62. Unas cuantas cosas
Hoy toca post ecléctico (vaya palabra, por cierto...). Ya que, por primera vez en mucho tiempo, mi vida parece estabilizarse y soy capaz de atisbar una pequeña luz allá al final del túnel, dedicaré este artículo a comentar un par de cosas curiosas.
En primer lugar, no sé si alguna vez os habéis puesto a curiosear entre las estadísticas de vuestra página web para ver qué búsquedas llevan desde el google u otros buscadores a vuestro blog. Pues bien, yo lo he hecho, y algunas son de lo más curioso:
- Matemáticas "que es una constante"
(¡Que yo soy de letras! Me parece que aquí no encontrarás nada de eso...)
- la luna llena (melendi) significado
(Ésta me ha encantado... ¿en algún momento he citado a melendi en mi blog? Y mucho menos su significado... ¿Por qué la gente no llega a esta página más que buscando respuestas? Como si yo las tuviera...)
- Quiero ser feliz pero no puedo
(¡Mira! Ya somos dos...)
- palabras que comiencen con hui
(huir, huida... ¡no se me ocurre ninguna más!)
Si queréis más frases curiosas como éstas, os recomiendo una página muy interesante... Llegaréis hasta ella desde aquí: Quebuscasque

¡Doy por inaugurada mi nueva sección! Bueno, de hecho es la primera... A ver, me explico: aquí todo el mundo tiene secciones en sus blogs, ¿no? Que si la canción que estoy escuchando (ese xavi...), que si el cotilleo... (ayss choi). Así que he pensado: ¿por qué no yo?
Así que eso, más o menos cada semana os iré comentando algunas de las canciones que más me gustan, ya por que hayan sido éxitos o porque, simplemente, me traigan buenos recuerdos o me hagan sentir algo especial. De momento, hoy empezaré con una de hace ya varios años: High, de Lighthouse Family. Seguro que la mayoría de vosotros la recordáis. Por si acaso, os dejo aquí un enlace para que os la bajéis directamente (cortesía de la casa... ) y disfrutéis de ella.
Siempre que la escucho no puedo dejar de sentirme optimista, de escapar una sonrisa, por muy leve que sea. Es una de esas canciones que te levantan el ánimo, que te hacen sentir bien. Y la he elegido especialmente para alguien a quien aprecio, y a quien le deseo todo lo mejor.
Y, a vosotros, ¿en qué os hace pensar esta canción?
En primer lugar, no sé si alguna vez os habéis puesto a curiosear entre las estadísticas de vuestra página web para ver qué búsquedas llevan desde el google u otros buscadores a vuestro blog. Pues bien, yo lo he hecho, y algunas son de lo más curioso:
- Matemáticas "que es una constante"
(¡Que yo soy de letras! Me parece que aquí no encontrarás nada de eso...)
- la luna llena (melendi) significado
(Ésta me ha encantado... ¿en algún momento he citado a melendi en mi blog? Y mucho menos su significado... ¿Por qué la gente no llega a esta página más que buscando respuestas? Como si yo las tuviera...)
- Quiero ser feliz pero no puedo
(¡Mira! Ya somos dos...)
- palabras que comiencen con hui
(huir, huida... ¡no se me ocurre ninguna más!)
Si queréis más frases curiosas como éstas, os recomiendo una página muy interesante... Llegaréis hasta ella desde aquí: Quebuscasque
¡Doy por inaugurada mi nueva sección! Bueno, de hecho es la primera... A ver, me explico: aquí todo el mundo tiene secciones en sus blogs, ¿no? Que si la canción que estoy escuchando (ese xavi...), que si el cotilleo... (ayss choi). Así que he pensado: ¿por qué no yo?
Así que eso, más o menos cada semana os iré comentando algunas de las canciones que más me gustan, ya por que hayan sido éxitos o porque, simplemente, me traigan buenos recuerdos o me hagan sentir algo especial. De momento, hoy empezaré con una de hace ya varios años: High, de Lighthouse Family. Seguro que la mayoría de vosotros la recordáis. Por si acaso, os dejo aquí un enlace para que os la bajéis directamente (cortesía de la casa... ) y disfrutéis de ella.
Siempre que la escucho no puedo dejar de sentirme optimista, de escapar una sonrisa, por muy leve que sea. Es una de esas canciones que te levantan el ánimo, que te hacen sentir bien. Y la he elegido especialmente para alguien a quien aprecio, y a quien le deseo todo lo mejor.
Y, a vosotros, ¿en qué os hace pensar esta canción?
61. ...¿y tú, dónde estabas? (2ª parte)
El día 11 de septiembre coincidió con mi primer día de clase en un instituto americano. Os preguntaréis, un 11 de septiembre, ¿clase? Pues sí, los yankees son así de aplicados. Aunque bueno, con lo vagos que son... no me extraña que necesiten más meses para aprender lo mismo.
En la primera hora, mientras todos se dedicaban a hacer una mesa redonda sobre el libro "The Great Gatsby" de la mano del profesor de Literatura Americana, yo me dediqué a escribir 1000 veces "Me aburro" en un papel que encontré por ahí, bajo la atenta y fría mirada del ya citado profesor. El último día de clase conocí la trágica verdad: entendía el castellano.
Pero el humor se acaba aquí, porque el resto del día fue uno de los más impactantes de mi vida. Al llegar a la siguiente clase, Biología, la profesora nos estaba esperando con una mirada de incredulidad en los ojos. "There's been an accident..." nos dijo, tras lo cual encendió la televisión.
En la imagen, se veía la primera de las Torres Gemelas ardiendo, sobre un titular que venía a decir "This is war". Pero no alcancé a entender la gravedad del asunto hasta que otro plano de la cámara permitió ver que las dos torres estaban ardiendo. ¿Qué es lo que estaba pasando?
Y lo primero que me vino a la mente fue una invasión extraterrestre. De acuerdo, reconozco que he visto muchas películas de marcianos, pero aún así, era para pensarlo. Además, con mi inglés macarrónico, no era capaz de entender ni una sola de las palabras que decían mis compañeros.

De ahí nos llevaron a la biblioteca, presuntamente con la intención de que nos olvidáramos un poco del tema y siguiéramos con la rutina diaria. Pero, ¿cómo pretendían que lo hiciéramos? Encontramos allí una televisión y nos pusimos a seguir viendo las noticias. Fue entonces cuando nos enteramos del ataque al Pentágono.
Según iban pasando los minutos, y por lo poco que entendía, iba enterándome de lo ocurrido. Y no podía creérmelo... Intenté llamar a mis padres desde una cabina, pero no sería hasta que nos evacuaran del colegio (estábamos muy cerca de donde cayó el cuarto avión) que podría conseguirlo.
Jamás olvidaré lo primero que les dije... ¿Habéis visto la que se ha montado por aquí...?
PD: Obviamente, me he saltado algunas partes de la historia, para no hacer el post demasiado pesado... Simplemente quería reflejar cómo pasé ese día y todo lo que sentí. Ahora os toca a vosotros... ¿dónde estábais el 11S?
En la primera hora, mientras todos se dedicaban a hacer una mesa redonda sobre el libro "The Great Gatsby" de la mano del profesor de Literatura Americana, yo me dediqué a escribir 1000 veces "Me aburro" en un papel que encontré por ahí, bajo la atenta y fría mirada del ya citado profesor. El último día de clase conocí la trágica verdad: entendía el castellano.
Pero el humor se acaba aquí, porque el resto del día fue uno de los más impactantes de mi vida. Al llegar a la siguiente clase, Biología, la profesora nos estaba esperando con una mirada de incredulidad en los ojos. "There's been an accident..." nos dijo, tras lo cual encendió la televisión.
En la imagen, se veía la primera de las Torres Gemelas ardiendo, sobre un titular que venía a decir "This is war". Pero no alcancé a entender la gravedad del asunto hasta que otro plano de la cámara permitió ver que las dos torres estaban ardiendo. ¿Qué es lo que estaba pasando?
Y lo primero que me vino a la mente fue una invasión extraterrestre. De acuerdo, reconozco que he visto muchas películas de marcianos, pero aún así, era para pensarlo. Además, con mi inglés macarrónico, no era capaz de entender ni una sola de las palabras que decían mis compañeros.

De ahí nos llevaron a la biblioteca, presuntamente con la intención de que nos olvidáramos un poco del tema y siguiéramos con la rutina diaria. Pero, ¿cómo pretendían que lo hiciéramos? Encontramos allí una televisión y nos pusimos a seguir viendo las noticias. Fue entonces cuando nos enteramos del ataque al Pentágono.
Según iban pasando los minutos, y por lo poco que entendía, iba enterándome de lo ocurrido. Y no podía creérmelo... Intenté llamar a mis padres desde una cabina, pero no sería hasta que nos evacuaran del colegio (estábamos muy cerca de donde cayó el cuarto avión) que podría conseguirlo.
Jamás olvidaré lo primero que les dije... ¿Habéis visto la que se ha montado por aquí...?
PD: Obviamente, me he saltado algunas partes de la historia, para no hacer el post demasiado pesado... Simplemente quería reflejar cómo pasé ese día y todo lo que sentí. Ahora os toca a vosotros... ¿dónde estábais el 11S?
60. Yo estuvé allí... (1ª parte)
Uno de los viajes que recuerdo con más nitidez fue el que hice hace un par de veranos a Estados Unidos. Aún hoy me sorprendo al recordar cómo, de un día para otro, surgió la idea. Y, casi sin darme cuenta, ya estaba allí. Un mes entero. Yo solo. Con mi inglés macarrónico a cuestas.
Tras un viaje que se me hizo eterno, quizás también por los nervios y el cambio horario, mi primer contacto fue bastante traumático. Para presentarnos a las familias con las cuales pasaríamos todo el mes, nos reunieron en una sala, y fueron leyendo nuestros nombres por orden alfabético. Y a mí que, por desgracia, tengo un apellido de esos que te hacen estar de los primeros en la lista de clase, me tocó ser el primer chico en conocer a su familia: pareja con tres hijos, de 16, 14 y 12 años, todos ellos deportistas, clase media-alta... y republicanos.
No sé si todas las familias serán iguales (me imagino que no), pero esta gente no podía ser más sosa porque ya absorberían toda la sal del mar cuando fueran a la playa. Yo, que con toda mi buena intención, fui a darle dos besos a la madre, ¡va y me aparta la cara! De acuerdo, sé que ellos no tienen esta tradición pero... podría haber disimulado un poco más, ¿no? O, como mínimo, me podrían haber avisado de estas cosas...
Cuando vemos EEUU en las películas, nos encontramos con un país de grandes distancias, lleno de McDonald's y Burger Kings, casas gigantes con televisión por cable, coches que nunca se cierran, autobuses amarillos, institutos con las típicas cheerleaders "facilonas" y sus respectivos novios quarterback, arsenales enteros de armas en los sótanos, etc. etc. ¡Y lo más curioso es que es así! Cualquiera que haya estado me dará la razón: EEUU es exactamente igual que lo pintan en las películas.

Y, a pesar de todo ello, no me extraña que la gente se mate por ir allí. El nivel de vida del que pueden disfrutar es increíble. El dinero parecía que nunca se acababa... Evidentemente, ahora tampoco quiero dar una impresión que no es cierta: donde esté mi país, que se quite lo demás. Eso por encima de todo. Pero he de reconocer que entiendo a la gente que se queda maravillado con ese país porque, de hecho, yo fuí uno de ellos.
Pasé dias inolvidables allí. Uno de ellos fue una tarde, con el resto de la gente que veníamos desde España, en un lago. Estuvimos jugando con las barcas hasta hundirlas y acabar todos en el agua. Luego, se puso a llover y nos refugiamos en una cabaña llena de trofeos de caza. Se fue la luz y estuvimos contando historias de miedo, con los rayos y truenos de fondo, hasta bien entrada la noche. Es una lástima que toda esa gente que pasamos la tarde allí nunca hayamos vuelto a quedar...
Sin embargo, hubo un día que, por mucho tiempo que pase, jamás olvidaré. Un día de esos en los que te replanteas tu vida, un día en el que el sufrimiento ajeno lo sufres como tuyo propio. Fue el primer día que fui al instituto con mi "hermano" americano. Era el 11 de septiembre de 2001.
Continuará...
Tras un viaje que se me hizo eterno, quizás también por los nervios y el cambio horario, mi primer contacto fue bastante traumático. Para presentarnos a las familias con las cuales pasaríamos todo el mes, nos reunieron en una sala, y fueron leyendo nuestros nombres por orden alfabético. Y a mí que, por desgracia, tengo un apellido de esos que te hacen estar de los primeros en la lista de clase, me tocó ser el primer chico en conocer a su familia: pareja con tres hijos, de 16, 14 y 12 años, todos ellos deportistas, clase media-alta... y republicanos.
No sé si todas las familias serán iguales (me imagino que no), pero esta gente no podía ser más sosa porque ya absorberían toda la sal del mar cuando fueran a la playa. Yo, que con toda mi buena intención, fui a darle dos besos a la madre, ¡va y me aparta la cara! De acuerdo, sé que ellos no tienen esta tradición pero... podría haber disimulado un poco más, ¿no? O, como mínimo, me podrían haber avisado de estas cosas...
Cuando vemos EEUU en las películas, nos encontramos con un país de grandes distancias, lleno de McDonald's y Burger Kings, casas gigantes con televisión por cable, coches que nunca se cierran, autobuses amarillos, institutos con las típicas cheerleaders "facilonas" y sus respectivos novios quarterback, arsenales enteros de armas en los sótanos, etc. etc. ¡Y lo más curioso es que es así! Cualquiera que haya estado me dará la razón: EEUU es exactamente igual que lo pintan en las películas.

Y, a pesar de todo ello, no me extraña que la gente se mate por ir allí. El nivel de vida del que pueden disfrutar es increíble. El dinero parecía que nunca se acababa... Evidentemente, ahora tampoco quiero dar una impresión que no es cierta: donde esté mi país, que se quite lo demás. Eso por encima de todo. Pero he de reconocer que entiendo a la gente que se queda maravillado con ese país porque, de hecho, yo fuí uno de ellos.
Pasé dias inolvidables allí. Uno de ellos fue una tarde, con el resto de la gente que veníamos desde España, en un lago. Estuvimos jugando con las barcas hasta hundirlas y acabar todos en el agua. Luego, se puso a llover y nos refugiamos en una cabaña llena de trofeos de caza. Se fue la luz y estuvimos contando historias de miedo, con los rayos y truenos de fondo, hasta bien entrada la noche. Es una lástima que toda esa gente que pasamos la tarde allí nunca hayamos vuelto a quedar...
Sin embargo, hubo un día que, por mucho tiempo que pase, jamás olvidaré. Un día de esos en los que te replanteas tu vida, un día en el que el sufrimiento ajeno lo sufres como tuyo propio. Fue el primer día que fui al instituto con mi "hermano" americano. Era el 11 de septiembre de 2001.
Continuará...
59. Decepción
¿Por qué el mundo se empeña en no dejarme disfrutar de los momentos felices? ¿Por qué los períodos de tranquilidad duran cada vez menos? ¿Por qué?
Otra vez Álvaro. Se ve que se aburre en casa y no tiene nada mejor que hacer que dedicarse a abusar de mi confianza. Y yo voy y le hago todos los favores que me pide. Como un gilipollas (con perdón). Me siento utilizado, engañado y despreciado.
Pero no pienso dejar que me hunda. Esta vez seré más fuerte. Ryan, resiste, sólo así conseguirás sobrevivir en un mundo superficial y egoísta.
Simplemente, necesitaba contarlo aquí. Necesitaba desahogarme.
PD: Menos mal que aún quedan buenas personas en este mundo, personas que hacen que vivir merezca la pena...
Otra vez Álvaro. Se ve que se aburre en casa y no tiene nada mejor que hacer que dedicarse a abusar de mi confianza. Y yo voy y le hago todos los favores que me pide. Como un gilipollas (con perdón). Me siento utilizado, engañado y despreciado.
Pero no pienso dejar que me hunda. Esta vez seré más fuerte. Ryan, resiste, sólo así conseguirás sobrevivir en un mundo superficial y egoísta.
Simplemente, necesitaba contarlo aquí. Necesitaba desahogarme.
PD: Menos mal que aún quedan buenas personas en este mundo, personas que hacen que vivir merezca la pena...
58. Ayer fue un gran día
Me resulta bastante difícil definir el día de ayer, sobre todo teniendo en cuenta que Xavi se me ha adelantado en muchas de las cosas que pensaba decir. Hacía tiempo que no me sentía tan cómodo a la hora de expresar mis sentimientos en presencia de alguien. El miedo y los nervios que me perseguían a primera hora de la mañana se esfumaron en el mismo momento en que me di cuenta (por si antes no me había quedado suficientemente claro…) de qué tipo de persona es.
Y, chicas, ¡menudo partidazo! Es simpático, alegre, atento, sincero, detallista, honesto, leal, simpático, risueño, inteligente, profundo, sentimental… ¡e incluso (aunque yo no sea quién para opinar sobre estas cosas… jeje) atractivo! En fin, que va a parecer que le estoy tirando los trastos y lo único que quiero decir es que es un trozo de pan.
Me alegro muchísimo de haber tenido la posibilidad de conocerle, tanto por ser de la manera que es como porque, en este momento de mi vida, poder tener un amigo como él es justo lo que necesitaba. En él he encontrado una persona que me entienda a la perfección, alguien a quien escuchar, alguien con quien comparto tantas cosas que por momentos parece que somos hermanos.
Cada segundo que pasa estoy más seguro de que será una de esas personas que seguirá a mi lado, tanto en los buenos momentos como en los no tanto, durante mucho (pero mucho) tiempo. Y yo, por supuesto, estaré encantado de cederle ese sitio.
Lo único que me hace sentir culpable es la paliza que le metí al pobre a andar… Durante 12 horas estuvimos recorriéndonos el centro de mi ciudad, viendo un par de museos, callejeando también un poco, buscando bares que después resultaron estar cerrados (jajaja)… Así que, entre lo cansado que debió llegar a casa y el sueño que tendría después de haberse levantado tan pronto, el pobre debe estar aún ahora medio “zombi”.
Ya habrá tiempo para explicar con mayor detenimiento lo que hicimos durante esas 12 horas que se me hicieron tan cortas, y que acabaron de una manera tan especial. De momento, me quedo con el buen sabor de boca que me deja el hecho de que, por unas horas, dejé de ser el Ryan que intenta aprender a ser feliz, para ser simplemente… yo, alguien real, de carne y hueso, que, como todos, pasa los días buscando momentos de felicidad que hagan que la vida merezca la pena.
PD: ¡Un momento! Comienzo a sentir un fuerte vacío en la cavidad torácica… Arggg… ¡Todo era una trampa! ¡Me han extirpado el corazón! ¡¡¡Qué alguien llame a una ambulancia!!!
Y, chicas, ¡menudo partidazo! Es simpático, alegre, atento, sincero, detallista, honesto, leal, simpático, risueño, inteligente, profundo, sentimental… ¡e incluso (aunque yo no sea quién para opinar sobre estas cosas… jeje) atractivo! En fin, que va a parecer que le estoy tirando los trastos y lo único que quiero decir es que es un trozo de pan.
Me alegro muchísimo de haber tenido la posibilidad de conocerle, tanto por ser de la manera que es como porque, en este momento de mi vida, poder tener un amigo como él es justo lo que necesitaba. En él he encontrado una persona que me entienda a la perfección, alguien a quien escuchar, alguien con quien comparto tantas cosas que por momentos parece que somos hermanos.
Cada segundo que pasa estoy más seguro de que será una de esas personas que seguirá a mi lado, tanto en los buenos momentos como en los no tanto, durante mucho (pero mucho) tiempo. Y yo, por supuesto, estaré encantado de cederle ese sitio.
Lo único que me hace sentir culpable es la paliza que le metí al pobre a andar… Durante 12 horas estuvimos recorriéndonos el centro de mi ciudad, viendo un par de museos, callejeando también un poco, buscando bares que después resultaron estar cerrados (jajaja)… Así que, entre lo cansado que debió llegar a casa y el sueño que tendría después de haberse levantado tan pronto, el pobre debe estar aún ahora medio “zombi”.
Ya habrá tiempo para explicar con mayor detenimiento lo que hicimos durante esas 12 horas que se me hicieron tan cortas, y que acabaron de una manera tan especial. De momento, me quedo con el buen sabor de boca que me deja el hecho de que, por unas horas, dejé de ser el Ryan que intenta aprender a ser feliz, para ser simplemente… yo, alguien real, de carne y hueso, que, como todos, pasa los días buscando momentos de felicidad que hagan que la vida merezca la pena.
PD: ¡Un momento! Comienzo a sentir un fuerte vacío en la cavidad torácica… Arggg… ¡Todo era una trampa! ¡Me han extirpado el corazón! ¡¡¡Qué alguien llame a una ambulancia!!!
57. Mi primo secreto
Siempre me había preguntado si había personas reales detrás de vuestros comentarios. Pensaba que esas palabras que escribíais era el resultado de una búsqueda aleatoria en la memoria de un robot, con el fin de hacerme creer que a alguien le importaban mis paranoias y obsesiones. De hecho, he llegado a imaginar que esos comentarios no están ahí, que no son más que el resultado de mi mente. Incluso me he planteado alguna vez si este blog realmente existe.
Obviamente, estoy exagerando. Lo que quiero decir es que a veces parece algo irreal todo este cariño que nos profesamos y todos esos consejos y ánimos que nos regalamos. ¿No resulta un poco curioso? En la vida real, no nos confesaríamos muchas de las cosas escritas aquí hasta que hubiéramos llevado años siendo amigos. Aquí, por el contrario, nos explicamos nuestros sentimientos, sin ningún tipo de censura, antes incluso de conocernos en persona.
En cierto modo, empezamos a construir la casa por el tejado. Pues bien, mañana daré un paso importante: colocar el primer ladrillo en una amistad que ha surgido por estos mundos. Será la primera vez que quede con otro colega "bloguero" y, a decir verdad, estoy bastante nervioso.
Supongo que será porque supondrá, en cierto modo, romper mi anonimato, pero también acabar con la imagen irreal de todos vosotros. No sé si me expreso muy bien, pero creo que entendéis lo que quiero decir...
Sin embargo, tampoco me asusta, porque sé que conectaremos igual de bien en la realidad que aquí, y estoy seguro de que se convertirá en uno de esos amigos que están ahí para lo que sea, alguien que me escuche y a quien escuchar... Como bien dijo él, será alguien con quien pasar noches enteras hablando sin que falte tema de conversación...
En todo caso, como le he dicho a Míriam, id buscando el número de la policía nacional, no vaya a ser que todo esto no sea más que una estratagema para secuestrarme y torturarme... Jajaja...
Y ahora me gustaría que me contaráis si alguna vez habéis quedado con alguien de este mundillo, qué tal os fue, etc... A ver si conseguís quitarme el miedo y los nervios del cuerpo... :P
PD: Un saludo para todos y, hoy, especialmente, para mi primo secreto...
Obviamente, estoy exagerando. Lo que quiero decir es que a veces parece algo irreal todo este cariño que nos profesamos y todos esos consejos y ánimos que nos regalamos. ¿No resulta un poco curioso? En la vida real, no nos confesaríamos muchas de las cosas escritas aquí hasta que hubiéramos llevado años siendo amigos. Aquí, por el contrario, nos explicamos nuestros sentimientos, sin ningún tipo de censura, antes incluso de conocernos en persona.
En cierto modo, empezamos a construir la casa por el tejado. Pues bien, mañana daré un paso importante: colocar el primer ladrillo en una amistad que ha surgido por estos mundos. Será la primera vez que quede con otro colega "bloguero" y, a decir verdad, estoy bastante nervioso.
Supongo que será porque supondrá, en cierto modo, romper mi anonimato, pero también acabar con la imagen irreal de todos vosotros. No sé si me expreso muy bien, pero creo que entendéis lo que quiero decir...
Sin embargo, tampoco me asusta, porque sé que conectaremos igual de bien en la realidad que aquí, y estoy seguro de que se convertirá en uno de esos amigos que están ahí para lo que sea, alguien que me escuche y a quien escuchar... Como bien dijo él, será alguien con quien pasar noches enteras hablando sin que falte tema de conversación...
En todo caso, como le he dicho a Míriam, id buscando el número de la policía nacional, no vaya a ser que todo esto no sea más que una estratagema para secuestrarme y torturarme... Jajaja...
Y ahora me gustaría que me contaráis si alguna vez habéis quedado con alguien de este mundillo, qué tal os fue, etc... A ver si conseguís quitarme el miedo y los nervios del cuerpo... :P
PD: Un saludo para todos y, hoy, especialmente, para mi primo secreto...
56. Que se fundan balas para hacer campanas de libertad...
Siempre me he considerado un soñador. Creo que soy de ese tipo de personas que, aún teniendo los pies en la tierra, les gusta dejarse llevar por la imaginación para acabar pensando en lo imposible, deseando lo inalcanzable.
Ya desde pequeño, me gustaba soñar sobre qué sería de mayor. Bombero, médico, profesor, político... incluso astronauta. Sí, me imaginaba montado en una nave especial, viajando a planetas lejanos, comiendo barritas de vitaminas, flotando en la ingravidez... a millones de kilómetros de mi lugar de origen.
En todos mis sueños, es precisamente esto una constante: me imagino viviendo lejos de todo y de todos, en algún lugar donde por fin alcanzo la felicidad. ¿Por qué esta insistencia por evadirme? No lo sé, quizás sea la ambición, el rechazo a la realidad o simplemente las circunstancias tan adversas a las que he tenido que hacer frente durante todos estos años.
Sin embargo, ahora, cuando ya todo parece más calmado y estable, sigo soñando con una vida perfecta, con un trabajo fijo, en compañía de una persona que me quiera y a la que yo quiera, y con buenos amigos a mi lado; pero también con una vida al límite, llena de sorpresas, de situaciones extremas, de viajes sin un destino marcado, de noches enteras a la luz de la luna...
Sigo soñando... y sueño con lugares perdidos, a los que yo soy el primero en llegar; sueño con personas sinceras y leales; sueño con obras de arte que producen en mi mil y un sentimientos; sueño con relojes sin agujas; sueño con un verano eterno; sueño que puedo volar... sueño que soy feliz.... Sueño que nunca dejaré de soñar.
¿Cuál es tu sueño?
PD: Pasado mañana conoceré a mi primo secreto... La tensión se masca en el ambiente...
Ya desde pequeño, me gustaba soñar sobre qué sería de mayor. Bombero, médico, profesor, político... incluso astronauta. Sí, me imaginaba montado en una nave especial, viajando a planetas lejanos, comiendo barritas de vitaminas, flotando en la ingravidez... a millones de kilómetros de mi lugar de origen.
En todos mis sueños, es precisamente esto una constante: me imagino viviendo lejos de todo y de todos, en algún lugar donde por fin alcanzo la felicidad. ¿Por qué esta insistencia por evadirme? No lo sé, quizás sea la ambición, el rechazo a la realidad o simplemente las circunstancias tan adversas a las que he tenido que hacer frente durante todos estos años.
Sin embargo, ahora, cuando ya todo parece más calmado y estable, sigo soñando con una vida perfecta, con un trabajo fijo, en compañía de una persona que me quiera y a la que yo quiera, y con buenos amigos a mi lado; pero también con una vida al límite, llena de sorpresas, de situaciones extremas, de viajes sin un destino marcado, de noches enteras a la luz de la luna...
Sigo soñando... y sueño con lugares perdidos, a los que yo soy el primero en llegar; sueño con personas sinceras y leales; sueño con obras de arte que producen en mi mil y un sentimientos; sueño con relojes sin agujas; sueño con un verano eterno; sueño que puedo volar... sueño que soy feliz.... Sueño que nunca dejaré de soñar.
¿Cuál es tu sueño?
PD: Pasado mañana conoceré a mi primo secreto... La tensión se masca en el ambiente...
55. Quince años
Hoy, por fin, tras 3 meses sin verlos, ha tenido lugar el reencuentro con mis padres. ¡Y ya era hora! Lo cierto es que les he echado mucho de menos... Parece increíble, cuando me fui de casa me sentía tan independiente que llegué a pensar que no notaría su ausencia y, ya véis, ahora se han convertido en unas de las personas a las que primero acudo cuando necesito ayuda.
Evidentemente, no para asuntos "íntimos", pero sí para asuntos de la universidad o determinados problemas personales. Y se nota su experiencia, ya que casi siempre aciertan con sus consejos... ¡Quién me lo iba a decir!
Siguiendo con mi capítulo de angustias existenciales, os contaré que el sábado por la noche estuve en un concierto de Lax'n'Busto en Vilafranca del Penedès. Lo cierto es que estuvo genial, todo el rato cantando, dando botes y sintiendo la música bien adentro.
Pero el problema es que me sentí viejo. Vale, os dejo que os ríais. Sé que sólo tengo 19 años, pero es que la sala del concierto estaba llena de niños que aparentaban 7 años o menos. De acuerdo, a lo mejor exagero un poco. Dejémoslo en 8. ¿Alguien da más?
Ahora en serio, la verdad es que había muchísimos jóvenes de entre unos 14 y 18 años, todos justo delante del escenario, gritando y saltando histéricos al ritmo de la música. Y yo me pregunto: ¿dónde me he metido yo durante esos años? ¿Qué he hecho?
Es entonces cuando me viene la eterna nostalgia por lo que nunca existió: ese amor puro y verdadero de los 15 años. De acuerdo, hubo otras muchas cosas que hicieron que olvidara su importancia (tardes eternas dando vueltas sin rumbo fijo, nuestras primeras copas, ese primer "rollo", las clases del instituto que nos fugábamos para ir al parque a tumbarnos al sol...) pero, ahora que ya ha pasado el tiempo, no puedo evitar añorarlo, quizás también porque sé que esos años nunca volverán.
No sé que me pasa últimamente que vivo en una continua añoranza del pasado. Supongo que será ley de vida.
PD: El jueves por fin conoceré a mi primo secreto... ¿a quién me estaré refiriendo? jeje...
Evidentemente, no para asuntos "íntimos", pero sí para asuntos de la universidad o determinados problemas personales. Y se nota su experiencia, ya que casi siempre aciertan con sus consejos... ¡Quién me lo iba a decir!
Siguiendo con mi capítulo de angustias existenciales, os contaré que el sábado por la noche estuve en un concierto de Lax'n'Busto en Vilafranca del Penedès. Lo cierto es que estuvo genial, todo el rato cantando, dando botes y sintiendo la música bien adentro.
Pero el problema es que me sentí viejo. Vale, os dejo que os ríais. Sé que sólo tengo 19 años, pero es que la sala del concierto estaba llena de niños que aparentaban 7 años o menos. De acuerdo, a lo mejor exagero un poco. Dejémoslo en 8. ¿Alguien da más?
Ahora en serio, la verdad es que había muchísimos jóvenes de entre unos 14 y 18 años, todos justo delante del escenario, gritando y saltando histéricos al ritmo de la música. Y yo me pregunto: ¿dónde me he metido yo durante esos años? ¿Qué he hecho?
Es entonces cuando me viene la eterna nostalgia por lo que nunca existió: ese amor puro y verdadero de los 15 años. De acuerdo, hubo otras muchas cosas que hicieron que olvidara su importancia (tardes eternas dando vueltas sin rumbo fijo, nuestras primeras copas, ese primer "rollo", las clases del instituto que nos fugábamos para ir al parque a tumbarnos al sol...) pero, ahora que ya ha pasado el tiempo, no puedo evitar añorarlo, quizás también porque sé que esos años nunca volverán.
No sé que me pasa últimamente que vivo en una continua añoranza del pasado. Supongo que será ley de vida.
PD: El jueves por fin conoceré a mi primo secreto... ¿a quién me estaré refiriendo? jeje...
54. El universo sobre mí
Creo que ya ha habido suficiente filosofía sobre la vida en este blog. Va siendo hora de un poco de música, ¿no?
Cuando veía letras de canciones en algunos blogs, muchas veces me daba por pensar que las escribían porque no tenían nada que decir... Sin embargo, me he dado cuenta de que, con una canción, se pueden decir muchas más cosas de las que puede aparentar a simple vista. Muchos sentimientos, inquietudes u opiniones pueden encontrarse escondidos dentro de los acordes de un tema.
Y hoy tengo ganas de gritar, de vivir... de sentir el universo sobre mí. Aunque no las tenga todas conmigo, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que ha pasado estos últimos meses de mi vida, quiero ser optimista. Por una vez, quiero pensar que lo malo se quedó atrás, que por fin es hora de empezar a disfrutar la vida.
Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí
Quiero correr en libertad, quiero llorar de felicidad
Quiero vivir, quiero sentir el universo sobre mí
Como un naufrago en el mar, quiero encontrar mi sitio
Sólo encontrar mi sitio
>> Amaral, El universo sobre mí
Os dejo aquí un link para descargaros la canción. Os aseguro que vale la pena. Y, ya sabéis, si os gusta, os recomiendo que consigáis el resto del disco (comprándolo, ¡por supuesto!), porque también es de mucha calidad.
Añadido: Se notan las vacaciones y que tengo más tiempo libre, ¿eh? He descubierto una página que te permite hacer cosas como ésta:
Hala, todos a disfrutar de un pequeño tour turístico por la ciudad de Girona...
Cuando veía letras de canciones en algunos blogs, muchas veces me daba por pensar que las escribían porque no tenían nada que decir... Sin embargo, me he dado cuenta de que, con una canción, se pueden decir muchas más cosas de las que puede aparentar a simple vista. Muchos sentimientos, inquietudes u opiniones pueden encontrarse escondidos dentro de los acordes de un tema.
Y hoy tengo ganas de gritar, de vivir... de sentir el universo sobre mí. Aunque no las tenga todas conmigo, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que ha pasado estos últimos meses de mi vida, quiero ser optimista. Por una vez, quiero pensar que lo malo se quedó atrás, que por fin es hora de empezar a disfrutar la vida.
Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí
Quiero correr en libertad, quiero llorar de felicidad
Quiero vivir, quiero sentir el universo sobre mí
Como un naufrago en el mar, quiero encontrar mi sitio
Sólo encontrar mi sitio
>> Amaral, El universo sobre mí
Os dejo aquí un link para descargaros la canción. Os aseguro que vale la pena. Y, ya sabéis, si os gusta, os recomiendo que consigáis el resto del disco (comprándolo, ¡por supuesto!), porque también es de mucha calidad.
Añadido: Se notan las vacaciones y que tengo más tiempo libre, ¿eh? He descubierto una página que te permite hacer cosas como ésta:
Hala, todos a disfrutar de un pequeño tour turístico por la ciudad de Girona...
53. Insomnio
3 de la madrugada. Y no consigo conciliar el sueño. Para variar, las dudas me asaltan y me agobian. Problemas que parecían olvidados vuelven a resurgir. ¿Por qué nos resultará tan difícil olvidar el pasado?
Quiero hablar de cómo me siento, dejar fluir mi voz y gritar al viento que no tengo miedo, que mi transición hacia la edad adulta pasa por conseguir una seguridad que haga olvidar el dolor. Pero supongo que es imposible. Esta vida está llena de frustraciones.
Creo que ya había comentado alguna vez la admiración que siento por mi padre, una de las cosas que, a veces, me hacen sentir adulto (ya sabéis que dicen que sólo dejas de "odiar" a tus padres cuando eres verdaderamente adulto y/o independiente). La cuestión es que, después de todo lo que había estado luchando por conseguir una plaza, de un nivel algo más alto de la que tiene, le han dicho que no podrá ser.
¿Os imagináis? Casi un año de preparación de las oposiciones y sacar la primera plaza para, al final, no conseguir nada. Todo el agobio y toda la tensión a la que estuvimos toda la familia sometidos, para ayudarle en esta tarea, al final no han servido para nada.
Y, además de sentirme triste por él, por saber que no ha podido alcanzar sus ambiciones; me siento frustrado. Y, por qué no decirlo, decepcionado. ¿De verdad sirve de algo esforzarse en esta vida?
Quiero ser optimista, pero encuentro pocos motivos para esforzarme en ello... ¿Por qué la vida es, a veces, tan frustrante?
Quiero hablar de cómo me siento, dejar fluir mi voz y gritar al viento que no tengo miedo, que mi transición hacia la edad adulta pasa por conseguir una seguridad que haga olvidar el dolor. Pero supongo que es imposible. Esta vida está llena de frustraciones.
Creo que ya había comentado alguna vez la admiración que siento por mi padre, una de las cosas que, a veces, me hacen sentir adulto (ya sabéis que dicen que sólo dejas de "odiar" a tus padres cuando eres verdaderamente adulto y/o independiente). La cuestión es que, después de todo lo que había estado luchando por conseguir una plaza, de un nivel algo más alto de la que tiene, le han dicho que no podrá ser.
¿Os imagináis? Casi un año de preparación de las oposiciones y sacar la primera plaza para, al final, no conseguir nada. Todo el agobio y toda la tensión a la que estuvimos toda la familia sometidos, para ayudarle en esta tarea, al final no han servido para nada.
Y, además de sentirme triste por él, por saber que no ha podido alcanzar sus ambiciones; me siento frustrado. Y, por qué no decirlo, decepcionado. ¿De verdad sirve de algo esforzarse en esta vida?
Quiero ser optimista, pero encuentro pocos motivos para esforzarme en ello... ¿Por qué la vida es, a veces, tan frustrante?
52. Confianza y sinceridad
Dejar todo atrás y empezar de cero en una ciudad desconocida, a más de 1000 km de distancia, no es nada fácil. Supone todo un cúmulo de cosas nuevas: ambientes nuevos, gente nueva, casa nueva... Y, a pesar de convivir con otros 3 millones de habitantes en esta ciudad, es inevitable sentirse solo. Muy solo, de hecho.
Un día, algo te impulsa a dejar huella de tus sentimientos en algún sitio. Escribir lo que se te pasa por la cabeza a cada momento para rememorarlo dentro de unos años. Tomar nota de tus errores para no volver a cometerlos. Recordar lo bueno para olvidar lo malo.
Y, lo que empezó con la idea de exponer anónima y libremente lo que pienso, sin ningún tipo de censura; acabó siendo uno de los principales factores que me impulsó a dejar atrás la infelicidad cotidiana para poder aprender a ser feliz. Lo que en un principio era un grito en soledad, acabó convirtiéndose en un diálogo entre semejantes. Cada uno con sus diferencias, con sus historias propias, unos de mayor edad y otros de menos, repartidos por el universo... pero luchando de forma paralela por encontrarle algo de sentido a esta vida.
Hace unos días, uno de nosotros se preguntaba si, en la realidad, nos profesaríamos todo el cariño que aparentamos, si nuestra amistad sería real. Y, ¿sabéis qué? Creo firmemente que sí.
Lo pienso con tanta firmeza porque hay una persona por estos mundos que me lo ha demostrado. Él sabe bien quién es. Y quiero que sepas que no escribo este post ni por compromiso ni por quedar bien. Ya sabes que no es mi estilo. Lo que escribo es lo que siento. ¿Y qué siento? Me siento agradecido, por haberme dado esta confianza, por haberme escuchado como me has escuchado y, sobre todo, por haberme dado fuerzas para creer que este mundo no es tan superficial y egoísta como a veces parece.
"Y es por eso, porque vuelvo a creer, que (aunque te cueste un poco) me gusta escuchar aquello que sientes."
Un día, algo te impulsa a dejar huella de tus sentimientos en algún sitio. Escribir lo que se te pasa por la cabeza a cada momento para rememorarlo dentro de unos años. Tomar nota de tus errores para no volver a cometerlos. Recordar lo bueno para olvidar lo malo.
Y, lo que empezó con la idea de exponer anónima y libremente lo que pienso, sin ningún tipo de censura; acabó siendo uno de los principales factores que me impulsó a dejar atrás la infelicidad cotidiana para poder aprender a ser feliz. Lo que en un principio era un grito en soledad, acabó convirtiéndose en un diálogo entre semejantes. Cada uno con sus diferencias, con sus historias propias, unos de mayor edad y otros de menos, repartidos por el universo... pero luchando de forma paralela por encontrarle algo de sentido a esta vida.
Hace unos días, uno de nosotros se preguntaba si, en la realidad, nos profesaríamos todo el cariño que aparentamos, si nuestra amistad sería real. Y, ¿sabéis qué? Creo firmemente que sí.
Lo pienso con tanta firmeza porque hay una persona por estos mundos que me lo ha demostrado. Él sabe bien quién es. Y quiero que sepas que no escribo este post ni por compromiso ni por quedar bien. Ya sabes que no es mi estilo. Lo que escribo es lo que siento. ¿Y qué siento? Me siento agradecido, por haberme dado esta confianza, por haberme escuchado como me has escuchado y, sobre todo, por haberme dado fuerzas para creer que este mundo no es tan superficial y egoísta como a veces parece.
"Y es por eso, porque vuelvo a creer, que (aunque te cueste un poco) me gusta escuchar aquello que sientes."
51. Aquellos maravillosos años
Esta tarde, cuando salía de casa hacia la universidad, me he encontrado con un par de niños, de unos 10 años o así, que caminaban, acompañados por su madre, hacia el colegio. Ambos iban con su mochila colgando, discutiendo por alguna tontería, lo cual hacía que su madre se pasara todo el rato riñéndoles.
Y no he podido evitar echar la vista atrás, a esos años de infancia, cuando todo aún era inocente y no tenía tantas preocupaciones como ahora. Tampoco es que haga mucho de ello, la verdad (¡por suerte!), pero aún así lo veo tan lejano...
Recuerdo esos últimos días del curso, cuando las tardes se alargaban, y nos pasábamos la vida jugando en la calle o en las pistas. No puedo olvidar todas aquellas historias y amoríos de infancia, que nos parecían enormes problemas; a los que ahora no daríamos tanta importancia. Y, por supuesto, me acuerdo de aquel día en que me "casé" con una compañera de clase, con mi mejor amigo haciendo de cura. No puedo evitar que una lagrimilla se asome por mis ojos...
Hubo muchos problemas, claro que los hubo; pequeñas tragedias que nos ayudaron a madurar y a comprender cómo es de dura la vida. Decenas de personas que se pasaron por nuestra infancia, para luego desaparecer. Pero, no sé, prefiero quedarme con lo bueno. Podría recordar todos los conflictos que tuvieron lugar durante esos años, y que me deprimieron y me afligieron; pero prefiero quedarme con la idea de que mi infancia fue muy feliz.
En cualquier caso, comparo mi infancia con mi vida estos últimos meses y veo un cambio totalmente radical. De la monotonía, la rutina y la tranquilidad de esos días, he pasado al agobio y los cambios constantes (ya sean para bien o para mal) de esta época de mi vida.
¿Ha mejorado o ha empeorado todo? Tampoco podría juzgarlo, cada momento es diferente; yo tampoco soy el mismo de entonces. ¿Tienen razón cuando dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor? Como siempre, todo depende del cristal con que se mire...
Y no he podido evitar echar la vista atrás, a esos años de infancia, cuando todo aún era inocente y no tenía tantas preocupaciones como ahora. Tampoco es que haga mucho de ello, la verdad (¡por suerte!), pero aún así lo veo tan lejano...
Recuerdo esos últimos días del curso, cuando las tardes se alargaban, y nos pasábamos la vida jugando en la calle o en las pistas. No puedo olvidar todas aquellas historias y amoríos de infancia, que nos parecían enormes problemas; a los que ahora no daríamos tanta importancia. Y, por supuesto, me acuerdo de aquel día en que me "casé" con una compañera de clase, con mi mejor amigo haciendo de cura. No puedo evitar que una lagrimilla se asome por mis ojos...
Hubo muchos problemas, claro que los hubo; pequeñas tragedias que nos ayudaron a madurar y a comprender cómo es de dura la vida. Decenas de personas que se pasaron por nuestra infancia, para luego desaparecer. Pero, no sé, prefiero quedarme con lo bueno. Podría recordar todos los conflictos que tuvieron lugar durante esos años, y que me deprimieron y me afligieron; pero prefiero quedarme con la idea de que mi infancia fue muy feliz.
En cualquier caso, comparo mi infancia con mi vida estos últimos meses y veo un cambio totalmente radical. De la monotonía, la rutina y la tranquilidad de esos días, he pasado al agobio y los cambios constantes (ya sean para bien o para mal) de esta época de mi vida.
¿Ha mejorado o ha empeorado todo? Tampoco podría juzgarlo, cada momento es diferente; yo tampoco soy el mismo de entonces. ¿Tienen razón cuando dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor? Como siempre, todo depende del cristal con que se mire...
50. Aprendiendo a ser feliz
A lo largo de estos 50 artículos, he intentado buscar las claves que me llevaran a encontrar esa difusa idea que recibe el nombre de "felicidad". He divagado sobre si se encuentra en las pequeñas cosas de cada día, en las ansias de vivir al límite, en el apoyo de los que están a tu lado, en el amor o incluso en esas inquietudes metafísicas que te hacen reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia.
¿Y que he encontrado? Muchos caminos posibles, pero ninguno seguro. Varias alternativas que parecían factibles, pero ninguna opción que me lleve necesariamente a esa meta.
Sin embargo, siguiendo mis divagaciones, llego a una extraña pregunta. ¿Es la felicidad verdaderamente mi meta? Y, lo que es más, ¿qué es la felicidad? A lo largo de la historia, han existido muchas respuestas desde numerosos ámbitos, todas igual de valiosas; yo aquí expondré la mía: la felicidad es la realización de una serie de valores que consideramos importantes. Como cada uno da importancia a diferentes valores, todos tenemos una definición diferente de felicidad.
Ahora bien, volviendo al primer tema: ¿por qué me he planteado la felicidad como meta? Seguramente porque parece un objetivo bastante definido, por el que resultaría fácil luchar. No es, en cierto modo, más que otro método de racionalización de nuestra vida: te marcas una meta, buscas diferentes caminos para alcanzarla, estudias sus pros y sus contras y, por último, llevas a la práctica tu plan, con el fin de conseguir ese objetivo.
En noviembre del año pasado, parecía que con llevar este simple razonamiento a la práctica, todo me saldría bien. Que no necesitaría nada más. Sin embargo, ahora la situación ha cambiado bastante.
En primer lugar, he dejado de pensar que la felicidad sea mi meta. Tampoco es que sea algo que quiera evitar. Pero es que "ser feliz" es algo tan difuso y desdibujado... ¿Por qué no luchar por objetivos más concretos? ¿Por qué no dejar de obsesionarme por ser feliz para, simplemente, disfrutar de la infelicidad? Quizás ésta sería la solución más adecuada...
Por otra parte, y ahora llego al meollo de la cuestión, ¿por qué tengo esta tendencia a sistematizar al máximo mi vida? Si hay algo que aprendí el fin de semana pasado en Girona es que la vida es demasiado compleja como para intentar reducirla a un simple razonamiento matemático. Existen miles y miles de factores imprevisibles que, en un segundo, pueden tambalear y hacer caer todo lo que has construido hasta este momento.
Tampoco es que haya pasado nada fuera de lo normal. Simplemente, en aquel concierto, mientras me dejaba arrastrar por las melodías de esas canciones, comencé a pensar que algo en mi vida había cambiado, que ya no soy el mismo de ayer, pero tampoco de mañana...
La vida es tan inestable y tan sorprendente que no vale la pena planificar nada. La juventud me corre por las venas, y no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de ella agobiándome con mis manías, obsesiones y tendencias sistematizadoras.
Ha llegado el momento de dejar de buscar cómo ser feliz para empezar a serlo.

Un últime apunte dedicado a esas 192 personas a las cuales les arrebataron la posibilidad de ser felices... Que no vuelva a pasar, por favor. No os olvidaremos.
¿Y que he encontrado? Muchos caminos posibles, pero ninguno seguro. Varias alternativas que parecían factibles, pero ninguna opción que me lleve necesariamente a esa meta.
Sin embargo, siguiendo mis divagaciones, llego a una extraña pregunta. ¿Es la felicidad verdaderamente mi meta? Y, lo que es más, ¿qué es la felicidad? A lo largo de la historia, han existido muchas respuestas desde numerosos ámbitos, todas igual de valiosas; yo aquí expondré la mía: la felicidad es la realización de una serie de valores que consideramos importantes. Como cada uno da importancia a diferentes valores, todos tenemos una definición diferente de felicidad.
Ahora bien, volviendo al primer tema: ¿por qué me he planteado la felicidad como meta? Seguramente porque parece un objetivo bastante definido, por el que resultaría fácil luchar. No es, en cierto modo, más que otro método de racionalización de nuestra vida: te marcas una meta, buscas diferentes caminos para alcanzarla, estudias sus pros y sus contras y, por último, llevas a la práctica tu plan, con el fin de conseguir ese objetivo.
En noviembre del año pasado, parecía que con llevar este simple razonamiento a la práctica, todo me saldría bien. Que no necesitaría nada más. Sin embargo, ahora la situación ha cambiado bastante.
En primer lugar, he dejado de pensar que la felicidad sea mi meta. Tampoco es que sea algo que quiera evitar. Pero es que "ser feliz" es algo tan difuso y desdibujado... ¿Por qué no luchar por objetivos más concretos? ¿Por qué no dejar de obsesionarme por ser feliz para, simplemente, disfrutar de la infelicidad? Quizás ésta sería la solución más adecuada...
Por otra parte, y ahora llego al meollo de la cuestión, ¿por qué tengo esta tendencia a sistematizar al máximo mi vida? Si hay algo que aprendí el fin de semana pasado en Girona es que la vida es demasiado compleja como para intentar reducirla a un simple razonamiento matemático. Existen miles y miles de factores imprevisibles que, en un segundo, pueden tambalear y hacer caer todo lo que has construido hasta este momento.
Tampoco es que haya pasado nada fuera de lo normal. Simplemente, en aquel concierto, mientras me dejaba arrastrar por las melodías de esas canciones, comencé a pensar que algo en mi vida había cambiado, que ya no soy el mismo de ayer, pero tampoco de mañana...
La vida es tan inestable y tan sorprendente que no vale la pena planificar nada. La juventud me corre por las venas, y no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de ella agobiándome con mis manías, obsesiones y tendencias sistematizadoras.
Ha llegado el momento de dejar de buscar cómo ser feliz para empezar a serlo.

Un últime apunte dedicado a esas 192 personas a las cuales les arrebataron la posibilidad de ser felices... Que no vuelva a pasar, por favor. No os olvidaremos.
49. Acepto el reto
Tras pasar las 5000 visitas (por cierto, ¡muchas gracias a todos!), me encuentro con el guante de Míriam, retándome a un duelo. De acuerdo, sé que la metáfora no ha estado muy acertada, pero mi mente no da para más después de tantas horas de estudio... Espero recuperar la lucidez antes de acabar este post. En fin, que aquí voy con mis respuestas al reto de Míriam.
1.Al azar, 10 álbumes de mi colección:
01. Els Pets - Agost
02. Manolo García - Para que no se duerman mis sentidos
03. Music from The OC
04. Hombres G - Todo esto es muy extraño
05. Lax'n'Busto - Amb tu
06. Melendi - Sin noticias de Holanda
07. Blink 182 - Blink 182
08. Green Day - American Idiot
09. Robbie Williams - Greatest Hits
10. The Killers - Hot Fuss
Ya veis, un poco de todo...
2.Discos que me avergoncé de encontrar buscando la respuesta del punto anterior:
¿¿Pero no había tirado ya todos los discos de Backstreet Boys?? Por Dios, no me martiricéis por esto... También puedo incluir en esta respuesta los infinitos Caribe 2050, Disco Estrella volumen 69... que no vuelves a escuchar una vez ha terminado agosto (excepto en las bodas, por supuesto).
3.¿Cuál es la cantidad total de música bajada a tu ordenador?
¿Tengo que responder a esta pregunta? Que la SGAE nos acecha...
4.¿El último CD que te compraste?
No se quejarán las discográficas, que yo aún (muy de vez en cuando) me compro discos. Normalmente, primero me los bajo de internet (ay, bendito emule!) y, si me gustan mucho, luego me los compro. ¿El último? Hmm... Sopa de Cabra, Bona nit malparits... jeje
5.¿Cuál fue la última canción que escuchaste antes de leer este post?
The Killers, Mr. Brightside. Es buenísima, os la recomiendo.
6.Canción que escuchás mucho y que tiene significado para ti:
No sé, la verdad es que cada momento de mi vida ha tenido su canción propia. Pero si tuviera que quedarme con alguna, elegiría In this diary, de The Ataris, o Un nuevo día brillará, de Luz.
7. Cinco personas a las que les voy a pasar esto y por qué?
A ver, a ver... Nomino a... Hoffnung (visitad su blog, ¡ha vuelto!), Dreams, Xavi, Paul Denton y Cyránobix. ¡A ver si os atrevéis! Ahora os toca a vosotros aceptar el reto...
1.Al azar, 10 álbumes de mi colección:
01. Els Pets - Agost
02. Manolo García - Para que no se duerman mis sentidos
03. Music from The OC
04. Hombres G - Todo esto es muy extraño
05. Lax'n'Busto - Amb tu
06. Melendi - Sin noticias de Holanda
07. Blink 182 - Blink 182
08. Green Day - American Idiot
09. Robbie Williams - Greatest Hits
10. The Killers - Hot Fuss
Ya veis, un poco de todo...
2.Discos que me avergoncé de encontrar buscando la respuesta del punto anterior:
¿¿Pero no había tirado ya todos los discos de Backstreet Boys?? Por Dios, no me martiricéis por esto... También puedo incluir en esta respuesta los infinitos Caribe 2050, Disco Estrella volumen 69... que no vuelves a escuchar una vez ha terminado agosto (excepto en las bodas, por supuesto).
3.¿Cuál es la cantidad total de música bajada a tu ordenador?
¿Tengo que responder a esta pregunta? Que la SGAE nos acecha...
4.¿El último CD que te compraste?
No se quejarán las discográficas, que yo aún (muy de vez en cuando) me compro discos. Normalmente, primero me los bajo de internet (ay, bendito emule!) y, si me gustan mucho, luego me los compro. ¿El último? Hmm... Sopa de Cabra, Bona nit malparits... jeje
5.¿Cuál fue la última canción que escuchaste antes de leer este post?
The Killers, Mr. Brightside. Es buenísima, os la recomiendo.
6.Canción que escuchás mucho y que tiene significado para ti:
No sé, la verdad es que cada momento de mi vida ha tenido su canción propia. Pero si tuviera que quedarme con alguna, elegiría In this diary, de The Ataris, o Un nuevo día brillará, de Luz.
7. Cinco personas a las que les voy a pasar esto y por qué?
A ver, a ver... Nomino a... Hoffnung (visitad su blog, ¡ha vuelto!), Dreams, Xavi, Paul Denton y Cyránobix. ¡A ver si os atrevéis! Ahora os toca a vosotros aceptar el reto...
48. No es crisis, sino cambio
Con esta frase acababa la carta que me acaba de enviar una de mis mejores amigas de aquí. En esta carta, me explicaba los motivos y las razones que le han llevado a decidir dejar la carrera.
Vaya por delante que supongo que es una decisión muy difícil, y que estoy muy contento de que me haya elegido a mí para decírmelo pero, aún así, no me hago a la idea de que cumpla su palabra, de no volver a verla cada día en clase.
Comprendo por lo que debe estar pasando, porque yo a finales del año pasado también pasé una temporada así. Una sobrecarga en los estudios, problemas familiares y con los amigos, desmotivación... todo se te junta en un determinado momento y no puedes evitar reaccionar de alguna manera. Sientes la necesidad de hacer algo para acabar con este círculo vicioso.
¿Es su solución la más adecuada? Le he estado dando muchas vueltas al tema. Por un lado, me parece algo cobarde: a fin de cuentas, es un problema que dejas de afrontar; es como si se diese por vencida. Sin embargo, por otro... si ella no está cómoda, si no le gusta la carrera, si descubre que se equivocó, ¿por qué no rectificar, antes de que sea demasiado tarde?
De todas las cosas que dice, hay algo con lo que me quedo, sin lugar a dudas: ¿qué sería de nuestra vida sin todas esas pequeñas cosas que criticamos? Me explico: muchas veces, a lo largo del día, criticamos a determinadas personas porque son insistentes o incluso pesadas, porque te ponen malas caras o porque, directamente, te hacen la vida imposible. Muchas veces desearías no volverlas a ver. No obstante, si no las volvieras a ver, ¡las acabarías echando de menos!
Como bien dice ella, "todo eso que nos martiriza - es ineludible - a la vez, me hace reír y me hace, en definitiva, feliz".
Y, qué queréis que os diga... creo que tiene razón.
Vaya por delante que supongo que es una decisión muy difícil, y que estoy muy contento de que me haya elegido a mí para decírmelo pero, aún así, no me hago a la idea de que cumpla su palabra, de no volver a verla cada día en clase.
Comprendo por lo que debe estar pasando, porque yo a finales del año pasado también pasé una temporada así. Una sobrecarga en los estudios, problemas familiares y con los amigos, desmotivación... todo se te junta en un determinado momento y no puedes evitar reaccionar de alguna manera. Sientes la necesidad de hacer algo para acabar con este círculo vicioso.
¿Es su solución la más adecuada? Le he estado dando muchas vueltas al tema. Por un lado, me parece algo cobarde: a fin de cuentas, es un problema que dejas de afrontar; es como si se diese por vencida. Sin embargo, por otro... si ella no está cómoda, si no le gusta la carrera, si descubre que se equivocó, ¿por qué no rectificar, antes de que sea demasiado tarde?
De todas las cosas que dice, hay algo con lo que me quedo, sin lugar a dudas: ¿qué sería de nuestra vida sin todas esas pequeñas cosas que criticamos? Me explico: muchas veces, a lo largo del día, criticamos a determinadas personas porque son insistentes o incluso pesadas, porque te ponen malas caras o porque, directamente, te hacen la vida imposible. Muchas veces desearías no volverlas a ver. No obstante, si no las volvieras a ver, ¡las acabarías echando de menos!
Como bien dice ella, "todo eso que nos martiriza - es ineludible - a la vez, me hace reír y me hace, en definitiva, feliz".
Y, qué queréis que os diga... creo que tiene razón.






