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Pulpos y esquinas
Reflexiones generalistas sobre lo divino y lo humano en clave irónica.
Sindicación
 
Lemmings
He vuelto. Sí, de nuevo ante el teclado tras unas prolongadas vacaciones empleadas en el cultivo de uno mismo y compaginadas con el "dolce far niente" que tanto y tanto me atrae. Siento de veras el haber abandonado a mi parroquia...na. Y espero que no me lo tenga a mal ahora que retomo mis labores redactoras. Sepa vd. que la sigo mientras escriba. Un saludo!!

Y ya metido en el asunto de teclear, quiero elucubrar en voz alta sobre algo que me viene llamando la atención desde lejanos tiempos y que la sola mención de su nombre dispara mi imaginación y curiosidad. Son los lemmings.
Estos roedores de tamaño más que respetable y fornicación sin par, devoran todo lo que apenas crece por allá las tierras del norte de europa. Y mientras haya verde que comer, se multiplican sin cesar, agotando así sus provisiones alimenticias y provocando masivas migraciones en busca de sustancias masticables. Y en los momentos de saturación de la manada, ocurre un hecho, para mí, alucinante. Todos a una, sin atisbo de duda, con obediencia ciega y sin deserciones, siguen a uno de ellos, presumiblemente el lider de la manada, en pos de el precipicio más cercano y se arrojan al vacio al galope. La mortandad es enorme y se han llegado a recoger miles de ellos del agua para permitir el tráfico marítimo de los fiordos. Nadie sabe la causa que les empuja a tan suicida impulso. Ni se halla explicación a tan borrega actitud. Ni uno sólo de ellos entre miles y miles de indivíduos alza el hocico y piensa: ¡qué leches, me quedo de los últimos que a lo mejor no hay que tirarse y todo ese pasto que gano! No. Van todos de cabeza al abismo sin plantearse si su lider se equivoca o les llevan engañados.
¡Y cuán extrapolable es dicha conducta al ser humano!

A toda horas y cada día de nuestra vida sabemos de casos que ilustran tamaño comportamiento en las sociedades humanas. Gentes que militan en causas que ignoran totalmente pero que hay que seguir por no quedarse fuera o parecer diferente. O precisamente por lo contrario, para diferenciarse del resto, consiguiendo únicamente aborregarse en otra tendencia.
Bastan un par de "líderes" de la manada, generalmente de mentalidad pleistocénica y discurso incendiario, para que una pléyade de acólitos se unan a su cruzada en contra de lo que sea. Así se acaba odiando al vasco, al catalán, al musulmán o al vecino de enfrente sin detenerse a pensar si hay o no motivos para ello.
Lo peor de esta actitud es que se adapta a todas las variantes de la vida común. La hallamos en el deporte y sus salvajes agresiones sólo por una bufanda tejida en otros colores; en el menosprecio mutuo de las religiones sólo por que tu dios tiene tres brazos y el mio dos; o en los toros, donde todavía hay tortas por dilucidar quién fue mejor, si Manolete o Curro Romero.
Gente dispuesta a dejarse opinar siempre habrá. Y los líderes de las manadas lo saben y juegan a su antojo explotando una de las más bajas pasiones del ser humano: el fanatismo. Lo peor que inventó el hombre.
La única diferencia que veo entre humanos y lemmings es, en descargo de estos últimos, que los roedores no actuan por fanatismo sino por instinto natural, y la Naturaleza si algo no es, es fanática. En cambio el humano...
El lemming va corriendo a su fatal destino en grupo y sin miedo. El humano, en cambio, va en grupo por miedo. Para sentirse alguien dentro de algo y que nadie le señale al grito de "¡Mirad, tiene criterio propio! ¡Cuidado!"

En fin, lemings, humanos... Animalicos al fin y al cabo.
 
Comentario:
Muchas felicidades!
Con todo mis respetos, me gusto muchísimo su blog, mi mas sincera enhorabuena.
Reciba un afectuoso saludo.
 
Comentario:
¡Lemmings!
Perdonad mi retraso comunicacional, pero ya no me tenéis acostumbrada a vuestra lectura. Me encantan los lemmings, desde cómo suena el nombre (mmmmeloso)hasta la moraleja que se puede sacar de ellos. De hecho, no fue hasta al cabo de años, que me enteré de que eran animales, porque en Estados Unidos, en el instituto donde estuve, "lemmings" era la denominación común que se les daba a los férreos seguidores de los chicos populares y a las seguidoras de las chicas populares. Vamos, a la gente con menos personalidad que una fotocopiadora. Igual que en las películas. Yo me enteré porque nada más llegar me autoclavé el cartel (hasta entonces vacante) de "freak of nature" que viene a ser el otro extremo de "lemming", no por opuesto menos malo.
Me encantan los lemmings, como sujetos de estudio, ya sean roedores o depredadores pasivos. Animalicos, al fin y al cabo, cierto es.
A.
No