LUZ DE MEDIA TARDE
Entraba una luz directa y limpia de media tarde en el salón. Junto a la ventana, el primer plano de tu rostro. La iluminación cruda dibujaba un contraste de luna en cuarto creciente en tu cara. Destellos de esmeralda acuosa surgían de tu ojo izquierdo al ser atravesado por el rayo de un Sol todavía alto sobre el perfil de suaves colinas que rodean la ciudad.
Sólo había silencio cuando el hiriente reflejo de tu pelo rubio enloquecía el fotómetro de mi cámara con un frenesí de lecturas erróneas. Bajé la persiana y la luz se hizo global, uniforme, sin contrastes. Entonces la captura de tu retrato se hizo fluida, tranquila, serena. Tus poses, se diría que de modelo profesional, iban trenzando una armónica danza de miradas ángulos, escorzos y perfiles.
Prodigiosamente la composición y el encuadre perfectos se plasmaban sin pensar en el visor. Yo giraba a tu alrededor con un solo ojo prolongación viva de la cámara, disparando, captando tu imagen para siempre hasta que te tumbaste en el sofá verde oscuro y empecé a fotografiar tu figura entera desde todos los ángulos posibles.
De allí caíste sobre la alfombra, levanté la falda de tu vestido negro y surgieron los muslos como columnas de mármol blanco envueltas por los pliegues de una tela delicada y sutil que cubría tu misterio.
Y pude plasmar tu soledad, tus noches de insomnio, tus deseos y temores, tu alegría y el regalo de tu existencia. En unas imágenes que actuando como magia blanca te guardaran por un tiempo, de todo mal.
Sólo había silencio cuando el hiriente reflejo de tu pelo rubio enloquecía el fotómetro de mi cámara con un frenesí de lecturas erróneas. Bajé la persiana y la luz se hizo global, uniforme, sin contrastes. Entonces la captura de tu retrato se hizo fluida, tranquila, serena. Tus poses, se diría que de modelo profesional, iban trenzando una armónica danza de miradas ángulos, escorzos y perfiles.
Prodigiosamente la composición y el encuadre perfectos se plasmaban sin pensar en el visor. Yo giraba a tu alrededor con un solo ojo prolongación viva de la cámara, disparando, captando tu imagen para siempre hasta que te tumbaste en el sofá verde oscuro y empecé a fotografiar tu figura entera desde todos los ángulos posibles.
De allí caíste sobre la alfombra, levanté la falda de tu vestido negro y surgieron los muslos como columnas de mármol blanco envueltas por los pliegues de una tela delicada y sutil que cubría tu misterio.
Y pude plasmar tu soledad, tus noches de insomnio, tus deseos y temores, tu alegría y el regalo de tu existencia. En unas imágenes que actuando como magia blanca te guardaran por un tiempo, de todo mal.
Comentario:
¡¡Cachis!!
Como hecho en falta mis tiempos, en los que gastaba y gastaba metros de pelicula en B/N y luego me pasaba horas revelando.
Tiempos en los que trataba de convencer a alguna femina para que posara para mi. Como me gustaría rebobinar y dar marcha atrás hasta esos tiempos.
Como hecho en falta mis tiempos, en los que gastaba y gastaba metros de pelicula en B/N y luego me pasaba horas revelando.
Tiempos en los que trataba de convencer a alguna femina para que posara para mi. Como me gustaría rebobinar y dar marcha atrás hasta esos tiempos.
Comentario:
Esa copichuela lejana... De momento estamos codenados por la Ley Seca.
Comentario:
Cuanto dan de sí las tecnicas modernas que nos permiten tener ese tercer ojo que todo lo ve...
(vale... una copichuela más que se suma a la cuenta)jejeje
(vale... una copichuela más que se suma a la cuenta)jejeje





