Ryan: aprendiendo a ser feliz
De repente, pensé: "¿Y por qué no ver la vida desde otro punto de vista?"
¿Quién soy?
Inseguro pero soñador, nostálgico pero optimista... así soy yo. Espero seguir luchando por salir de este pozo que es la rutina, con la ayuda de otras personas que, como yo, viven buscándole algo de sentido a este mundo.
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81. Mi alma vendo, a cambio del tiempo que necesites para ser feliz
Aún retumbaba en mis oídos la voz electrónica que anunciaba la próxima parada cuando, de un salto, salí del tren. Miré a mi alrededor: decenas de personas caminaban de un lado a otro como pequeñas hormiguitas, abrazándose con efusión o despidiéndose con lágrimas en los ojos. Algunos iban en parejas o grupos más grandes. La mayoría, como yo, se encontraban solos y cargaban como podían con las maletas. Sin embargo, yo sólo llevaba una pequeña mochila, con lo indispensable para el largo viaje que acababa de realizar. La mayor parte de mi ropa y mis objetos personales ya hacía tiempo que me los había traído.

En realidad, el propósito de este viaje no había sido otro que despedirme de familiares y amigos antes de marchar. Por delante me esperaban 12 meses de soledad, un verano trabajando y mi primer curso de carrera, en un pequeño pero céntrico apartamento en una gran ciudad. Conviviría con otro chico de mi pueblo, que ya hacía un par de años que vivía en la ciudad, pero no esperaba pasar demasiado tiempo con él, ya que estaba compaginando los estudios con el trabajo. Así que podía afirmar que, técnicamente, estaba solo.

"Solo", me repetía a mi mismo una y otra vez mientras caminaba por la estación de tren, que cada vez se iba quedando más desierta...


Me desperté con una sensación extraña. Ya había pasado un año de todo ello y, sin embargo, parecía que hubiese transcurrido una década. Llegué siendo un chico tranquilo, reservado, tímido... Y me voy de la misma manera, pero con 365 historias más que contar, 365 vivencias que me han servido para ir puliendo mi personalidad y para otorgarme la experiencia que le faltaba a ese chaval inocente que era cuando llegué.

Hace un año, vivía entre la duda y la expectación de lo que suponía el final de un ciclo y el principio de otro. Hoy, salvando las distancias, sigo viviendo en un constante reciclaje, cambio tras cambio. Y lo que ayer parecía el fin de una etapa no es más que, en realidad, el principio de otra.

Creo honestamente que no se trata más que de eso. En darse cuenta de que cada final es, a la vez, un inicio. Y es la perspectiva desde que observamos nuestra vida la que nos hace hundirnos en la nostalgia del tiempo pasado o, por el contrario, nos anima a continuar y nos regala esa fuerza que nos hace falta para superarnos a nosotros mismos y... volver a empezar.
 
80. Para empezar, diré que no es el final...
...no es un final feliz, pero no es un final...

No, no es un final. Digamos que es un punto y aparte. Hace ya varias semanas que no me paso por aquí y, no voy a mentiros, aparte de porque no tengo casi tiempo para nada, también se debe a que me encuentro bastante desganado o, mejor dicho, poco inspirado. No se me ocurre ningún tema interesante sobre el que escribir. Y de lo que me apetece hablar, creo que ya he comentado bastante hasta aquí.

Además, de forma paralela a lo que está ocurriendo en este blog (no podía ser de otra manera, ahora que lo pienso), mi vida últimamente está evolucionando hacia puntos que antes ni siquiera sospechaba que existían. Podría decirse que un ciclo de mi vida ha acabado y estoy en proceso de transición hacia algo nuevo. Creo que estoy en uno de esos momentos en los que Coelho nos invita a "dejar de ser quien éramos para transformarnos en quien somos" (el texto completo lo podéis leer aquí o aquí).

Mis inseguridades de toda la vida poco a poco van dando paso a nuevas inseguridades y miedos, pero de otro nivel. Y eso me hace feliz. Me doy cuenta de que, al final, las buenas intenciones acaban recibiendo su recompensa. La gente que me ha tratado injustamente se retracta de sus errores. Y, lo más importante de todo, me siento en paz conmigo mismo.

Por supuesto, el ingrediente más importante de este nuevo statu quo es Xavi. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Que gracias a este blog llegaría a conocer a una persona como él. Y, tras dos meses algo duros a nivel personal - al fin y al cabo, estas cosas no son fáciles de aceptar - por fin me doy cuenta de que me resbala lo que la gente pueda opinar. Lo que importa es lo que yo piense. ¿Y qué pienso? ...¿es necesario que responda a esta pregunta? Jeje.

Sin embargo, tampoco me gustaría que os olvidáseis de mi para siempre. Entre otras cosas, porque yo seguro que no me olvidaré de vosotros. Buff... que esto está sonando muy a despedida y no es ésa mi intención. Lo que quiero decir es que necesito unas cuantas semanas de descanso, para buscar inspiración y para disfrutar del inicio de este nuevo ciclo de mi vida.

Y no podía acabar este post sin hacer mención a toda esta gente que he conocido gracias a este rincocito (perdón... rinconcito) de internet. Tanto a esa gente con la que he intercambiado unos cuantos comentarios, como a ese puñado de personas a las que he leído intensamente (Aylen, Venus, Cyranobix, Aatomo, Izan, Dreams, Choi, Natalia, Gabri y tantos otros), como a mi "camarilla bloguera", que bien pueden considerarse amigos (Senyor Sepi, Evoluciones, Laura, Patryluna y Alicia).

¡Anda! Juraría que me dejo a alguien... ¿quién será, será? No, no es Xavi, pero también es una persona muy especial para mí. Si hay algo que no olvidaré nunca de este blog será el hecho de que me ha dado la oportunidad de conocer a... Míriam.

En serio, muchísimas gracias a todos por haberme leído durante todo este tiempo, pero, ahora, hay un tren al que debo subir... el tren que me lleva hacia una nueva etapa de mi vida...

Hasta pronto.



PD: En esta oscuridad, la claridad eres tu...

 
79. Me disparan tantas balas que vivo en un paredón
Vivo horas bajas estos últimos días. Por si no tuviera poco con los típicos agobios de final de curso, continuan los piropos de cierta persona y su campaña de linchamiento. Quizás tocaría hacer autocrítica y buscar algo de coherencia en sus reproches, pero lo cierto es que no tengo ni tiempo ni ganas. Y con esto pienso zanjar de una vez por todas el tema. No le pienso volver a nombrar en este blog.

Lo que son las cosas. Mientras buscaba alguna foto para regalaros hoy la vista, me he encontrado con una imagen que me ha hecho recordar muchas cosas:



Sí, son Ryan y Marissa. Y, al ver la fotografía, no he podido evitar recordar la historia con la que comencé este blog, hace ahora 7 meses: Marisa (con una "s") y yo. Resulta casi irónico el hecho de que un sentimiento que era tan fuerte se desvaneciera así como así, sin que ninguno hiciera nada para evitarlo.

A estas alturas, ya dudo hasta de que ella sintiera verdaderamente algo por mí. A veces incluso me pregunto si yo sentí algo por ella. ¿Qué pasó? ¿Cómo es posible que, aunque me la encuentre todos los días en clase, la huella que dejó en mi no me duela? En fin, supongo que, como muchas otras cosas en esta vida, se ha acabado convirtiendo en un recuerdo que olvidar.

De lo que si que no me olvidaré es de intentar alegraros los oídos con alguna cancioncilla...



Ésta seguro que la conocéis muchos de vosotros, así que no haré ningún tipo de presentación, que ellos ya se presentan por si solos... jeje El grupo es PerezaPrincesas. Como siempre, click en la imagen para poder bajárosla. ¡Y no podía faltar la dedicatoria! A ver, dejadme pensar... Jaja No podía ser de otra manera, este tema va dedicado a Míriam, porque es un sol y porque su blog quedó 9º en el concurso de ya.com. ¿A que no lo sabíais? Pues hala, todos a felicitarla, eh! :P

PD: Sigo con el agua al cuello. Espero poder ponerme al día de vuestros blogs de cara a este fin de semana. ¡Lo siento! :(