HUMO DE MENTA
Me envolvía con su presencia, sus gestos, sus palabras y su perfume. Se mostraba natural , simpática. Parecía feliz en aquel momento, entre su humo de menta, el cóctel y la conversación. Intenté estar a su nivel, hablar de muchas cosas. Supo crear enseguida un clima de confianza y estuve muy cómodo junto a ella. Celebramos el encuentro con un brindis, entre confesiones que no se hacen a nadie, bajo una luz ténue y una música imperceptible. Éramos dos desconocidos sin nada que perder que se habían conocido por un azar mágico.
Pasaron enseguida dos horas en aquel local antiguo traído al presente por la máquina del tiempo y tuvimos que marcharnos. Volví a ver, al salir a la calle, el punto de nuestro encuentro donde ella apareció como de la nada, iluminada de pronto por el escaparate. En ese momento supe que todo iba a ser agradable.
Al despedirnos en el coche me hubiera gustado besarla pero mis labios ya no recuerdan como se besa a alguien por primera vez.
Pasaron enseguida dos horas en aquel local antiguo traído al presente por la máquina del tiempo y tuvimos que marcharnos. Volví a ver, al salir a la calle, el punto de nuestro encuentro donde ella apareció como de la nada, iluminada de pronto por el escaparate. En ese momento supe que todo iba a ser agradable.
Al despedirnos en el coche me hubiera gustado besarla pero mis labios ya no recuerdan como se besa a alguien por primera vez.
LAGRIMAS BAJO LOS PUENTES
Era una noche cualquiera de un día cualquiera, pero aquella noche me encontraba solo en casa y recordé que tenia pendiente una película para ver en el vídeo. Empecé a verla sin demasiado interés al principio. El ritmo lento, la música casi imperceptible y un bello paisaje para ilustrar la historia. Todo ello acompañaba un guión cada vez más interesante.
Libre en mi soledad, me abandoné a las emociones y empecé asentir un dolor en la garganta que transformándose en picor se situaba tras las fosas nasales abriendo el grifo de las lágrimas, al tiempo que los ojos enrojecían.
El argumento y las imágenes dispararon el interruptor automático de la turbación, mis lágrimas brotaban sin control, nadie me veía, nadie se reiría de mi debilidad momentánea. Sumido en un dulce abandono a la emoción me pareció vivir la historia y a sus protagonistas entrando en su realidad. Aquello era arte en estado puro. El cine que hay que ver a solas.
Después de un tiempo, en cualquier reunión de amigos o familiares, cuando aparece el momento de los chistes y las anécdotas yo siempre provocaba el mayor coro de risas entre los asistentes. Les decía con una media sonrisa que había llorado mucho viendo cierta película.
Cómo podía ser que yo, el más cínico, aquel que practicaba el sarcasmo hasta la crueldad a veces, hubiera visto con los ojos arrasados en lágrimas Los puentes de Madison.
Libre en mi soledad, me abandoné a las emociones y empecé asentir un dolor en la garganta que transformándose en picor se situaba tras las fosas nasales abriendo el grifo de las lágrimas, al tiempo que los ojos enrojecían.
El argumento y las imágenes dispararon el interruptor automático de la turbación, mis lágrimas brotaban sin control, nadie me veía, nadie se reiría de mi debilidad momentánea. Sumido en un dulce abandono a la emoción me pareció vivir la historia y a sus protagonistas entrando en su realidad. Aquello era arte en estado puro. El cine que hay que ver a solas.
Después de un tiempo, en cualquier reunión de amigos o familiares, cuando aparece el momento de los chistes y las anécdotas yo siempre provocaba el mayor coro de risas entre los asistentes. Les decía con una media sonrisa que había llorado mucho viendo cierta película.
Cómo podía ser que yo, el más cínico, aquel que practicaba el sarcasmo hasta la crueldad a veces, hubiera visto con los ojos arrasados en lágrimas Los puentes de Madison.
PARIS
Hoy llueve tras los cristales del coche y te imagino en Paris bajo la luz plata de su cielo cubierto.
Contemplas la vida desde la silla de mimbre de una terraza de la rue de la Paix. Desde alli , poco a poco vas olvidando los pesares de la vida, los peajes que hay que pagar por existir.
Hoy será un dia feliz , han preparado Paris para ti, no tienes prisa ni obligaciones y podrás pasear sin rumbo por sus calles, detenerte frente a los escaparates con diseños de ensueño. Entrarás en Louis Vouiton comprobando que todos los productos hacen juego contigo.
Porque tienes la elegancia serena de la belleza interior. Más tarde junto al Sena verás pasar sus turbulentas aguas como una metáfora de tu vida pasada y determinarás que todo lo malo acabó, que todavia queda mucho por vivir y que a partir de ahora ya no habrán más errores.
Todo está por descubrir, sabrás aprovechar lo bueno, desterrar lo negativo antes de que te afecte. Visitarás los parques en solitario, te sentarás en un banco a contemplar, a pensar mientras exhalas el humo de tu cigarrillo, ese compañero único para los momentos de soledad.
Paris te renueva, te exalta y cuando vuelvas te acompañará esa sensación de ensueño muchos dias más y sabrás que Paris ha entrado en ti para siempre.
Contemplas la vida desde la silla de mimbre de una terraza de la rue de la Paix. Desde alli , poco a poco vas olvidando los pesares de la vida, los peajes que hay que pagar por existir.
Hoy será un dia feliz , han preparado Paris para ti, no tienes prisa ni obligaciones y podrás pasear sin rumbo por sus calles, detenerte frente a los escaparates con diseños de ensueño. Entrarás en Louis Vouiton comprobando que todos los productos hacen juego contigo.
Porque tienes la elegancia serena de la belleza interior. Más tarde junto al Sena verás pasar sus turbulentas aguas como una metáfora de tu vida pasada y determinarás que todo lo malo acabó, que todavia queda mucho por vivir y que a partir de ahora ya no habrán más errores.
Todo está por descubrir, sabrás aprovechar lo bueno, desterrar lo negativo antes de que te afecte. Visitarás los parques en solitario, te sentarás en un banco a contemplar, a pensar mientras exhalas el humo de tu cigarrillo, ese compañero único para los momentos de soledad.
Paris te renueva, te exalta y cuando vuelvas te acompañará esa sensación de ensueño muchos dias más y sabrás que Paris ha entrado en ti para siempre.
INCOMUNICACION
"Hace más de media hora que me esperas. Sufres por ello esperando oir la llave en la cerradura de la habitación de ese hotel que solo tú y yo sabemos.
Tal como te indiqué me esperas sobre la cama en una postura impúdica, a cuatro patas, desnuda. De tal forma que lo primero que veo al entrar será tu culo expuesto hacia la puerta. Llevas los ojos vendados y al sentir mi presencia noto un pequeño temblor de tu cuerpo, un estremecimiento. Sin mediar palabra oyes como se desliza mi cinturón por las presillas del pantalón y se rompe el silencio con los chasquidos del cuero sobre tu piel blanca. Sus huellas dibujan en tu trasero gruesas líneas rosadas que se entrecruzan como carreteras en el mapa de nuestros placeres secretos.
Solo tú puedes entenderme, solo yo te comprendo. Hemos tenido suerte en encontrarnos a través de esta maravilla moderna de la comunicación: internet. Tú nick: Yolanda, mi nick: Demian
Tenemos una vida aparte solo para nosotros. Lejos de nuestras respectivas parejas. Fuera del mundo. Es una relación cibernética, no nos conocemos personalmente , nunca nos hemos visto. Pero tú asistes a los encuentros que planeamos, obedeces todas mis órdenes. Nos entregamos sin barreras en nuestra intimidad, amparados por el anonimato damos rienda suelta a nuestras pasiones, a nuestras locuras. Nadie podria entender todo esto, ni comprender nuestro peculiar amor."
Ayer me levanté a media noche. Vi una luz ténue que salía del estudio. Mi mujer olvidó apagar su portátil, en la pantalla habia un mensaje para un tal Demian.
Tal como te indiqué me esperas sobre la cama en una postura impúdica, a cuatro patas, desnuda. De tal forma que lo primero que veo al entrar será tu culo expuesto hacia la puerta. Llevas los ojos vendados y al sentir mi presencia noto un pequeño temblor de tu cuerpo, un estremecimiento. Sin mediar palabra oyes como se desliza mi cinturón por las presillas del pantalón y se rompe el silencio con los chasquidos del cuero sobre tu piel blanca. Sus huellas dibujan en tu trasero gruesas líneas rosadas que se entrecruzan como carreteras en el mapa de nuestros placeres secretos.
Solo tú puedes entenderme, solo yo te comprendo. Hemos tenido suerte en encontrarnos a través de esta maravilla moderna de la comunicación: internet. Tú nick: Yolanda, mi nick: Demian
Tenemos una vida aparte solo para nosotros. Lejos de nuestras respectivas parejas. Fuera del mundo. Es una relación cibernética, no nos conocemos personalmente , nunca nos hemos visto. Pero tú asistes a los encuentros que planeamos, obedeces todas mis órdenes. Nos entregamos sin barreras en nuestra intimidad, amparados por el anonimato damos rienda suelta a nuestras pasiones, a nuestras locuras. Nadie podria entender todo esto, ni comprender nuestro peculiar amor."
Ayer me levanté a media noche. Vi una luz ténue que salía del estudio. Mi mujer olvidó apagar su portátil, en la pantalla habia un mensaje para un tal Demian.
SIN PALABRAS
No te acompañé al aeropuerto. Imaginé tu figura tirando del carrito del equipaje saliendo del taxi con tu alma abierta traspasando las puertas de cristal automático.
Te gustan los aeropuertos internacionales, conocerás a alguien interesante en el vuelo. Un desconocido que te brinde un viaje lejos de lo cotidiano y te dejarás llevar por la sorpresa y lo distinto.
Entrarás en la lejana ciudad de rostros grises y les darás tu luz del sur.
En tu ausencia mis trabajos serán más largos, hablaré poco, pondré en orden el armario de muestras abandonado desde hace un año mientras espero el timbre del móvil anunciando tu mensaje. Tal como prometiste:
" Te enviaré cada dia a la misma hora un sms sin palabras. Y sabrás que he pensado en ti."
Te gustan los aeropuertos internacionales, conocerás a alguien interesante en el vuelo. Un desconocido que te brinde un viaje lejos de lo cotidiano y te dejarás llevar por la sorpresa y lo distinto.
Entrarás en la lejana ciudad de rostros grises y les darás tu luz del sur.
En tu ausencia mis trabajos serán más largos, hablaré poco, pondré en orden el armario de muestras abandonado desde hace un año mientras espero el timbre del móvil anunciando tu mensaje. Tal como prometiste:
" Te enviaré cada dia a la misma hora un sms sin palabras. Y sabrás que he pensado en ti."





