CHOCOLATES
En casa tengo desde hace muchos años la misma marca de chocolate negro 52% de cacao (Lindt, para los curiosos). Para mí es el mejor que se puede obtener en un super, dejo aparte las especialidades sublimes de ciertas pastelerías. Eso lo dejo para ocasiones especiales.
Lo mastico lentamente y enseguida su textura suave se deshace en mí boca, transmitiendo directamente al cerebro el intenso sabor mezcla de dulce y amargo del cacao, llenando de inmediato algún centro sensorial del gusto que tengo guardado en mi cabeza. Una vez deshecho se extiende por toda mi boca como un baño de placer oleaginoso. En esos instantes todo lo demás desaparece.
Un día que iba a comprar el pan, tras el mostrador vi de nuevo las pastillas de chocolate de una marca desconocida. El envoltorio anunciaba en letra inglesa “Chocolate Negro” sobre fondo blanco con un dibujo a pluma. El diseño evocaba una manufactura artesanal. Durante mucho tiempo me resistí a comprar una, pero esta vez caí y la pedí.
Al llegar a casa, aún con las llaves en la mano, deshice con rapidez el envoltorio y mordí un extremo de la pastilla como un colegial que se oculta para hacer una travesura.
Tal como ya imaginaba de antemano ni la textura ni el sabor estaban a la altura del inefable Lindt. Pero yo había saciado mi curiosidad y había sido un poco infiel a mi chocolate de siempre.
Guardé la pastilla junto a la otra, en una lata que tengo a tal efecto (para que no entren las hormigas).
Después de ese día, cada vez que tengo ganas de comer un poco de chocolate, abro la lata y ante la visión de las dos pastillas, inexplicablemente mi mano extrae la marca desconocida y artesana, a pesar de conocer su textura terrosa y su sabor algo tosco y lo muerdo, dejando de lado al insuperable Lindt. Hace más de una semana que lo ignoro a favor del otro que ya se está acabando. Creo que la única explicación es que es diferente, aunque sea peor.
Mañana volveré a comprar el pan.
Lo mastico lentamente y enseguida su textura suave se deshace en mí boca, transmitiendo directamente al cerebro el intenso sabor mezcla de dulce y amargo del cacao, llenando de inmediato algún centro sensorial del gusto que tengo guardado en mi cabeza. Una vez deshecho se extiende por toda mi boca como un baño de placer oleaginoso. En esos instantes todo lo demás desaparece.
Un día que iba a comprar el pan, tras el mostrador vi de nuevo las pastillas de chocolate de una marca desconocida. El envoltorio anunciaba en letra inglesa “Chocolate Negro” sobre fondo blanco con un dibujo a pluma. El diseño evocaba una manufactura artesanal. Durante mucho tiempo me resistí a comprar una, pero esta vez caí y la pedí.
Al llegar a casa, aún con las llaves en la mano, deshice con rapidez el envoltorio y mordí un extremo de la pastilla como un colegial que se oculta para hacer una travesura.
Tal como ya imaginaba de antemano ni la textura ni el sabor estaban a la altura del inefable Lindt. Pero yo había saciado mi curiosidad y había sido un poco infiel a mi chocolate de siempre.
Guardé la pastilla junto a la otra, en una lata que tengo a tal efecto (para que no entren las hormigas).
Después de ese día, cada vez que tengo ganas de comer un poco de chocolate, abro la lata y ante la visión de las dos pastillas, inexplicablemente mi mano extrae la marca desconocida y artesana, a pesar de conocer su textura terrosa y su sabor algo tosco y lo muerdo, dejando de lado al insuperable Lindt. Hace más de una semana que lo ignoro a favor del otro que ya se está acabando. Creo que la única explicación es que es diferente, aunque sea peor.
Mañana volveré a comprar el pan.
Comentario:
Curiosa comparación de infidelidad y amantes con el chocolate. Hay sabores y tentaciones irresistibles, si señor.
Comentario:
Amaranta-Teresa: Veo que te interesa el asunto del confesionario. Eso es que debes ser muy pecadora. Estamos en un espacio público e indiscreto y creo que no es el mejor lugar para confesar. Hace falta recogimiento, silencio y penumbra.
Si realmente quieres confesarte, deberias buscar un medio privado, que no dudo sabrás encontrar.
Fuera de las horas de culto y oración, podré atenderte. De momento te aplicaré una penitencia avanzada: Modera tu consumo de chocolate...
Vé con Dios.
Si realmente quieres confesarte, deberias buscar un medio privado, que no dudo sabrás encontrar.
Fuera de las horas de culto y oración, podré atenderte. De momento te aplicaré una penitencia avanzada: Modera tu consumo de chocolate...
Vé con Dios.
Comentario:
Calla, calla, que me están viniendo a la cabeza toda una serie de imágenes para ese chocolate. Tú en tu confesionario, el del otro post, yo la viuda que va a confesarte mi pecado "adulto y numérico" aysss. ¿Te dije que también me llamaba teresa???...jajajajja. Que conste que no he bebido nada, sólo que anoche comí demasiado chocolate.
Comentario:
¿¿Es un chiste.... y fácil???...jajajaj y yo que creí que me lo preguntabas en serio. Fíjate, a ver esos publicitarios de chocolates valor y su placer adulto, cuándo me sacáis un chocolate con el sesenta y nueve por ciento de cacao y nos ponéis a Cronopio y a mi para anunciarlo..... ¿esto también es un chiste fácil??? ....jajajjaaj. El chocolate hijo que me vuelve loca.
Comentario:
Betty: Si solo hablaba de chocolates...
Amaranta: Eres una gourmet de los chocolates. Subir tanto el porcentaje de cacao me dá vértigo, demasiado placer adulto. No existe en la gama de Lindt el 69%? (lo siento, no pude resistir el chiste fácil)
Illyakin: Iré mañana mismo al Mercadona.
Verdadera: Paranoicos y neuróticos, cosas de la edad.
Amaranta: Eres una gourmet de los chocolates. Subir tanto el porcentaje de cacao me dá vértigo, demasiado placer adulto. No existe en la gama de Lindt el 69%? (lo siento, no pude resistir el chiste fácil)
Illyakin: Iré mañana mismo al Mercadona.
Verdadera: Paranoicos y neuróticos, cosas de la edad.
Comentario:
Sí señor...el chocolate negro,como debe ser...(como dice Amaranta,mejor a partir del 75%...)
Y sí...también veo paralelismos con la infidelidad,el experimentar sensaciones nuevas...¿o será que nos hemos vuelto todos paranóicos?...
Un beso!!!
Y sí...también veo paralelismos con la infidelidad,el experimentar sensaciones nuevas...¿o será que nos hemos vuelto todos paranóicos?...
Un beso!!!
Comentario:
Eyhh te sugiero que vayas ascendiendo en los tantos por ciento del cacao en los chocolates lindt. Sigue por el setenta, continúa por el ochenta y cinco y si quieres probar realmente un sabor adulto puedes intentar el noventa y nueve por ciento. Las onzas de este último son muy pequeñitas y es que el sabor es intenso, nada dulce, es similar a paladear el café recién molido, donde el aroma y el sabor se funden en placer.
¿Más placer? ¿has probado un bombón con canela? ¿ o los chocolates de lindt con pastel de limón? Bueno no sigo, aunque en casa me queda del ochenta y cinco por ciento aysss.
¿Más placer? ¿has probado un bombón con canela? ¿ o los chocolates de lindt con pastel de limón? Bueno no sigo, aunque en casa me queda del ochenta y cinco por ciento aysss.
Comentario:
La explicación, según como yo lo veo, es que hay que dar carpetazo a la infidelidad agotándola. Si aún la tenemos al alcance, la seguiremos tomando hasta que se acabe; y así, cada vez que en el futuro la evoquemos, sonreiremos recordando que no le llegaba ni a la suela de los zapatos a la que seguimos venerando en casa.
Y si vuelves a comprar el pan... prueba con el chocolate negro del "Maradona", ni más ni menos que de la marca Hacendado... flipa!
Y si vuelves a comprar el pan... prueba con el chocolate negro del "Maradona", ni más ni menos que de la marca Hacendado... flipa!
Comentario:
Ainssss .... como me gusta el chocolate...
Por cierto tu post... me parece una metafora del matrimonio ....jejejeje
(Lind = esposa)
(Otra marca = amante)
PD.
por cierto .. mi "salto del tigre" y Alfredo Landa no tienen naaaa que ver... faltaba mas !!
Besos
Por cierto tu post... me parece una metafora del matrimonio ....jejejeje
(Lind = esposa)
(Otra marca = amante)
PD.
por cierto .. mi "salto del tigre" y Alfredo Landa no tienen naaaa que ver... faltaba mas !!
Besos





