LA RED II
Cómo pasó la semana?
Volvía a estar en la consulta. Advertí una expresión extraña en el Doctor, algo que en mi primera visita me pasó desapercibido. Sobre su mesa de despacho, un portátil. Sus ojos algo enrojecidos.
Como siempre Doctor, le hice caso, seguí con mi actividad como hasta ahora.
Bien, en la sesión anterior, me contaba algo sobre blogs.
Sí, bien, le decía que el tema de los blogs me había acabado de enganchar a la Red.
Supongo que Ud. tendrá alguno.
Abrí un blog, siempre me atrajo la idea de escribir algo. Nunca escribí hasta entonces, consideraba absurdo escribir en un papel o en un cuaderno cosas que nadie iba a leer nunca.
Qué clase de textos escribe?
Relatos cortos, de temas dispares, sobre cualquier cosa. Surge una idea, me siento ante el teclado y como por arte de magia todo fluye con facilidad, ni yo mismo lo entiendo.
Tal vez ha leído mucho durante años y tiene Ud. una especie de almacén de palabras dispuestas a salir.
Debe ser eso Doctor, ya le digo que no lo acabo de entender. Ocurre cada vez con más intensidad voy publicando, cada vez me lee más gente. Algunos, los habituales dejan comentarios, otros entran pero no se manifiestan. El contador de visitas aumenta cada día.
Dígame, aparte de sus publicaciones y los comentarios que recibe o hace Ud. en otros blogs, practica algún medio más de comunicación?
Como ya debe saber Doctor, a través de los blogs se hacen amistades. Se establece un nivel de comunicación profundo, etéreo, como liberado de la mortaja del cuerpo. Los sentimientos y las emociones fluyen, primero amparadas por el anonimato, después se da un paso más y se contacta por correo electrónico. Si hay interés se pasa al messenger. De allí al intercambio de fotos y más tarde a la forma máxima de comunicación visual a través de webcam.
La posición de reposo empezaba a producirme somnolencia. El doctor atendía fugazmente a la pantalla de su portátil, le vi despeinado, su lenguaje corporal transmitía nerviosismo.
Quiere contarme alguna experiencia msn?
Contacté con varias personas. Cada una de ellas me ofrecía su mundo, sus vivencias, muy dispares entre si. Yo entraba en sus vidas virtuales o reales quien sabe, con cada uno de ellos adoptaba una personalidad distinta. Se daba la circunstancia de que hablaba con varios a la vez. El esfuerzo era considerable, algunas veces me equivocaba de interlocutor y enviaba un texto absurdo para el receptor ya que era el destinado para otro. Tenia entonces que inventar las siguientes frases para mantener la coherencia.
Sigue practicando esta comunicación habitualmente?
Casi a diario. Ahora tengo unos seis contactos habituales. Mantenemos conversaciones imaginativas, reflexivas,. otras eróticas mezcladas con humor. He hecho amigos, algunos ya somos como almas gemelas.
Erotismo y humor, dos conceptos que unidos dan mucho juego.
Sé que es un tema manido, el sexo en la Red. Qué quiere que le diga, empieza como algo divertido, se fantasea con visiones cercanas a los sueños. Si el interlocutor sintoniza con ello, las posibilidades se multiplican, el placer mental es muy vivo se lo aseguro y la webcam ofrece unas posibilidades de realidad en dos dimensiones verdaderamente excitantes.
Que le parece Doctor, después de una sesión de cibersexo, ponerse a hablar inmediatamente de literatura, cine, artes plásticas, etc. con una ...¿desconocida? o ya no tan desconocida. Tal vez más conocida que personas muy próximas de la vida real.
Y bien, como ve su futuro en todo este mundo?
Doctor, estoy enfermo, ya solo considero válido este tipo de comunicación con los demás.
En mi vida real -preferiría llamarla vida física, puesto que ya solo considero realidad lo que está dentro de la Red- cada vez me comunico menos con la gente. Las conversaciones vulgares me hastían, considero a la gente “física” aburrida y vacía. Estoy encerrándome en mí mismo, soy un ser asocial. Me hablan y solo contesto con monosílabos.
El Doctor se aproximó. De cerca pude ver su rostro inquietante, parecía no haber dormido en días, le temblaban las manos.
Permítame decirle lo siguiente: Deberíamos considerar la Red simplemente como una nueva tecnología de comunicación. Un avance más, como el teléfono o la televisión lo fue en su día.
No obstante, las múltiples posibilidades que este nuevo medio ofrece, se nos han ido de las manos. Hoy son millones los que se encuentran en su estado.
Grandes masas de gente que prefieren el mundo virtual a la realidad de sus vidas. Se roban horas de sueño y descanso a si mismos para vivir dentro de la Red. Olvidan sus obligaciones, no rinden en el trabajo, muchos siguen dentro de la Red en la oficina, llegando a volverse seres absolutamente diferentes al resto.
Amigo mío, lo peor es que no hay solución posible. La seducción es demasiado potente, yo solo puedo ayudarle a regular e intentar controlar el uso de la Red.
Ud. no está enfermo, Ud. es un mutante, como los millones de seres de que le hablaba antes, incluido yo mismo. Sí no se asuste, mutantes, porque el futuro será así, como lo vivimos Ud. y yo ahora, completamente enganchados y sin voluntad.
Me negaba a admitir lo que estaba oyendo, el Doctor se había acercado demasiado a mi cara invadiendo mi espacio vital. Me dio un repeluzno y me aparté asustado. Se apartó de mi con una risa de hiena.
La próxima sesión no la haremos aquí.
El próximo sábado agrégueme a su messenger.
Volvía a estar en la consulta. Advertí una expresión extraña en el Doctor, algo que en mi primera visita me pasó desapercibido. Sobre su mesa de despacho, un portátil. Sus ojos algo enrojecidos.
Como siempre Doctor, le hice caso, seguí con mi actividad como hasta ahora.
Bien, en la sesión anterior, me contaba algo sobre blogs.
Sí, bien, le decía que el tema de los blogs me había acabado de enganchar a la Red.
Supongo que Ud. tendrá alguno.
Abrí un blog, siempre me atrajo la idea de escribir algo. Nunca escribí hasta entonces, consideraba absurdo escribir en un papel o en un cuaderno cosas que nadie iba a leer nunca.
Qué clase de textos escribe?
Relatos cortos, de temas dispares, sobre cualquier cosa. Surge una idea, me siento ante el teclado y como por arte de magia todo fluye con facilidad, ni yo mismo lo entiendo.
Tal vez ha leído mucho durante años y tiene Ud. una especie de almacén de palabras dispuestas a salir.
Debe ser eso Doctor, ya le digo que no lo acabo de entender. Ocurre cada vez con más intensidad voy publicando, cada vez me lee más gente. Algunos, los habituales dejan comentarios, otros entran pero no se manifiestan. El contador de visitas aumenta cada día.
Dígame, aparte de sus publicaciones y los comentarios que recibe o hace Ud. en otros blogs, practica algún medio más de comunicación?
Como ya debe saber Doctor, a través de los blogs se hacen amistades. Se establece un nivel de comunicación profundo, etéreo, como liberado de la mortaja del cuerpo. Los sentimientos y las emociones fluyen, primero amparadas por el anonimato, después se da un paso más y se contacta por correo electrónico. Si hay interés se pasa al messenger. De allí al intercambio de fotos y más tarde a la forma máxima de comunicación visual a través de webcam.
La posición de reposo empezaba a producirme somnolencia. El doctor atendía fugazmente a la pantalla de su portátil, le vi despeinado, su lenguaje corporal transmitía nerviosismo.
Quiere contarme alguna experiencia msn?
Contacté con varias personas. Cada una de ellas me ofrecía su mundo, sus vivencias, muy dispares entre si. Yo entraba en sus vidas virtuales o reales quien sabe, con cada uno de ellos adoptaba una personalidad distinta. Se daba la circunstancia de que hablaba con varios a la vez. El esfuerzo era considerable, algunas veces me equivocaba de interlocutor y enviaba un texto absurdo para el receptor ya que era el destinado para otro. Tenia entonces que inventar las siguientes frases para mantener la coherencia.
Sigue practicando esta comunicación habitualmente?
Casi a diario. Ahora tengo unos seis contactos habituales. Mantenemos conversaciones imaginativas, reflexivas,. otras eróticas mezcladas con humor. He hecho amigos, algunos ya somos como almas gemelas.
Erotismo y humor, dos conceptos que unidos dan mucho juego.
Sé que es un tema manido, el sexo en la Red. Qué quiere que le diga, empieza como algo divertido, se fantasea con visiones cercanas a los sueños. Si el interlocutor sintoniza con ello, las posibilidades se multiplican, el placer mental es muy vivo se lo aseguro y la webcam ofrece unas posibilidades de realidad en dos dimensiones verdaderamente excitantes.
Que le parece Doctor, después de una sesión de cibersexo, ponerse a hablar inmediatamente de literatura, cine, artes plásticas, etc. con una ...¿desconocida? o ya no tan desconocida. Tal vez más conocida que personas muy próximas de la vida real.
Y bien, como ve su futuro en todo este mundo?
Doctor, estoy enfermo, ya solo considero válido este tipo de comunicación con los demás.
En mi vida real -preferiría llamarla vida física, puesto que ya solo considero realidad lo que está dentro de la Red- cada vez me comunico menos con la gente. Las conversaciones vulgares me hastían, considero a la gente “física” aburrida y vacía. Estoy encerrándome en mí mismo, soy un ser asocial. Me hablan y solo contesto con monosílabos.
El Doctor se aproximó. De cerca pude ver su rostro inquietante, parecía no haber dormido en días, le temblaban las manos.
Permítame decirle lo siguiente: Deberíamos considerar la Red simplemente como una nueva tecnología de comunicación. Un avance más, como el teléfono o la televisión lo fue en su día.
No obstante, las múltiples posibilidades que este nuevo medio ofrece, se nos han ido de las manos. Hoy son millones los que se encuentran en su estado.
Grandes masas de gente que prefieren el mundo virtual a la realidad de sus vidas. Se roban horas de sueño y descanso a si mismos para vivir dentro de la Red. Olvidan sus obligaciones, no rinden en el trabajo, muchos siguen dentro de la Red en la oficina, llegando a volverse seres absolutamente diferentes al resto.
Amigo mío, lo peor es que no hay solución posible. La seducción es demasiado potente, yo solo puedo ayudarle a regular e intentar controlar el uso de la Red.
Ud. no está enfermo, Ud. es un mutante, como los millones de seres de que le hablaba antes, incluido yo mismo. Sí no se asuste, mutantes, porque el futuro será así, como lo vivimos Ud. y yo ahora, completamente enganchados y sin voluntad.
Me negaba a admitir lo que estaba oyendo, el Doctor se había acercado demasiado a mi cara invadiendo mi espacio vital. Me dio un repeluzno y me aparté asustado. Se apartó de mi con una risa de hiena.
La próxima sesión no la haremos aquí.
El próximo sábado agrégueme a su messenger.
PREMIO
Sin participar en ningún concurso, me han dado un premio. La señora Illyakin, me ha puesto su pepita de oro en el ojal.
Abrumado por esta distinción, no pudo hacer otra cosa que agradecerle su atención, en mi nombre y en el de mi esforzado equipo de guionistas a sueldo que cada semana tienen que inventarse alguna ocurrencia para mantener este blog, que incomprensiblemente está a punto de llegar a las cuatro mil visitas sin apenas hablar de sexo.
Muchas gracias Illyakin a ti y a todas las lectoras y lectores (concesión lúdica).
Y ahora siguiendo las instrucciones de la otorgadora de premios, ahí van mis cinco estrellas:
Amy: Por ser la mejor gourmet de chocolates y celebrar el% de cacao que a mi me gusta.
Bettyboop: http://blogs.ya.com/mujerinvisible.Por ser la alegria de la casa y por molestarse en saber qué es un cronopio.
Pegasux: http://blogs.ya.com/unhombreunaobsesion. Por escribir poco y bien (lo bueno, si breve...)
Ambrosía: http://blogs.ya.com/escritosenlanoche. Por ser la mano invisible que un día salió de mi pantalla y tomó la mia para invitarme a escribir.
Illyakin: http:illyakin.wordpress.com. De la que me despedí con pena pensando que la perdería para siempre. Pero que volvió con más fuerza y ahora hasta otorga premios.
Las bases del concurso no permiten nada más que 5? Ir a mis enlaces y alli encontraréis el resto de favoritos.
Siento no seguir las instrucciones de enlaces, artículos y pincha aqui. No domino nada estas técnicas...
Abrumado por esta distinción, no pudo hacer otra cosa que agradecerle su atención, en mi nombre y en el de mi esforzado equipo de guionistas a sueldo que cada semana tienen que inventarse alguna ocurrencia para mantener este blog, que incomprensiblemente está a punto de llegar a las cuatro mil visitas sin apenas hablar de sexo.
Muchas gracias Illyakin a ti y a todas las lectoras y lectores (concesión lúdica).
Y ahora siguiendo las instrucciones de la otorgadora de premios, ahí van mis cinco estrellas:
Amy: Por ser la mejor gourmet de chocolates y celebrar el% de cacao que a mi me gusta.
Bettyboop: http://blogs.ya.com/mujerinvisible.Por ser la alegria de la casa y por molestarse en saber qué es un cronopio.
Pegasux: http://blogs.ya.com/unhombreunaobsesion. Por escribir poco y bien (lo bueno, si breve...)
Ambrosía: http://blogs.ya.com/escritosenlanoche. Por ser la mano invisible que un día salió de mi pantalla y tomó la mia para invitarme a escribir.
Illyakin: http:illyakin.wordpress.com. De la que me despedí con pena pensando que la perdería para siempre. Pero que volvió con más fuerza y ahora hasta otorga premios.
Las bases del concurso no permiten nada más que 5? Ir a mis enlaces y alli encontraréis el resto de favoritos.
Siento no seguir las instrucciones de enlaces, artículos y pincha aqui. No domino nada estas técnicas...
LA RED
Dígame, cómo empezó todo?
La consulta estaba en penumbra, en el silencio absoluto del sábado por la tarde en un edificio de oficinas. Tumbado en el diván, relajado, casi sin voluntad, me disponía a contarle todo a aquel desconocido.
Empezó hará unos diez años, yo trabajaba en un estudio de diseño gráfico. Me encargaba de la producción. Desde hacía algún tiempo, trabajábamos con ordenadores para realizar los diseños. La tecnología de telecomunicaciones llegó de forma confusa, nadie tenía formación en estos temas. Asistí a unas charlas sobre aquel nuevo invento; una red que comunicaba ordenadores entre sí, algo parecido a una red telefónica. Por un lado se profetizaba que aquello tendría consecuencias imprevisibles para las comunicaciones del futuro y por otro parecía no ser más que un teléfono o un fax con pantalla.
Por qué se interesó por esta nueva tecnología?
En principio por razones de trabajo, el correo electrónico facilitaba la comunicación con los clientes. Primero solo podíamos enviar textos, poco a poco al ir renovando los equipos informáticos, así como la capacidad de transmisión de datos por parte de la compañía telefónica llegamos a enviar imágenes aunque a muy baja resolución.
Cómo aprendió a manejar ese nuevo medio?
Por aquel entonces tenía un colaborador bastante introducido en el uso de la red. En los ratos libres me sentaba junto a él y me mostraba como navegar. Las únicas páginas que- en aquellos ya lejanos años- se parecían a las actuales eran las de contenido erótico. De manera que conseguí una cierta soltura precisamente gracias a esas páginas.
Le resultaba atractivo navegar?
Durante bastante tiempo lo consideré una forma de divertimento sin más. Me conectaba a veces, como le decía antes, en horas libres o cuando había poco trabajo en el estudio. En casa aún no tenía ordenador. Aparte de los contenidos eróticos que eran obviamente muy atractivos y técnicamente los mejor resueltos, se iban incorporando cada día millares de nuevas webs de todo tipo; culturales, comerciales, corporativas, etc., de todos los temas posibles. Comenzó a tejerse una red infinita de información inimaginable hasta entonces. Todo al alcance de un click.
Hasta aquí, no veo indicio alguno de patología. Cuándo cree que comenzó su problema?
Hará aproximadamente unos dos años. Un día entre en un portal de anuncios gratuitos. Movido por la curiosidad recorrí toda la página. Bien mirado no era más que las páginas de clasificados de los periódicos en versión electrónica. Como es de suponer entré en el apartado de “Contactos” a ver qué había. Leí toda clase de anuncios. Pensé que podía ser divertido redactar uno. El medio era gratuito, el anonimato total y la expectativa de diversión era posible. Redacté un anuncio provocador dirigido a las mujeres. Obtuve algunas respuestas, contesté a las que más me interesaron vía correo electrónico.
Continúe.
Con una de aquellas mujeres inicié una comunicación a base de e-mails que duró unos dos meses. La intensidad de los mismos fue in crescendo hasta el punto que decidí conocerla personalmente. Mi falta de experiencia en este campo me produjo un problema tragicómico. Quedamos en una cita a ciegas en un punto céntrico de la ciudad. Doctor aquello fue demencial. Fuimos aproximándonos por referencias a través del móvil, hasta que me encontré delante de ella. Al verla, me invadió al instante una angustiosa presión en el pecho. La boca se me secó y al igual que ocurre en las pesadillas, quería correr y mis piernas eran como de plomo. Era como si hubiera quedado con mi madre. Era la antítesis de mi tipo de mujer (y me gustan muchos tipos, se lo aseguro). Casi más alta y corpulenta que yo, de trato imperioso y brusco. Todo en ella era grande, tosco, desabrido. Supongo que intuyó mi estupor, porque a la segunda frase me soltó: Qué te parezco, me imaginabas así? Hem.. pues no sabría decirte...Me encuentras guapa? En ese instante mi cerebro intentaba compaginar los dulces textos de los e-mails que me mandaba con la imagen que estaba viendo, sin éxito. Por educación no fingí desmayarme, fuimos a tomar un café, el más amargo de mi vida. Hablamos de banalidades y lugares comunes. Cuando pasó un lentísimo tiempo prudencial le dije que tenia una cita de trabajo y nos despedimos. Qué esperabas de una mujer de mi edad? Nada, que estás muy bien para tu edad. Quedamos en llamarnos. No la vi nunca más. La presión en el pecho me duró hasta la noche.
Un tiempo después recibí correos de una desconocida con contenidos altamente eróticos. Pues que bien me dije y le seguí la corriente hasta llegar a límites que no puedo reproducir aquí. Hasta que en el último correo destapó su identidad. Volvía a ser aquella mujer. Me di de baja de mi cuenta.
Una experiencia desagradable sin duda. Después de esto como continuó su relación con la red?
Una vez recuperado después de bastante tiempo, volví a colocar un anuncio en el portal gratuito. De nuevo obtuve respuestas y seleccioné la más interesante y empezó la correspondencia electrónica.
Después de varios mails, una de aquellas mujeres me instruyó acerca de cómo abrir una cuenta de messenger para poder comunicarnos instantáneamente. Ahí empezó todo Doctor.
Por qué plantea como un problema la mensajería instantánea?
El mismo día que abrí mi cuenta de msn, aquella chica se conectó y estuvimos conversando casi cuatro horas. Hablamos respecto al contenido de mi anuncio que más o menos venía a decir: “Busco mujer que piense como un hombre”. Di con una feminista visceral. Mis primeros párrafos querían ser humorísticos pero ella rebatía todos mis argumentos con autoridad y seriedad. Dejaba a los hombres en muy mal lugar, sobre todo a los de su generación, alrededor de la treintena. Le di la razón en varios momentos, si tenemos en cuenta que hay hombres de esa edad que todavía juegan a la Play Station y que nunca han leído otra cosa que la prensa deportiva. La verdad es que me vapuleó con una inteligencia y rapidez en sus respuestas,. superior. Aquella noche quedé agotado.
De manera que no fue una experiéncia gratificante.
La verdad es que fue algo dura, pero le vi grandes posibilidades de comunicación a ese invento.
Con otra de las chicas que contestó al anuncio, pasamos del correo al msn, durante bastante tiempo. Era divertido, ella tenia mucho sentido del humor y enseguida entró en conversaciones eróticas, vamos lo que se hace normalmente en este medio. Finalmente nos aburrimos un poco y lo dejamos.
Ud. Conocía otros modos de comunicación que ofrece la Red?
Hasta ese momento no, pero la feminista descrita anteriormente, me abrió un nuevo mundo de posibilidades; el mundo de los blogs. Ella tenía uno, me dio su dirección y entré. Era bastante espeso y demasiado intelectual para mí. No obstante, aquello fue el inicio y empecé a visitar otros blogs que ella tenía enlazados. Me enredé en una maraña de visitas, unos blogs me llevaban a otros, los enlaces se multiplicaban hasta el infinito, quería verlo todo, visitarlo todo, poner comentarios allí donde me parecía que podía aportar una opinión.
Era fascinante meterse en las vidas de otros aunque todo fuera ficción o virtual. La gente respondía a mis comentarios, por tanto algo de realidad había encerrada en aquel mundo. Ahí empezó a agravarse mi dependencia de la Red.
Bien, lo dejaremos por hoy. Por el momento continúe su actividad como hasta ahora. Seguiremos el próximo sábado.
Me levanté del diván. Las luces de la noche y el tráfico silencioso desde la ventana de la consulta me parecían irreales. Casi flotaba sobre el suelo con una ingravidez de pesadilla.
Hasta el sábado Doctor.
La consulta estaba en penumbra, en el silencio absoluto del sábado por la tarde en un edificio de oficinas. Tumbado en el diván, relajado, casi sin voluntad, me disponía a contarle todo a aquel desconocido.
Empezó hará unos diez años, yo trabajaba en un estudio de diseño gráfico. Me encargaba de la producción. Desde hacía algún tiempo, trabajábamos con ordenadores para realizar los diseños. La tecnología de telecomunicaciones llegó de forma confusa, nadie tenía formación en estos temas. Asistí a unas charlas sobre aquel nuevo invento; una red que comunicaba ordenadores entre sí, algo parecido a una red telefónica. Por un lado se profetizaba que aquello tendría consecuencias imprevisibles para las comunicaciones del futuro y por otro parecía no ser más que un teléfono o un fax con pantalla.
Por qué se interesó por esta nueva tecnología?
En principio por razones de trabajo, el correo electrónico facilitaba la comunicación con los clientes. Primero solo podíamos enviar textos, poco a poco al ir renovando los equipos informáticos, así como la capacidad de transmisión de datos por parte de la compañía telefónica llegamos a enviar imágenes aunque a muy baja resolución.
Cómo aprendió a manejar ese nuevo medio?
Por aquel entonces tenía un colaborador bastante introducido en el uso de la red. En los ratos libres me sentaba junto a él y me mostraba como navegar. Las únicas páginas que- en aquellos ya lejanos años- se parecían a las actuales eran las de contenido erótico. De manera que conseguí una cierta soltura precisamente gracias a esas páginas.
Le resultaba atractivo navegar?
Durante bastante tiempo lo consideré una forma de divertimento sin más. Me conectaba a veces, como le decía antes, en horas libres o cuando había poco trabajo en el estudio. En casa aún no tenía ordenador. Aparte de los contenidos eróticos que eran obviamente muy atractivos y técnicamente los mejor resueltos, se iban incorporando cada día millares de nuevas webs de todo tipo; culturales, comerciales, corporativas, etc., de todos los temas posibles. Comenzó a tejerse una red infinita de información inimaginable hasta entonces. Todo al alcance de un click.
Hasta aquí, no veo indicio alguno de patología. Cuándo cree que comenzó su problema?
Hará aproximadamente unos dos años. Un día entre en un portal de anuncios gratuitos. Movido por la curiosidad recorrí toda la página. Bien mirado no era más que las páginas de clasificados de los periódicos en versión electrónica. Como es de suponer entré en el apartado de “Contactos” a ver qué había. Leí toda clase de anuncios. Pensé que podía ser divertido redactar uno. El medio era gratuito, el anonimato total y la expectativa de diversión era posible. Redacté un anuncio provocador dirigido a las mujeres. Obtuve algunas respuestas, contesté a las que más me interesaron vía correo electrónico.
Continúe.
Con una de aquellas mujeres inicié una comunicación a base de e-mails que duró unos dos meses. La intensidad de los mismos fue in crescendo hasta el punto que decidí conocerla personalmente. Mi falta de experiencia en este campo me produjo un problema tragicómico. Quedamos en una cita a ciegas en un punto céntrico de la ciudad. Doctor aquello fue demencial. Fuimos aproximándonos por referencias a través del móvil, hasta que me encontré delante de ella. Al verla, me invadió al instante una angustiosa presión en el pecho. La boca se me secó y al igual que ocurre en las pesadillas, quería correr y mis piernas eran como de plomo. Era como si hubiera quedado con mi madre. Era la antítesis de mi tipo de mujer (y me gustan muchos tipos, se lo aseguro). Casi más alta y corpulenta que yo, de trato imperioso y brusco. Todo en ella era grande, tosco, desabrido. Supongo que intuyó mi estupor, porque a la segunda frase me soltó: Qué te parezco, me imaginabas así? Hem.. pues no sabría decirte...Me encuentras guapa? En ese instante mi cerebro intentaba compaginar los dulces textos de los e-mails que me mandaba con la imagen que estaba viendo, sin éxito. Por educación no fingí desmayarme, fuimos a tomar un café, el más amargo de mi vida. Hablamos de banalidades y lugares comunes. Cuando pasó un lentísimo tiempo prudencial le dije que tenia una cita de trabajo y nos despedimos. Qué esperabas de una mujer de mi edad? Nada, que estás muy bien para tu edad. Quedamos en llamarnos. No la vi nunca más. La presión en el pecho me duró hasta la noche.
Un tiempo después recibí correos de una desconocida con contenidos altamente eróticos. Pues que bien me dije y le seguí la corriente hasta llegar a límites que no puedo reproducir aquí. Hasta que en el último correo destapó su identidad. Volvía a ser aquella mujer. Me di de baja de mi cuenta.
Una experiencia desagradable sin duda. Después de esto como continuó su relación con la red?
Una vez recuperado después de bastante tiempo, volví a colocar un anuncio en el portal gratuito. De nuevo obtuve respuestas y seleccioné la más interesante y empezó la correspondencia electrónica.
Después de varios mails, una de aquellas mujeres me instruyó acerca de cómo abrir una cuenta de messenger para poder comunicarnos instantáneamente. Ahí empezó todo Doctor.
Por qué plantea como un problema la mensajería instantánea?
El mismo día que abrí mi cuenta de msn, aquella chica se conectó y estuvimos conversando casi cuatro horas. Hablamos respecto al contenido de mi anuncio que más o menos venía a decir: “Busco mujer que piense como un hombre”. Di con una feminista visceral. Mis primeros párrafos querían ser humorísticos pero ella rebatía todos mis argumentos con autoridad y seriedad. Dejaba a los hombres en muy mal lugar, sobre todo a los de su generación, alrededor de la treintena. Le di la razón en varios momentos, si tenemos en cuenta que hay hombres de esa edad que todavía juegan a la Play Station y que nunca han leído otra cosa que la prensa deportiva. La verdad es que me vapuleó con una inteligencia y rapidez en sus respuestas,. superior. Aquella noche quedé agotado.
De manera que no fue una experiéncia gratificante.
La verdad es que fue algo dura, pero le vi grandes posibilidades de comunicación a ese invento.
Con otra de las chicas que contestó al anuncio, pasamos del correo al msn, durante bastante tiempo. Era divertido, ella tenia mucho sentido del humor y enseguida entró en conversaciones eróticas, vamos lo que se hace normalmente en este medio. Finalmente nos aburrimos un poco y lo dejamos.
Ud. Conocía otros modos de comunicación que ofrece la Red?
Hasta ese momento no, pero la feminista descrita anteriormente, me abrió un nuevo mundo de posibilidades; el mundo de los blogs. Ella tenía uno, me dio su dirección y entré. Era bastante espeso y demasiado intelectual para mí. No obstante, aquello fue el inicio y empecé a visitar otros blogs que ella tenía enlazados. Me enredé en una maraña de visitas, unos blogs me llevaban a otros, los enlaces se multiplicaban hasta el infinito, quería verlo todo, visitarlo todo, poner comentarios allí donde me parecía que podía aportar una opinión.
Era fascinante meterse en las vidas de otros aunque todo fuera ficción o virtual. La gente respondía a mis comentarios, por tanto algo de realidad había encerrada en aquel mundo. Ahí empezó a agravarse mi dependencia de la Red.
Bien, lo dejaremos por hoy. Por el momento continúe su actividad como hasta ahora. Seguiremos el próximo sábado.
Me levanté del diván. Las luces de la noche y el tráfico silencioso desde la ventana de la consulta me parecían irreales. Casi flotaba sobre el suelo con una ingravidez de pesadilla.
Hasta el sábado Doctor.
REVISTAS
Bienvenido al paraíso de la facilidad. ¿Granos? Elimínalos con suavidad. Para los días en que el gimnasio gana al libro, lentillas por sólo 1 euro al día. La grandeza: ¿una cuestión de tamaño?. Tienes 7 días para salvar tu cabello. Con techo panorámico de regalo. Armonía, equilibrio, elegancia, frescura...La esencia del arte en una botella. Y tú ¿qué le pedirías a un banco experto en crédito?. Adios a las ojeras. Sabemos que te preocupa tu bienestar. Los italianos hacen de las rebajas un arte.
Y así sucesivamente...No, no es un texto dadaísta, ni un ejemplo de la escritura automática promovida por los surrealistas. Son eslogans recogidos por orden de aparición de los anuncios del último suplemento de El País Semanal. Nos ilustran mucho más que cualquier noticia o articulo periodístico de cómo está el panorama social-consumista en este país o en cualquier otro de nuestra órbita.
Hasta aquí todo normal. Las verdaderas delicias aparecen en las revistas dirigidas a adolescentes femeninas:
-Trucos para acabar con la barriguita.
-Un aumento de pecho, porque tú lo vales.
-El espejo, tu enemigo.
-Cirugía sin cicatrices. Ultimos avances.
-Adelgaza para siempre. (¿?)
-Un verano sin complejos.
-15 consejos para hacer una buena felación.
-Consigue arrancar a tu chico de la Play.
Todo este arsenal de artículos redactados por periodistas y psicólogos (¿?) para un público objetivo de adolescentes entre 12 y 18 años que devoran estas publicaciones atiborradas de publicidad de productos para conseguir todos los sueños posibles.
Estupenda vía de entrada a la edad adulta.
Y así sucesivamente...No, no es un texto dadaísta, ni un ejemplo de la escritura automática promovida por los surrealistas. Son eslogans recogidos por orden de aparición de los anuncios del último suplemento de El País Semanal. Nos ilustran mucho más que cualquier noticia o articulo periodístico de cómo está el panorama social-consumista en este país o en cualquier otro de nuestra órbita.
Hasta aquí todo normal. Las verdaderas delicias aparecen en las revistas dirigidas a adolescentes femeninas:
-Trucos para acabar con la barriguita.
-Un aumento de pecho, porque tú lo vales.
-El espejo, tu enemigo.
-Cirugía sin cicatrices. Ultimos avances.
-Adelgaza para siempre. (¿?)
-Un verano sin complejos.
-15 consejos para hacer una buena felación.
-Consigue arrancar a tu chico de la Play.
Todo este arsenal de artículos redactados por periodistas y psicólogos (¿?) para un público objetivo de adolescentes entre 12 y 18 años que devoran estas publicaciones atiborradas de publicidad de productos para conseguir todos los sueños posibles.
Estupenda vía de entrada a la edad adulta.
JINGLES
En la vida de todos nosotros, hay unas canciones evocadoras de recuerdos, de vivencias intimas, de momentos especiales. Están grabadas en nuestro particular I-pod.
Cuando por casualidad las escuchamos, se nos dispara un pequeño resorte en la menteque nos abre de golpe la cajita de sentimientos que tenemos guardada en un lugar muy escondido. Volvemos a vivir por un momento aquello que nos sucedió hace ya mucho tiempo y si alguien nos ve, no entiende esa sonrisa boba, ni nuestra mirada perdida, ni esos ojos de pronto enrojecidos y acuosos.
Ultimamente, sucede que voy por mi casa, haciendo cualquier cosa y de repente escucho una de esas canciones que salen del televisor. Emocionado me dirijo hacia el aparato para ver con desconsuelo como una de mis canciones favoritas ilustra musicalmente un anuncio de telefonía móvil, después otra canción mítica de mis años jóvenes y reivindicativos se convierte en la banda sonora de una entidad bancaria, terminando el paquete publicitario con el sacrilegio máximo de anunciar las bondades de un coche con Imagine de John Lennon.
Todo ello gracias a la creatividad de los miembros de una profesión tan maravillosa como maquiavélica, nuestros amigos los publicitarios. Unos personajes que de tanto jugar con las emociones de la gente, han roto mi cajita de sentimientos y recuerdos.
Cuando por casualidad las escuchamos, se nos dispara un pequeño resorte en la menteque nos abre de golpe la cajita de sentimientos que tenemos guardada en un lugar muy escondido. Volvemos a vivir por un momento aquello que nos sucedió hace ya mucho tiempo y si alguien nos ve, no entiende esa sonrisa boba, ni nuestra mirada perdida, ni esos ojos de pronto enrojecidos y acuosos.
Ultimamente, sucede que voy por mi casa, haciendo cualquier cosa y de repente escucho una de esas canciones que salen del televisor. Emocionado me dirijo hacia el aparato para ver con desconsuelo como una de mis canciones favoritas ilustra musicalmente un anuncio de telefonía móvil, después otra canción mítica de mis años jóvenes y reivindicativos se convierte en la banda sonora de una entidad bancaria, terminando el paquete publicitario con el sacrilegio máximo de anunciar las bondades de un coche con Imagine de John Lennon.
Todo ello gracias a la creatividad de los miembros de una profesión tan maravillosa como maquiavélica, nuestros amigos los publicitarios. Unos personajes que de tanto jugar con las emociones de la gente, han roto mi cajita de sentimientos y recuerdos.
CASA RURAL
Aparcamos el coche a medio kilómetro de la aldea, allí terminaba una carretera estrecha de tierra. La señora de la casa , una anciana de unos ochenta años nos esperaba con una burra en la que cargamos el equipaje. La luz eléctrica llegó al lugar hacía solo dos años. La compañía telefónica nunca hizo el tendido de cables por falta de rentabilidad. El servicio telefónico funcionaba ahora mediante antenas y repetidores cuando las tormentas lo permitían.
Conforme ascendíamos por el camino hacia la aldea, penetrábamos en un mundo vegetal, espeso, húmedo, nórdico. Sobre el valle se desgajaban mechones de niebla, componiendo un paisaje verde y gris. Era una tierra de brujas y gnomos, de árboles milenarios de troncos antropomórficos que nos observaban al pasar.
El atardecer cayó de golpe tras los montes y se hizo de noche muy deprisa. Un grupo de viejos nos saludó al llegar en un idioma desconocido, sus miradas fijas en nosotros indicaban algo más que una vida de labriegos, anunciaban una vida secreta, inquietante y desconocida. El más joven tendría setenta años.
Entramos en la casa de piedra, madera y pizarra. Teníamos reservada una parte, independiente de la vivienda de la vieja. Nos instalamos y preparó algo de cenar, en una pequeña sala junto a la habitación.
A la mañana siguiente, Ana se quedó por los alrededores, mientras yo cogí un camino que se internaba en una selva cerrada de ramas y zarzas. Me abría paso a golpes de bastón hasta que llegué al río cerrado por una cúpula de vegetación que ocultaba la luz del día, caminaba sobre piedras verdes de musgo en medio de un microclima húmedo y sonoro. Recorría aquel espacio como huyendo de mi realidad. El sudor se me enfrió al instante. Allí estaba Carlos, venía hacia mi con una mochila al hombro, al acercarme desapareció.
Volví a la aldea. Entré en el cuarto y encontré en la cama a Carlos junto a Ana, ambos tumbados sin tocarse como mirando los grupos de telarañas pegadas a las vigas negras del techo.
Me incliné sobre su cara diciéndole: Ana es mi mujer, Carlos. No puedo compartirla más contigo.
Él me miraba impávido, toqué su cuerpo, tenía un tacto de lagarto. Ana asistía a la escena con actitud neutra, luego se marchó. Me senté a los pies de la cama. Carlos se levantó, se puso de rodillas tras de mí y me abrazó por detrás sin decirme nada. Le insistí una vez más que la dejara.
Afuera estalló un trueno y empezó un golpeteo de gruesas gotas de esa lluvia torrencial de las tardes de verano en las montañas. A los cinco minutos cesó y la silueta negra de la vieja se recortó en la puerta, me llamó apresuradamente como para mostrarme algo con urgencia. Me condujo hasta la parte de atrás de la casa que daba a una era. Desde el balcón corredero vi una escena de pesadilla. Un grupo de una docena de ovejas esquiladas mostraban su desnudez gris, caminaban sobre las patas de atrás como bípedos, estaban decapitadas y sobre los hombros (si es admisible hombro para una oveja) sostenían cada una a su cría. Se giró de pronto un viento localizado solo en aquel escenario, al tiempo que me llegaba de atrás un canto gregoriano de voces mixtas, las voces de los pocos habitantes de la aldea, todos reunidos. En medio de mi estupor pensé en buscar la cámara para demostrar que todo aquello no era un sueño, pero permanecí inmóvil clavado en el suelo hasta que las ovejas desaparecieron.
Los viejos se retiraron para volver enseguida acompañados de sus animales sagrados, ornamentados con guarniciones de piel repujada y metal como presentándose a una feria de ganado de otro mundo. Me hablaban en su idioma ininteligible, mientras me miraban con ojos bovinos y venían hacia mí.
Acabo de despertarme de esta pesadilla, son las cuatro de la madrugada. He venido directamente al ordenador para escribir antes de olvidarla, los sueños se borran muy deprisa.
Mañana me desharé de Carlos.
Conforme ascendíamos por el camino hacia la aldea, penetrábamos en un mundo vegetal, espeso, húmedo, nórdico. Sobre el valle se desgajaban mechones de niebla, componiendo un paisaje verde y gris. Era una tierra de brujas y gnomos, de árboles milenarios de troncos antropomórficos que nos observaban al pasar.
El atardecer cayó de golpe tras los montes y se hizo de noche muy deprisa. Un grupo de viejos nos saludó al llegar en un idioma desconocido, sus miradas fijas en nosotros indicaban algo más que una vida de labriegos, anunciaban una vida secreta, inquietante y desconocida. El más joven tendría setenta años.
Entramos en la casa de piedra, madera y pizarra. Teníamos reservada una parte, independiente de la vivienda de la vieja. Nos instalamos y preparó algo de cenar, en una pequeña sala junto a la habitación.
A la mañana siguiente, Ana se quedó por los alrededores, mientras yo cogí un camino que se internaba en una selva cerrada de ramas y zarzas. Me abría paso a golpes de bastón hasta que llegué al río cerrado por una cúpula de vegetación que ocultaba la luz del día, caminaba sobre piedras verdes de musgo en medio de un microclima húmedo y sonoro. Recorría aquel espacio como huyendo de mi realidad. El sudor se me enfrió al instante. Allí estaba Carlos, venía hacia mi con una mochila al hombro, al acercarme desapareció.
Volví a la aldea. Entré en el cuarto y encontré en la cama a Carlos junto a Ana, ambos tumbados sin tocarse como mirando los grupos de telarañas pegadas a las vigas negras del techo.
Me incliné sobre su cara diciéndole: Ana es mi mujer, Carlos. No puedo compartirla más contigo.
Él me miraba impávido, toqué su cuerpo, tenía un tacto de lagarto. Ana asistía a la escena con actitud neutra, luego se marchó. Me senté a los pies de la cama. Carlos se levantó, se puso de rodillas tras de mí y me abrazó por detrás sin decirme nada. Le insistí una vez más que la dejara.
Afuera estalló un trueno y empezó un golpeteo de gruesas gotas de esa lluvia torrencial de las tardes de verano en las montañas. A los cinco minutos cesó y la silueta negra de la vieja se recortó en la puerta, me llamó apresuradamente como para mostrarme algo con urgencia. Me condujo hasta la parte de atrás de la casa que daba a una era. Desde el balcón corredero vi una escena de pesadilla. Un grupo de una docena de ovejas esquiladas mostraban su desnudez gris, caminaban sobre las patas de atrás como bípedos, estaban decapitadas y sobre los hombros (si es admisible hombro para una oveja) sostenían cada una a su cría. Se giró de pronto un viento localizado solo en aquel escenario, al tiempo que me llegaba de atrás un canto gregoriano de voces mixtas, las voces de los pocos habitantes de la aldea, todos reunidos. En medio de mi estupor pensé en buscar la cámara para demostrar que todo aquello no era un sueño, pero permanecí inmóvil clavado en el suelo hasta que las ovejas desaparecieron.
Los viejos se retiraron para volver enseguida acompañados de sus animales sagrados, ornamentados con guarniciones de piel repujada y metal como presentándose a una feria de ganado de otro mundo. Me hablaban en su idioma ininteligible, mientras me miraban con ojos bovinos y venían hacia mí.
Acabo de despertarme de esta pesadilla, son las cuatro de la madrugada. He venido directamente al ordenador para escribir antes de olvidarla, los sueños se borran muy deprisa.
Mañana me desharé de Carlos.





