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Ojos de perro azul
relatos extraviados
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LA LOCOMOTORA NEGRA
No podia permacecer quieto en la butaca. El ritmo del swing lo invadía todo y me transportada a una alegría que borraba los problemas durante las dos horas del concierto.

No sólo era la música, era el entusiasmo de los intérpretes que contagiaban al público . Hoy he visto la felicidad sobre el escenario. La felicidad de 16 hombres con aspecto de empleados de banca que tocan por afición desde hace 35 años. No son profesionales, son la orquesta de jazz de aficionados más profesional del mundo.

Son "La locomotora negra".El mejor antidepresivo en mucho tiempo.

 
DESEO Y DOLOR
La tenia sentada en mis rodillas bajo la luz cruda de quirófano de su cocina. Escuchaba sus palabras pronunciadas con el encanto del acento argentino. Ya se habia desabrochado la blusa para que mi mano y mi boca se hundieran en sus pechos. Veía la ventanilla del horno mientras le chupaba los pezones con la locura que desata la pasión. El olor del asado se mezclaba con el de su cuerpo, mi boca y mis manos querían abarcarlo todo en un frenesí enmarañado de movimientos, succiones, pequeños mordiscos y apretones.

El timbre del horno nos devolvió a la realidad inmediata de la cena.
Hablamos durante largo rato de asuntos políticos. El movimiento marxista en América latina, la lucha de los trabajadores, reivindicaciones, revolución...

Después el café, las copas y de nuevo el deseo. Su cama sin patas, a ras de suelo, permitia todas las acrobacias sin emitir sonido alguno. En el aparato de música una cinta larga de Ornella Vanoni sonaba de fondo en un paraiso de nubes estáticas creadas por los canutos.

Nuestras bocas recorrían todos los centímetros de piel, entreteniéndose a veces, con urgencia otras. Hasta llenarnos uno con el sexo del otro en un paroxismo sin tiempo. Su orgasmo manifestado a gritos me enloquecía aún más y ya sin control no podia sino abandonarme al placer último.

En cada descanso la dulce nube de humo aumentaba en densidad dibujando lineas paralelas en el aire quieto de la habitación.
Y de nuevo lentamente los abrazos, los besos, después las manos ávidas y otra vez el deseo inexplicablemente inagotable.

Nos quedamos dormidos unas horas. Estaba de espaldas a mi y la desperté penetrándola en una locura mezcla de sueño, lujuria y cansancio. En ese momento amanecía.

En el extravío de sus orgasmos pude ver en su cara una expresión de dolor extraño. El dolor de una pérdida.

Ella, por una casualidad afortunada consiguió huir. No así su compañero que fué detenido y asesinado por los militares golpistas en Argentina.






 
OJOS DE FUEGO NEGRO
Fué como tener un gorrión en la mano al estrechar la suya. ,pequeña, breve, suave. Podía notar el movimiento de sus pequeños huesos al apretarla mientras le miraba sus ojos de fuego negro enmarcados en una cara fina, estrecha y dulce.
Mientras me exponía el resultado de su trabajo entre detalles técnicos y soluciones profesionales, yo tenía que hacer el esfuerzo de procesar sus palabras mientras miraba dentro de sus ojos, intentando saber qué habia en su mente lejos de su trabajo. Aquella mirada evocaba una vida mucho más interesante que el proyecto de que hablaba. Cómo era su vida, era feliz? Vivia con alguien que valoraba su presencia? Por qué no desaparecían los otros, de la reunión en ese momento. Le habría hablado de cualquier cosa ajena al trabajo, unas palabras absurdas , fuera de contexto.
En mi fantasía ella aceptaría la situación, le encantaría mi osadía. Liberados de formalidades, hablariamos divertidos al romper por una vez las convenciones y le diria que quería pintar sus ojos en un lienzo y fijarlos en el tiempo para siempre.
No la conocia, no sabia nada de ella. Me la acababan de presentar en la sala de juntas.