Ryan: aprendiendo a ser feliz
De repente, pensé: "¿Y por qué no ver la vida desde otro punto de vista?"
¿Quién soy?
Inseguro pero soñador, nostálgico pero optimista... así soy yo. Espero seguir luchando por salir de este pozo que es la rutina, con la ayuda de otras personas que, como yo, viven buscándole algo de sentido a este mundo.
También en RSS
 
38. Una foto en blanco y negro
En esta vida todo tiene un final. Y no lo digo porque vaya a cerrar esta bitácora (lo siento, tendréis que soportarme durante varios meses más), sino más bien (mal que me pese) por el tema de Marisa.

Ayer viernes noche, fiesta universitaria. Bailando con ella, mirándonos a los ojos. Y, de pronto, te das cuenta de que la llama que antes veías en sus ojos se ha apagado. Peor aún, notas que un soplo de aire frío ha apagado también la tuya.

Llevábamos un par de semanas algo raros. Supongo que desde Navidades las cosas no habían vuelto a ser como eran. Tampoco significa que esta conexión se haya acabado para siempre, al menos eso es lo que quiero pensar; sino que en este momento mis sentimientos por ella son cada vez más débiles.

Y la reaparición de Javi, su antiguo novio, con el que estuvo tanto tiempo, del que estuvo tan enamorado; no ha hecho más enfatizar más este distanciamiento.

En cualquier caso, pienso que quizás no me convenía, que no era perfecta para mí, que lo nuestro no habría funcionado... ¿Por qué soy tan frio? ¿Por qué mis sentimentos han desaparecido tan de repente? ¿De dónde vienen estas dudas?

Igual de rápido que me enamoré de ella, se van desdibujando mis sentimientos en este invierno frío, nostálgico y solitario...
 
37. Ejemplos a seguir
He apuntado vuestros cumpleaños en mi agenda... así que no os podréis escapar de recibir mis felicitaciones... jeje

Esto de no vivir con tus padres, tiene muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes. Para empezar, te sorprendes al descubrir que echas de menos sus reproches. Supongo que, al ser una parte más de tu infancia, acabas añorándolos igual que otras cosas, como el timbre del colegio, las eternas tardes de verano sin nada que hacer, el fútbol en los recreos...

Esta sensación se funde con otra, algo más egoísta. Resulta curioso que, cuando aún vivía con ellos, si necesitaba algún consejo, acudía todo el mundo menos a ellos. Ahora que no están tan accesibles, son ellos los primeros a los que llamo cuando tengo algún problema, como el de esta mañana con uno de los profesores de la facultad. Agobiado ante la indecisión, mi primera reacción ha sido llamar a mi padre... que está a 1000 km de aquí.

Pero ya lo más sorprendente es ese momento en el que te descubres a ti mismo... ¡tratando de imitarles! No, no estoy siendo irónico: esta semana he podido comprobar, en varias ocasiones, que ante una de estas encrucijadas que nos marca la vida, siempre decido pensando ¿qué harían mis padres?

Esto me lleva a pensar que les considero un ejemplo a seguir.... Ryan, espera, ¿qué estás diciendo? ¡No puedo creérmelo! ¡Tú, que estabas hasta las narices de tus padres, que lo primero que querías hacer a los 18 años era largarse de casa! ¿Cómo puedes ahora decir esto?

Ay esos 19 años, Ryan... que dices cosas que carecen de toda lógica... ¿o quizás no? ¿y si es que estás madurando (¡por fin!)?

Buf, que líos mentales, mejor lo dejo.
 
36. ¿Medio lleno o medio vacío?
Un día, de pronto, te levantas y te dices a ti mismo: "hoy voy a ser optimista"...

Ayer estuve celebrando el cumpleaños con Marisa, Alicia, Álvaro y demás. Y lo cierto es que estuvo genial. La noche estuvo llena de esos momentos en los que no puedes evitar sonreír, esos momentos en los que sientes por dentro un "gusanillo" que te anima y te despierta.

Un día, de pronto, te levantas y te dices a ti mismo: "hoy no podré evitar ser pesimistas"...

Pero faltó él. ¡Quién lo iba a decir...! Él, que durante mucho tiempo fue uno de mis mejores (y pocos) amigos, ayer faltó. Y sus excusas me saben a poco. Porque sé que son mentiras. Porque sé que hay algo detrás. ¿Hasta cuando seguiremos así? ¿Dos meses molestos el uno con el otro no es suficiente? Ayer habría sido el día perfecto para solucionar nuestras rencillas, pero acabó convirtiéndose en el día en el que el conflicto recobró fuerzas.

Son pequeños matices que pueden hacer que nuestra vida cambie por completo... Un vaso con agua hasta la mistad... ¿Medio lleno o medio vacío? Ojalá siempre pudierámos quedarnos tan solo con lo positivo, ¿verdad?

PD: ¡Muchas gracias por vuestras felicitaciones! Si no es mucha curiosidad, me gustaría saber cuándo es vuestro cumpleaños...
 
35. La víspera
Dejadme mirar el reloj... Vale, cuando empiezo a escribir estas líneas son las 21.30. Faltan... (ahora dejadme que eche cuentas) ...2 horas y media para cumplir 19 años. Una edad muy complicada (¡y cuál no lo es!), antes de llegar a la "crisis de los 20". Qué miedo...

Pero eso de ir haciéndose uno mayor tiene sus ventajas. Una de ellas es poder decir frases como la anterior. De acuerdo, tenéis razón, aún estoy en la flor de la vida pero... aún así, ya tengo una cierta perspectiva para poder juzgar estas casi dos décadas que llevo de vida.

En fin, a lo que iba antes: las ventajas. Básicamente, a la que más importancia doy es la experiencia, ligada al tema de la madurez. Me sirve para poder afrontar esos pequeños retos diarios con entereza y fuerza, pero también con cabeza y responsabilidad. También me ayudan a sonar mucho más pedante, aunque eso es harina de otro costal...

¿Desventajas? Aparte de esta angustia existencial que me corroe por darme cuenta de que no he avanzado mucho, la nostalgia de tiempos pasados y mi obsesión por ver cómo me hago viejo sin disfrutar al 100% la vida. ¡Carpe Diem! Ya me gustaría a mí poder decir eso...

Mucha gente ha pasado por mi vida en todos estos años: unos vinieron para quedarse, otros pasaron fuzgamente, otros no tanto... pero ha habido una persona que siempre ha estado ahí. Sólo una. Pero, al menos, es una. No sabe todo lo agradecido que estoy a cómo me ha ayudado siempre a crecer. Sin ella, yo no sería el mismo. Si algún día llegas a leer estas líneas, date por aludida, porque sí, eres tú.

¡Vaya! Alguien está llamándome... ¿Quién será? ¿Alguna felicitación anticipada? Ja, ja, ja... No creo... En fin, supongo que sonará algo egocéntrico que diga esto, pero, a fin de cuentas, ¿no es esta página un espacio para el egocentrismo? A lo que voy: que me hace ilusión ser yo el primero en felicitarme.

Así pues, Feliz Cumpleaños, Ryan!
 
34. Dos semanas de tregua
Han sido dos semanas enteras, 14 dias para ser más exactos. Sin embargo, ¿por qué ahora me da la sensación de que nunca han existido? Por momentos pienso que un enorme agujero negro se ha tragado esta quincena, llevándose cualquier vestigio de felicidad o tristeza, nostalgia o comodidad.

Pensaba que me resultaría mucho más duro volver a mi tierra, volver a un pasado del que no sabía nada desde hacía meses. Y lo ha sido, sin duda, pero bastante menos de lo esperado. No ha habido palpitaciones ni nervios. Simplemente me he dejado llevar, he dejado que el tiempo fluyese y me llevase de un lado para otro; sin dejar de moverme, sin que me diese tiempo de asentarme y pararme a pensar ¿dónde estoy?

Por así decirlo, todo se ha reducido a un giro de 360º alrededor de ella. ¿Quién? Sobra decirlo... Se llama Marisa. Después de una despedida muy extraña, antes de lo esperado, he pasado mucho tiempo pensando en ella, en mí... en nosotros. ¿En qué punto está esta relación de amistad con aspiraciones a algo más? ¿Hacia dónde vamos? Y vuelvo y lo primero que hago es quedar con ella... No sé si a lo largo de mis múltiples reflexiones me decidí finalmente por decirle todo lo que se me pasa por la cabeza, la cuestión es que aún no lo he hecho. De momento, no he dado ese paso definitivo que dé inicio a una relación en toda regla.

En fin, dejando de lado los recovecos de mi laberinto mental, estas dos semanas me han servido para tranquilizarme un poco, descansar otro tanto, y volver a mi ciudad con ganas de empezar otra vez las clases. Y casi sin tiempo para otra cosa, eso será lo que haga en menos de... (dejadme calcularlo)... 10 horas y media.

Así pues, no me entretengo más, mañana será un largo día. A ver qué tal...
 
33. Propósitos para el 2005
Como cada año por estas fechas, llega la hora de proponernos buenas acciones a cumplir, modos de vida que hagan de nosotros unas mejores y más sanas personas. Por desgracia, mi desangelada vida durante estos últimos meses me ha hecho encontrarme con cinco difíciles propósitos a acometer:

1- Aprobar el carnet de conducir: ¡no, no lo aprobé! Y todo por una furgoneta mal aparcada, que me obligaba a hacer el stop medio metro más hacia adelante, unido al hecho de una examinadora con muy mal genio en uno de los peores días de su vida. ¡Por Dios, que era Navidad! Se ve que la examinadora era judía o alguna cosa así... Vuelve mi antisemitismo, ¡no! Bromas aparte, a ver si la próxima vez tengo más suerte.

2- Comer más sano: menos Burger King y más comida vegetariana.

3- No volver a pagar 55€ por un cotillón de mierda: 1 hora y 45 minutos de cola para el guardarropa, para que encima me cobren 1€, 30 minutos para conseguir una copa, canapés "revenidos", 500 personas en un local que sólo acepta 300...

4- Hacer más ejercicio: tengo que buscar un deporte divertido, que ejercite todos los músculos del cuerpo, que se haga en compañía... ¿Por qué sólo se me ocurre uno? Esa mente perversa, Ryan...

5- Escribir más en el blog: que os tengo abandonados... La razón es que aquí no tengo Internet. Volveré a mi ciudad el día 8, a ver si a partir de entonces puedo escribir más.

Nada más, un saludo a todos y FELIZ 2005!