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Ojos de perro azul
relatos extraviados
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HABITACION POR HORAS
Hice la reserva para el viernes por la tarde, en un discreto hotel para encuentros furtivos de la zona alta de la ciudad.
Preparé mi maletín de madera de haya parecido a los que usan los pintores como parte de su equipo cuando salen a pintar paisaje. En su interior un par de velas rojas y un retrato.

Llegué a la entrada del parking del edificio, avancé al interior, por un sistema de pasadizos hasta llegar a la plaza de aparcamiento protegida con cortinas, impidiéndome ver los demás coches aparcados y salvando al mío de miradas ajenas.

Pasé a un vestíbulo sin recepción, donde enseguida apareció la puerta del ascensor. Se diría que era un hotel fantasma, sin servicio. Subí a la segunda planta, habitación 24. Era la más discreta de las estancias, sin espejos ni cuadros con ilustraciones eróticas. Una habitación impersonal como de hotel standard.

Coloqué mi maletín sobre la cama king size y con unción extraje el pequeño retablo en forma de tríptico, lo puse con sumo cuidado sobre el tocador y a ambos lados encendí las olorosas velas rojas que iluminaron temblorosamente tu retrato. Apagué las luces y me serví un whisky del minibar.

A los pocos minutos el perfume de las velas llenó la estancia , me quedé absorto frente al pequeño altar que recordaba la vigilia de los toreros en capilla. Te miré para que borraras todo mi mal con tu sonrisa antigua y tu mirada plana. El alcohol ahogó el nudo de mi garganta, pero acabé abandonándome a un llanto sereno, plácido, en una soledad absoluta como de amante en un cementerio. Así transcurrieron dos horas.

Soy poco dado a las ceremonias solemnes, sin embargo este es mi único ritual. Cuando mi vida se hace insoportable -algo que se repite cada tres o cuatro meses- voy a esa habitación por horas.

Me sobrepuse después de haberme vaciado , lo recogí todo, cerré el maletín y me fui de la habitación. Pagué en el cajero automático de la recepción y salí del aparcamiento con precaución para que no me viese nadie.


 
LA VENTANA DE ENFRENTE
Tengo la costumbre de inventarme nombres para la gente desconocida y la llamé Berta.
Hacía varias noches que la veía desde mi ventana. Vivo en un primer piso, procuro
evitar los ascensores. Me molestaba verla, tan sucia. Una visión de humanidad degradada, precisamente allí, frente a mi casa, dormitando dentro de aquel cajero automático, contradiciendo con su presencia mugrienta los amables anuncios publicitarios de La Caixa.

Aquella noche de viernes, me costaba dormir. Me levanté varias veces desvelado por problemas de trabajo, que con seguridad no me dejarían en paz en todo el fin de semana. Me asomé a la ventana para tranquilizarme. Berta seguía allí, sentada en el suelo con las piernas abiertas envuelta en sus harapos, agarrada al cuello de la botella mascullando un monólogo dirigido a la máquina de obtener dinero.

Tres jóvenes se acercaron al cajero. Hablaron entre ellos antes de entrar. Uno llevaba una bolsa de supermercado que parecía contener una botella grande, como de detergente de cinco litros. Irrumpieron en la pequeña sala , bajo la luz verdosa de los fluorescentes, les observé un momento. Parecían chicos de buena familia, vestían con una elegancia impersonal, como de colegio mayor.

Increparon a Berta a voces y con actitud violenta. Ella parecía conocerlos. Todos gesticulaban furiosamente, no pude oír lo que decían. En el momento que empezaron a patear a Berta con toda su fuerza de animales jóvenes cerré la ventana y apagué la luz.

Lo que siguió a continuación apareció en los medios dos días más tarde. Los ataques a indigentes son algo que sucede con frecuencia, su sola presencia parece desatar el miedo y la ira que todos llevamos dentro.

Al ver las imágenes del cajero quemado y destruido, pensé que tal vez podría haber hecho algo para evitar aquel crimen, pero preferí no intervenir, procuro evitar los conflictos y no meterme en problemas ajenos.

Sé lo que representa testificar en estos casos; la declaración, las convocatorias en un juicio interminable, gestiones todas ellas desagradables y perturbadoras.
Además a D. Gerardo no le gustarían mis ausencias al trabajo para asistir a un juicio como testigo.
Me diría: pero cómo Ud. se ha mezclado en todo eso que no le concierne hombre de Dios...D. Gerardo tendría razón, como siempre.

Probablemente la condena a los chicos sería un castigo menor conseguido por una hábil defensa con toda clase de atenuantes.

Mejor así, los muchachos tuvieron una mala noche, pero ellos son el futuro. Así pensamos todos aquella madrugada cuando vi como también se cerraban las ventanas y se apagaban las luces de mis vecinos.









 
SECOND LIFE (Continuación)
Amigos/as sigo con mis peripecias en Second Life. Seguro que mi torpeza en este invento consolará a muchos que veo que también sufren perdidos en ese nuevo mundo.

Pues bien a lo que iba: 2ª sesión de tribulaciones en Second Life.
Siguiendo instrucciones de Betty, por fin pude encontrar sitios en español. Me registré de nuevo con otro nombre, escogí mi avatar y me lancé por ese proceloso mundo.

Encontré sitios como:
Spain, Madrid-Spain, Isla de Madrid (a la que no sé como acceder) y demás.

Me voy a la isla Spain, donde por fin se habla español y mi avatar aparece en forma de mujer y desnuda, ignoro porqué. Pero lo positivo de esta confusión fué la gran cantidad de amigos que hice en un momento. Venian corriendo hacia mi, deseosos de hablarme muchos avatares masculinos.

Conocí enseguida las ventajas de ser mujer para aumentar mi exito social. Al principio quise advertirles de que soy un hombre, pero ante su insistencia no me vi con fuerzas y seguí en mi papel.

El primero que me habla , me suelte sin saludo previo: "Quieres follar?" (¿?). Era la primera vez que alguien me lo decía tan directamente, qué suerte ser mujer!

De tan impetuoso me pareció mal educado y le dije "ya veremos" primero indícame... y le hice un montón de preguntas para aprender a manejarme por esos menús S.L.

Al poco tiempo desapareció, por suerte. Porqué decidme como lo hubiera hecho yo para follar con él y pasar de nuevo por esa primera vez, metido en un cuerpo del género femenino y con movimientos tipo zombi? En fin una locura.

Seguiré navegando y aprendiendo, aunque veo dificil que pueda desenvolverme bien para el próximo sábado. Creo necesitar ayuda on-line. (Betty!!!) conéctate al msn: vulcanoblues@hotmail.com.

(Tribulaciones de un lúdico)

 
SECOND LIFE
Me inscribí en Second Life, sin tener ni idea de cómo funcionaba el invento. Adopté un avatar de un joven con camiseta blanca y vaqueros con una silueta que para mí quisiera realmente. La verdad es que no había mucho donde escoger, unos 4 o 5 tipos y ninguno que se parecíera ni remotamente a mi realidad. Pero en fin adelante con la historia.

Después de instalar el pesado programa de casi 40 megas, hago click y alli aparezco yo en una isla en medio de una plaza. Mi avatar no sabía que hacer, vi que se movía torpemente ante una chica con una trenza vertical que tampoco sabía muy bien que hacer. En ese escenario empezó a venir gente que pasaban de largo o se acercaban y luego se iban. Hice click en la casilla CHAT y escribí “hola” . Problema, allí todo el mundo hablaba en inglés.

Cada avatar tenía encima un rótulo con su nombre. De pronto aparecen dos mujeres desnudas que al poco tiempo se visten electrónicamente. Yo sigo diciendo hola a todo el mundo hasta que aparece otro hola! por allí. Tecleo “hablas español”, contesta “si”, menos mal y empezamos a hablar entre avatares gemelos. Resulta que el amigo es de Pamplona. Le pregunto como funciona todo este invento y me dice que se trata de salir de la isla pasando una serie de pruebas. Para jueguecitos play station estoy yo. Al poco tiempo desaparece.

Empiezo a descubrir como moverme por aquel entorno. Se puede hasta volar en plan Superman y doy una vuelta por la isla a vista de pájaro. Vuelvo a aterrizar en la misma plaza del principio. En una esquina hay una chica sentada a la que le destellan sus zapatos de tacón. Parece que es una especie de tutora que te puede guiar. Le pregunto “Cómo se sale de aquí”. Respuesta . “Sorry ...“ vamos que ella solo puede responder en inglés. No sé que hago en este mundo sin saber inglés a estas alturas, vamos una vergüenza.

Estoy agotado, son las tres de la mañana. Me voy y dejo por allí a la de la trenza que no se ha movido de donde estaba. Pero me ha parecido todo genial.

(Betty please, disculpa mi ignorancia ayúdame. Dime si existe lo mismo pero en español, dame un cursillo urgente de Second Life, escríbeme a mi correo, hija, Socorroooo!!!)
 
BAJO LA LLUVIA
Llovía a cántaros. Iba hacia el coche caminando bajo un paraguas inválido para aquella tormenta. Lo había dejado mal aparcado delante de un colegio a la hora de la salida, con las luces de avería encendidas para intentar apaciguar a algún padre/madre con prisa.

Al volver pasé junto a la ventanilla del conductor del coche aparcado detrás del mío. En un instante hice la foto mental e involuntaria del interior; un chico sentado ante el volante, tenía una cabeza femenina que subía y bajaba en su regazo. Probablemente se trataría de un par de estudiantes de los últimos cursos. Sin duda la fuerte lluvia creaba un efecto dramático en la escena, la presencia por todo alrededor de padres, niños chubasqueros, paraguas y prisas añadían una dosis de emoción en aquel interior de automóvil que por un momento fue una burbuja transparente para mi mirada.

Al arrancar, vi por el retrovisor solo la figura del chico, que seguía sentado. Sentí una extraña alegría propia, ajena y universal. Pensé en el triunfo inexorable de la vida sobre todas las cosas, en la libertad de costumbres, en el progreso de una juventud que hemos creado desde aquellos lejanos años, en que intentamos cambiar el viejo mundo.

Mientras me alejaba conduciendo y filosofando, pensé que tal vez ya soy un viejo verde.