienterrados ocultos bajo una capa del color del enemigo. Cuando éste, confiado de pisar terreno afín se adentre en el campo minado, los botes explotarán, coloreando el terreno y causando "bajas" a docenas.
4- Uno de los fines principales de esta modalidad de contienda es el no causar daño a nadie. ¡Por eso se hace con pintura soluble! Y para ello, todos los soldados movilizados aceptarán "La Escala de Gravedad" que habrán de memorizar antes de entrar en combate. Dicha escala determina la gravedad de una herida-mancha que se pueda producir en las trifulcas. Y será obligatorio abandonar el frente hasta haberse recuperado, tiempo que viene indicado en la mentada escala. Por ejemplo, que te manchen en la cara es más grave que en el pantalón... según dónde. Si te han pintado las piernas es obvio que no puedes avanzar, así que has de ir hasta la Lavandería de campaña y esperar tu turno de lavado. Si el uniforme queda inservible, serás evacuado y licenciado.
Se exigirá un aspecto impoluto para volver a tomar las armas y sólo se permitirán manchitas en lugares inofesivos del cuerpo, para que los veteranos puedan lucir y presumir de cicatrices de combate.
5- Los espías de ambos bandos podrán vestir como quieran, pues la opción de que fueran a rayas de los colores en litigo les harían sumamente identificables.
6- No se harán prisioneros. Todo aquel que sea capturado por el enemigo sufrirá el trance de ser embadurnado con esmalte sintético (¡que ya lo puedes lavar!) del color de los captores, y devuelto a su batallón para deshonra y escarnio de él y su descendencia. Desde luego será devuelto a la sociedad civil (ver punto 4), vergonzosamente y sin galones. Será una excelente manera de diezmar divisiones y minar la moral enemiga.
7- El Generalato y toda su recua observarán, dirigirán, corregirán, planearán y se molestarán entre ellos subidos a bordo de globos aerostáticos anclados en el suelo, a suficiente altura como para divisar el campo de batalla y ver así el avance o retroceso de sus respectivos colores. Sólo se les bajará por la noche o en caso de extrema nubosidad, causas ambas de poca o nula visión. Y si se obstinan en demostrar su total ineptitud en la táctica pictórico-militar, se podrá cortar la cuerda del globo y que se piren de una vez.
8- Cualquier país tercero que se alíe con uno de los contendientes, acatará el color del ejército al que se une. Nada de empezar a hacer mezclas confusas y pruebas de paleta. No se trata de hacer un Jackson Pollock, sino la guerra, asunto serio como pocos.
9- Acabada la contienda por la causa que sea, eso ya lo decidirán los enfrentados, el vencedor estará obligado a acondicionar a su nuevo color todo el territorio conquistado -si lo hubiere- y dejarlo bonito y habitable. Por su parte, el vencido tendrá que restaurar todo lo que manchó en terreno enemigo y dejarlo como antes del inicio del conflicto sin ganancia alguna e insultos mil.

La aplicación de este nonólogo (me falta uno para decálogo) tiene también su contribución para los que seamos meros obsevadores de semejante sindios. Podremos admirar las tácticas de avance y despliegue de un color u otro sólo con mirar las fotos o imágenes aéreas que nos sirvan las televisiones. Las manchas de un color en territorio del otro delatarán los focos de resistencia. Para saber cómo se tomó aquella colina sólo habrá que fijarse en la franja de diferente color, que ascendió hasta el nido de ametralladoras de la cima, y que la rindió con una lluvia de granadas "TITANLUX".
Ver un mapa será una gozada, y hasta los niños menos dotados para la geografía aprenderán dónde está la dichosa capital de Azerbaiján (¡incluso dónde está!), o si Polonia es germana o no. Viviríamos el fin total de las fronteras. Resultará evidente cuándo cambias de país. ¡Joder, miras el suelo...!
Los cartógrafos agardecerán semejante contribución al orden goefísico de la corteza terrestre y los mapas ganarán en espectacularidad y concreción. Yo me compraré uno.

Como ven, la utopía aquí expuesta está plagada de ventajas ( en caso de guerra ¿qué? Como mucho, te pintan la fachada...) y no supone mal alguno... o excesivo, dejando que el ser humano explaye sus arrebatos bélicos a diestro y siniestro sin miedo a que cometa nada irreparable.
Así que voy a cobrarme un par de favores que me deben en unas embajadas y por mis... que por lo menos se lo van a tener que leer.
Esto hay que moverlo!

 
Cuando China despierte...
Para que luego digan que no trabajo, sepan todos que acabo de volver de China. De viaje de negocios.
Hace algunos días me comunicaron que no hiciera planes para esta semana, que desempolvase mi pasaporte olímpico, y ejercitara mis rudimentarias nociones de cantonés, que me iba a Pekín como supervisor de las instalaciones para los juegos del 2008. ¿No había mencionado que soy del Comité Olímpico Internacional?... Vaya. Represento a San Marino -ventajas de la doble nacionalidad- y de tanto en tanto me toca ejercer de observador e informante, y es ineludible. Hay que ir ... A menos que estés dispuesto a renunciar al susodicho cargo. Y yo no lo estoy. Es un chollo.

Bueno, o eso creía hasta que he vivido la experiencia de compartir días del calendario con la raza que nos dominará en el futuro. Son realmente inquietantes estos chinos, y sin esconder la aversión que sienten por la raza blanca, esperan su momento con paciencia infinita. Llevan años diseñando su plan expansionista y las prisas no les van a hacer tirar todo por la borda, ni precipitarse en sus pasos. La colonización mundial ya ha comenzado y nosotros sonreimos al ver un nuevo restaurante, o tienda de "Todo a 100", o... en nuestro barrio.

Nada más aterrizar en la capital, fuimos "secuestrados" (por no decir recibidos) por la delegación oficial del Gobierno, quienes en una agotadora profusión de reverencias nos invitaron a seguirles al hotel. Nunca se me olvidará la cara del jefe de la comitiva, cuya mirada decía lo contrario de lo que pronunciaba. Era una mirada en la que se leía un mensaje claro: Algún día serás tú quién se incline ante mí, cabrón!
Durante el trayecto al hotel, se limitaron a contestar con tecnicismos cuanto se les preguntaba acompañándolos de sonrisas descomunales, más falsas que un euro boliviano; y cualquier atisbo de conversación distendida era cortado con tajantes "No chop-suey, sólo lollito plimavera". Así que decidimos llamar a nuestras respectivas embajadas para que hubiera constancia de nuestra presencia en el país, no fuera que desapareciéramos en una esquina.

El programa de visitas fue de lo más convencional, las típicas visitas a los recintos que acogerán los diferentes deportes -casi todas ya acabadas y listas para estrenar ¡Y miren la fecha!-, la ya prevista obsequiosidad de las autoridades para con nosotros, las interminables demostraciones de danzas y rituales autóctonos, y alguna visita cultural con foto incluida. Hasta aquí todo correcto... según se mire.
Lo estremecedor es ver el trato que se dispensan entre ellos y que tornan en servil simpatía cuando se giran hacia un occidental. Sabía que la raza china es de por sí chillona, estentórea en su forma de comunicarse, pero desconocía cuán desagradables son con los subordinados. ¡Y pensar que algún día nos tratarán así!
Ahora son "amables" con el extranjero porque necesitan la bendición internacional a su modelo de Mao-capitalismo, pero cuando ya no tengan que disimular...

Al formular alguna objeción a cuanto veíamos, el traductor palidecía sólo de pensar el atreverse a decirlo. Una vez traducido, la cara del jefe se llenaba de ira, y con amabilidad fingida, respondía suavemente. Y al acabar, en una conversión Jeckyll/Hide sin parangón, se volvía hacia sus secretarios y los ponía a caer de un burro en 15 segundos. Estos, aterrorizados, nos miraban con una mezcla de sorpresa y odio que se cuidaban muy mucho de manifestar, y con las orejas gachas continuaban el periplo de visitas encajando bronca tras bronca. Pero no piensen que ese pobre funcionario se comerá el marrón, no. A la primera de cambio arrojará su fustración sobre su inmediato subalterno y éste sobre el siguiente y así hasta que el enfado llegue al desamparado obrero que hizo aquello, y que no tiene a quien gritar. Es su manera de ejercer la autoridad, y nada hace pensar que cuando dominen la economía mundial dentro de unos años, su caracter se dulcifique. Dado el desprecio manifiesto que demuestran al resto de razas del planeta, más bien creo que pasaremos la de Caín.

¿No les resulta sospechosa la proliferación de restaurantes bajo su casa, la de persianas que se levantan en un local y sólo salen y entran chinos, y que se hayan instaurado como los "reyes del comercio de baratijas"? Todo ello responde al plan de conquista global en el que se incluye el asentamiento de colonias por todos los paises, a la espera de l desembarco final. Cuando las multinacionales chinas del futuro lleguen a nuestras costas, miles de chinos, perfectamente conocedores de nuestras mentalidades y debilidades ayudarán a implantarse a sus empresas en nuestro suelo, tomando ellos las riendas. ¿Y quién será la mano de obra barata?
Con la economía en su poder, las fábricas europeas en su país ( o ya compradas por el gobierno chino) y sabiéndose dueños del mercado de todo, en todo el mundo... ¿A quién pondrán a trabajar para ellos?
Y créanme que no va a ser gustoso. Ellos están acostumbrados a levantar edificios sin apenas maquinaria. ¿Para qué teniendo tantos brazos? Mueven montañas con la sola fuerza humana ¿Y creen que invertirán en tecnología para que no nos estropeemos las manos? Y encima todo ello aderezado con los gritos del capataz de turno, haciendo de la jornada laboral un suplicio. ¡Vamos, como en galeras!

Sí, he vuelto preocupado con el futuro que nos aguarda si caemos en sus manos, a pesar de que la chinización del mundo, a mi segmento social por lo menos, no nos afecta en demasía. Es más, seremos un referente para que instauren sus parámetros de lujo y distinción , como lo hemos sido para cualquier advenedizo al capitalismo salvaje (ver rusos, por ejemplo). No sé qué tenemos, que todos los nuevos ricos nos quieren imitar.
Pero me inquieta la posibilidad del cambio de roles en el futuro. Si con la mentalidad yanqui ya tenemos roces contínuos, con la china tendremos choques de trenes.
Por eso, cuando China despierte... yo no quiero estar aquí.
Y no olviden estar a bien con el chino de la esquina. Mañana podría ser su jefe.
Home, sweet home...



 
Al pan, pan. Y al vino...
Si hay un entretenimiento que me vuelve loco es el polemizar , que no discutir, con quien me arroja el guante. Es una excelente gimnasia mental, y si el oponente maneja la esgrima intelectual a la perfección, entonces ya es un placer.
Normalmente preparo mis reflexiones en mi butaca favorita de la biblioteca, con un buen aperitivo cerca y toda la calma del mundo. La elección de los temas es arbitraria (les aseguro que tengo opinión de todo lo que puedan imaginar) y los administro según mi estado de ánimo. Elijo al dictado de las musas y me pongo a cavilar. Pero en ésta ocasión, un tema "candente" ha pasado por delante de los que ya tenía programados en mente (y sin haberlo preparado, me ha salido un pareado). Voy a decir la mía sobre " Lo políticamente correcto". En especial, en lo tratante al lenguaje.
Iba a hacerlo más adelante, pero las circunstancias han querido que sea ahora el momento justo para escribir sobre ello. ¿Preparada/o?
Vaya por delante que soy tolerante hasta la nausea, excepto con las cosas inútiles, las que hacen perder el tiempo y sólo sirven para entretener y confundir al personal. Y más cuando nos las quieren imponer bajo la premisa de que es lo conveniente y educado. Y en el uso del lenguaje, actualmente está pasando.
En la burda manipulación que tan en boga está hoy, distingo entre dos planos diferentes, uno más tontorrón e inocente aunque para mí molesto, y otro abyecto y despreciable sobre el que maldigo cien veces. Empezaré por el anecdótico... ¡que casi me cuesta la vida en un lance bloguero!

Los políticos, como no, en aras de presentarse como el más demócrata de los demócratas en detrimento del rival, han puesto de "moda" el referirse a todo con los genéricos masculino y femenino a la vez. Ahora todos somos ciudadanos y ciudadanas, compañeros y compañeras, afiliados y afiliadas. Ya sólo falta ser camaradas y camarados.
Antes, en mis anacrónicos tiempos, cuando alguien decía "¡Mira son sus padres!" nadie miraba esperando ver dos señores con bigote saludando cogidos del brazo. Se entendía que era un padre y una madre. Hoy hay que decir "¡Mira, su padre y su madre!" Hay que jod...
El candidato de un partido, temeroso de dejarse a nadie en el tintero, alarga sus discursos llenándolos de "los españoles y españolas tienen que..." " los ciudadanos y ciudadanas podrán..." "...por eso os pido, compañeros y compañeras..." aburriendo hasta a las banderas. Y por ello se creen que contribuyen a la igualdad entre sexos a todos los niveles, cuando lo que hacen es el ridículo. La gente quiere escuchar propuestas inteligentes, no demostraciones de la buena memoria del candidato, que se acuerda hasta de los nonatos. Y mientras, la cuota del 25% de mujeres en el poder ahí sigue. Y nadie la cuestiona y reclama más atención sobre esto, pero se aplaude el reconocimiento de igualdad en el discurso. Sólo palabras.
Esto es lo que yo llamo perderse en tonterías y no ir al grano. Si nos quedamos emocionados ante la verborrea del político, apaludiendo su marcado sentimiento de igualdad (de boquilla), se pierden tiempo y fuerzas para conseguir que la mujer cobre sueldos iguales al hombre, que se le respete su derecho a compaginar vida laboral y familiar sin espadas de Damocles sobre sus cabezas, que puedan acceder al poder aquellas que estén preparadas y no por cuotas establecidas... por hombres. Ahí se demuestra que se está con la mujer, no mentándola cada cuatro palabras.
Este sería el aspecto "blando" de la cuestión, ¡ojalá acabara aquí la cosa!, en el uso de oratoria que regale los oídos. Y no me estaré de decirlo : lo encuentro fariseo.

Lo malo, el lado más siniestro, es cuando se intenta manipular (y creo que lo logran) el lenguaje cotidiano y las expresiones que usamos. Cuatro imbéciles quieren decidir de qué tenemos que hablar y cómo lo tenemos que decir. ¡Acabáramos!
Resulta que usar palabras que toda la vida han estado en el diccionario es de mal gusto y puede ofender a todo tipo de colectivos aludidos. Un enano ha sido toda la vida un enano. Y todos nos hemos entendido. Por llamarle ahora "persona con disfunción en el crecimiento" no va a crecer. Seguirá teniendo los mismos handicaps que antaño, seguirá siendo igual considerado por el resto de los mortales, y seguirá con su vida a la altura de los ombligos. ¿Y por qué lo hacemos? Por que hemos convertido la palabra que le denomina en un concepto peyorativo, y nos sentimos mal. Por eso lo intentamos suavizar, aparentando respeto por su condición. Y creánme que todavía le jodemos más.
¿Quién ha dicho negro? Se dice "persona de color". Claro, los demás somos transparentes y carentes de pigmentación. Así nos podemos distinguir. Decir "negro" tiene connotaciones ofensivas, cuando lo ofensivo es la intención con la que se pronuncia, no la palabra. Pero nos sentimos más respetuosos si utilizamos un eufemismo para salir del paso. La persona de color también se sentirá más integrado y aliviado y juntos haremos un musical que triunfará en Las Vegas. ¡Qué bonito es tratar bien a los que son diferentes! En realidad lo que le estamos diciendo al sujeto de color es que no va a tener ni un mísero permiso ni papel en regla, pero que tampoco se le insultará durante el proceso de extradición. Las formas ante todo.
Y ahora les voy a calcar la definición de "subnormal" de la enciclopedia Larousse:

Subnormal: adj. y n. m. y f. Que es inferior a lo normal. (Se aplicó a aquellas personas cuya edad mental no alcanza a la que les corresponde por edad biológica, por padecer una deficiencia mental patológica. Actualmente se prefiere hablar de DEFICIENTES MENTALES.) Ver DEFICIENCIA.

Ahora díganme ¿Dónde está el insulto en esta definición? ¿Qué es lo que ofende? ¿Por qué "actualmente-se-prefiere-hablar-de-DEFICIENTES-MENTALES"? Si toda la vida se les llamó así, ¿quién lo convirtió en insulto y menosprecio de tal suerte que ya es inpronunciable? ¿Ellos?
¿Quién se ha molestado por semejante apelativo? ¿Ellos?

¿Comprenden ahora mi aversión a semejante fenómeno y a la histeria por ser diplomático full-time? A nadie "normal" le preocupan las barreras arquitectónicas, pero sí el llamar correctamente a un inválido "discapacitado sensorial". Con eso ya hemos cumplido.
Pero aún hay - y ahora aviso que me voy a encender-, el caso de cinismo más asqueroso del que tengo noticia en materia de manipulación del lenguaje, en pos de mantenerse dentro de lo "políticamente correcto" .
En nuestros días, hoy mismo seguramente, tribus musulmanas nómadas secuestran a las gentes que habitan en la franja subsahariana para venderlos como esclavos en paises de su misma confesión. Aldeas enteras son encadenadas para ser vendidas en Nigeria, Senegal, Sudán etc. como esclavos. Sí, todavía existen negreros. Pues bien, La ONU, tiene constancia de ello. Y tras algunos mensajes tipo "chicos malos..." han acabado reconociendo sin el menor rubor, que el Comisionado para asuntos de Africa considera el tema como "Comercio ilegal de personas", lo que sólo les obliga a amonestar a los paises implicados. Si pusieran en el informe el término "Esclavitud" se verían obligados a intervenir, incluso con el uso de la fuerza, y eso sería injerencia en asuntos de Estado; y teniendo en cuenta que son paises en vías de desarrollo, un escándalo así podría arruinar sus crecimientos económicos.
Y lo dijo un tipo joven, lamantablemente joven para decir aquellas palabras... ¡¡¡¡¡¡¡HIJODEPUTA MIL VECES!!!! Y lloré viendo aquel reportaje como no lo había hecho desde la muerte de mi ponny favorito.
Podría decir que repaso a toda su descendencia, pero no, diré que me cago en él y en todos los que amparados en un lenguaje aséptico, sin estridencias y cargado de hipocresía de la chunga, se justifican en sus procederes y quieren manipular los nuestros. Y que mal rayo les parta a los que creyendo limpiar su conciencia, todavía la ensucian más. Me repugna la empatía que derrochan sólo para la foto.
¡Menos retórica y más práctica, que hay mucho que hacer como para detenerse a pensar como hemos de hablarnos o a ver si nos molestamos.
¿Lo entienden ahora? Más alto puedo. Más claro, no.
Y ahora una sauna, que me la he ganado.
 
Su tabaco, gracias.
Fumo. Básicamente porque me gusta, porque todavía, y pese a los años que llevo haciéndolo, disfruto del sabor de un cigarro después del café. Y porque de mi estancia en compañía de Touaregs traje tres vicios: el té a la menta, contar las estrellas y fumar hachís.
Como comprenderán, no los voy a liar con achicoria... Por eso fumo.
Pero estoy dispuesto a dejarlo, radical, mañana, si dejan ya de una vez de marear la perdíz. Que se prohiba de una vez el tabaco... si tan venenoso es realmente.
¡Venga!, ¿quién es el primero en sumarse a esta cruzada? ¿Los gobiernos? Noooooooooo! La fuente de ingresos que suponen las tasas de cada paquete de cigarrillos es la salvación del sistema sanitario del país. Cada fumador está pagando múltiples tratamientos al resto de la ciudadanía, fume o no, y a eso no se renuncia así, de un plumazo.
Al Estado, con poner semblante de preocupación y sufragar ridículas campañas anti-tabaco (que yo diría que todavía incitan más a fumar) se lava las manos esperando, con los dedos cruzados, que nadie haga caso. Y aunque siempre habrá advenedizos y conversos a la causa contraria, el aumento del precio del tabaco suple las posibles pérdidas. Y te lo venden como si fuera para disuadir al consumidor de continuar por ese camino. ¡Ja!
Eso sí, nos advierten que cada cigarro lleva sopotocientos agentes nocivos, muchos venenosos y mortales para la salud, pero vaya vd. al estanco... Sigue estando hasta arriba de cartones de todas marcas, y algunas nuevas. Alguien les dará la licencia...digo yo.
Bueno, si los gobiernos no están por la labor de evitar que se vendan productos tóxicos, probaremos con las tabacaleras.
¡Vaya!, pues tampoco quieren colaborar. Dicen que han invertido mucho en descubrir y diseñar la mezcla más adictiva que se pueda aspirar en caladas cortas, y que no tiran la cosecha al río. Que les cuesta un dineral la publicidad para conseguir que los niños fumen cuanto antes y que lo suyo es un proyecto a largo plazo, que dura toda la vida... del fumador. Además sostienen, que gracias a ellos se sustentan infinidad de infraestructuras en ámbitos del deporte, la cultura y el ocio en general. Y ya se cierran en banda cuando alegan que ya han pagado con creces la hipocresía (¡cómo no!) social, con colosales indemnizaciones y multas por doquier. Para resumir, ¡qué les deje en paz!
Eso del deporte... A ver si ellos, gente sana donde la haya, se apuntan a renunciar y exigir que se retire algo tan nocivo del mercado.
Todavía se ríen.
En el deporte se fuma, tanto o más que vds., y a ciertos niveles hasta debe ser lo más inocuo que consumen. Pero al margen de los niveles de nicotina en los atletas, el idilio entre tabaco y deporte va viento en popa. Es "el querido" de las tabacaleras, lo mima, y forma parte de su estrategia de expansión. De ambos. Sin publicidad asociada a ese "monstruo" de las motos, a ese piloto que despunta y seduce a los adolescentes, a aquel prestigioso torneo de lo que sea, sin esa publicidad... prepárese para ver partidas de petanca en su barrio.
Adiós al deporte de masas, al espectáculo en direccto, a los fichajes muchimillonarios. ¡Hasta las corridas de toros se van a tener que hacer a escote! Si queremos pan y circo, tiene que haber tabaco.
Nada que hacer. Sólo me queda apelar a la conciencia ciudadana y organizar una presión social, tipo manifestaciones contra la guerra, para acabar con este exterminio lento pero constante al que nos someten. Lo peor es que dicen que lo saben pero no hacen nada. Pero vaya, que no hallo eco. Quiero incluir en la lista de demandas para suprimir, una serie de cosas que también encuentro molestas y que a los demás parecen no importarles, como el escupir, toser en el cogote, humos de buses, tráfico en general, mala educación, incívicos amos de inocentes mascotas, no sé, cosas así.
Pero no quieren saber más que del tabaco. Es la caza de brujas del momento, sale en la tele y en la prensa. Sí. Se lleva estar contra el tabaco y todo el mundo se ha puesto de acuerdo para anatemizarlo pero no para erradicarlo. Los profetas de la salud no hablan de la contaminación atmosférica, los pesticidas que ingerimos y lo que absorbemos a diario; hablan del tabaco y punto, pelota y partido.
Y los que han escuchado el canto de sirenas, o que sencillamente les ha apetecido dejarlo, en su gran mayoria, disfrutan rebajando al fumador a la condición de apestado de la tribu. Votan encerrar a los infectados en cubículos, cual monos de feria, expuestos a la desagradable mirada de los habitantes del lugar. Ahora incluso se nos expulsa de los edificios como en EEUU, donde pintan un cuadrado en el suelo, a la entrada del edificio, y allí te expones al desprecio popular. Nada de irte a estirar las piernas, o ir hasta allí y volver. No. En el cuadrado. Donde todos te vean.
Si se prohibe el tabaco, aparte de florecer un lustroso mercado negro y contrabando, muchos se quedarán si su motivo para levantarse cada mañana, que radica ni más ni menos que en joder al prójimo. Tienen que darle el día a alguien, sino no estarán contentos. Y los fumadores somos sus presas favoritas, en los que descargan su mala noche.
Ya lo ven, que a nadie le interesa (y a todos favorece) que desaparezca el tabaco de la faz de la tierra. Nos muramos o dejemos el vil vicio ellos sacan tajada, y yo propongo que vivamos y dejemos vivir. Que se fume o no, pero con respeto, que parece que haya que pedir perdón por ser fumador y los demás se crean con derecho a ensañarse con uno.
Y esto para las tabacaleras: ¿Por qué no hacen tabaco como el de antaño, natural, sin aditivos? Si fumando la m... que fumamos, fumamos lo que fumamos, ¡que no fumaremos si encima es bueno!
Así que eso , que lo eliminen del planeta, o que se callen todos de una vez.
Esto merece un buen...