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Ojos de perro azul
relatos extraviados
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LEJANO RUMOR DE MARTILLOS


Tras los cristales, unos obreros reparaban un tejado de pizarra. En la distancia parecían laboriosos insectos trabajando sobre el edificio. Giré la vista hacia el interior tras esa visión, oyendo aún el lejano rumor de martillos.

Estaba desnuda sobre la cama, diríase puesta sobre un altar. Como un oficiante devoto de una religión muy antigua, me incliné hacia ella
besando suavemente la longitud de su cuerpo y acariciándolo lentamente. Obedeciendo a la litúrgia del instinto, la situé en el borde del altar acostada de espaldas con sus piernas hacia arriba de modo que sus nalgas quedaban frente a mí enmarcando su sexo en una geometría de curvas y volúmenes deliciosos.

El ruido de las obras, traía un fondo de percusión. Una música primitiva para acompasar los movimientos de mi boca sobre su sexo. Mis labios recorrieron circularmente los alrededores mientas me impregnaba su olor. Apenas la tocaba con la lengua al principio, poco a poco fui acercándome al centro para recorrerlo en todas direcciones, hasta que se acabó la calma y me hundí en ella sin ver nada, me faltaba el sentido de la vista y solo el tacto de mi boca y su sabor me situaban en un paraíso de sensaciones orales.

Al oír sus gemidos como estertores, recobré la vista y busqué el escorzo de su cara de ojos cerrados y boca entreabierta. La vi como a una reina que gozaba de todo su poder .

Se hizo el silencio cuando a las seis, los obreros abandonaron su trabajo. Fue entonces cuando ella decidió ponerme su corona y hacerme sentir un rey.
 
Comentario:
vayaaaaaa...por fin parece que este trasto de PC me deja entrar a los cometarios .... pero ha desaparecido la última entrada que lei.....una sobre el hospital?... lo habre soñado o sera solo efecto delos virus que me han estado atacando la pantalla?.
Pos nada que yo sigo leyendo tus relatos y sigo animandote a que no dejes de escribirlos.
Un beso....
No