DIRECCIONES CONTRARIAS
Cada día al levantarme es mi primer pensamiento, que tontería, si solo se trata de una casualidad, por lo menos me lo parecía al principio. Se diría que era eso, una coincidencia en el tiempo y en el espacio.
Pero cada mañana, siempre a las 8, 30 h. cuando todavía no me ha abandonado la respiración pesada del sueño, siento el cosquilleo de lo que será inminente. Sé que me cruzaré con su mirada a esa hora exacta. Si hay suerte durante unos 10 segundos podremos mirarnos. Algunos días quizá un solo segundo.
Lamento cuando pierdo su cara matinal en una coincidencia rota por un minuto de retraso y tengo que esperar veinticuatro horas para volver a ver el prodigio de sus ojos interrogantes por la ausencia del día anterior.
Va a hacer ya cerca de un mes que nos miramos fugazmente por unos momentos y ya hemos empezado a establecer un nimio lenguaje de microgestos faciales, que pasarían desapercibidos para cualquier observador.
Esta mañana la vi alegre, muy distinta del martes pasado, cuando estaba tan triste que hasta cerró sus párpados sin dejar de mirarme. Le sonreí levemente y a pesar del cristal sucio, apareció un pequeño destello en sus ojos.
Vamos siempre en direcciones contrarias, en un subterráneo de velocidad y ruidos metálicos. Rodeados de cientos de caras largas en hora punta. Las ventanillas a un metro escaso de distancia y un abismo de anonimato entre dos desconocidos, cuando los dos trenes se cruzan siempre en la misma estación.
Momentos antes una voz siempre anuncia: Próxima parada Rocafort
Pero cada mañana, siempre a las 8, 30 h. cuando todavía no me ha abandonado la respiración pesada del sueño, siento el cosquilleo de lo que será inminente. Sé que me cruzaré con su mirada a esa hora exacta. Si hay suerte durante unos 10 segundos podremos mirarnos. Algunos días quizá un solo segundo.
Lamento cuando pierdo su cara matinal en una coincidencia rota por un minuto de retraso y tengo que esperar veinticuatro horas para volver a ver el prodigio de sus ojos interrogantes por la ausencia del día anterior.
Va a hacer ya cerca de un mes que nos miramos fugazmente por unos momentos y ya hemos empezado a establecer un nimio lenguaje de microgestos faciales, que pasarían desapercibidos para cualquier observador.
Esta mañana la vi alegre, muy distinta del martes pasado, cuando estaba tan triste que hasta cerró sus párpados sin dejar de mirarme. Le sonreí levemente y a pesar del cristal sucio, apareció un pequeño destello en sus ojos.
Vamos siempre en direcciones contrarias, en un subterráneo de velocidad y ruidos metálicos. Rodeados de cientos de caras largas en hora punta. Las ventanillas a un metro escaso de distancia y un abismo de anonimato entre dos desconocidos, cuando los dos trenes se cruzan siempre en la misma estación.
Momentos antes una voz siempre anuncia: Próxima parada Rocafort
Comentario:
Que observador eres, me encantan tus relatos. Entre virus en el Pc, y otros lios personales he estado un poco alejada de esto, pero sigo leyendo tus relatos,los cuales se superan en cada uno a sí mismos.
La copichuela ya sabes... cuando tu quieras celebramos lo que haga falta.
Un beso
La copichuela ya sabes... cuando tu quieras celebramos lo que haga falta.
Un beso
Comentario:
Almeria, mares de plástico, luz cegadora del sur. Es lo que recuerdo de un fugaz viaje de trabajo.
Espero tu post próximamente en mi pantalla.
Espero tu post próximamente en mi pantalla.
Comentario:
Mmmmmmmmm, buena pregunta. Físicamente, en Almería. Filosóficamente... me has dao tema para un post. Próximamente en sus pantallas...
Comentario:
Por pura dignidad personal tendríamos que llenar la existencia con esos momentos mágicos. Bienvenida a este rincón. Dónde está ese cálido sur?
Comentario:
Qué fácilmente nos hacemos adictos a un gesto, a un instante, a un resplandor. Creo que es porque en ese momento algo nos está abrazando el alma. Y ya no somos personas, somos ese gatito callejero que acude al oir el sonido de una bolsa de plástico, acostumbrado ya al horario en que otra alma piadosa nos alimenta.
Qué vacía es la existencia sin esos momentos...
Besos desde el cálido sur.
Qué vacía es la existencia sin esos momentos...
Besos desde el cálido sur.





