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Ojos de perro azul
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"MEDICAL SEX"
“Ahora empezaremos tu ritual de iniciación. Para que en un futuro goces plenamente de los placeres de Venus”. Me pareció leer estas palabras en el pensamiento de aquel grupo de oficiantes enmascarados vestidos de verde, mientras me adormecía lentamente.

No recuerdo nada más de aquella ceremonia sangrienta de bisturís, agujas y suturas. Dos horas después, salí de aquel lugar aséptico por mi propio pié, con un sordo dolor que anunciaba el que vendría más adelante.
Una vez en casa observaba con espanto el estado lamentable de mi órgano copulador. Allí estaba, bajo mi mirada angustiada, envuelto en gasas con las manchas de color cobrizo del yodo. Hice un esfuerzo de resignación y me dispuse a dejar pasar aquella semana hasta que me sacaran los puntos. Me parecía imposible que aquella piltrafa de carne envuelta despertara el deseo de alguien en el futuro. Cumpliría su función alguna vez?

Algunos amigos más mayores que habían pasado por lo mismo, me anunciaron entre risas los días de tortura que me esperaban y se deshacían en consejos y remedios jocosos:

“Tendrás que sentarte en el suelo frío con el culo desnudo”
“No olvides los paños de agua fría”
“El hielo te irá muy bien”
“No pienses en las chicas”

La naturaleza es obstinada y ciega en sus designios. Mi instinto sexual de los 15 años seguía funcionando ajeno al dolor que pudiera ocasionar, de tal manera que yo temía que llegara la noche, pues con ella comparecían activadas por no sé que complejo mecanismo de sueños, las erecciones incontroladas y automáticas, que herían mi miembro estirando los puntos de sutura, intentando dilatar el vendaje en una lucha titánica de fuerzas desgarradoras. En este estado de tormento me despertaba de madrugada sin apenas fuerzas para ponerme en pié, dirigirme al frigorífico, vaciar la cubitera y hacerme con urgencia una cataplasma de hielos que aplicaba directamente sobre mis testículos con el fin de reducir la hinchazón venérea.

Pero lejos de conseguirlo, la función eréctil continuaba aún con más fuerza creándome confusión y perplejidad que aumentaban aún más si cabe el dolor punzante y despiadado que no cesaba. Desesperado, intentaba aplicar todos los consejos de mis amigos a la vez, sin éxito.

En la soledad de la noche sin nadie a quien recurrir, atormentado por los dolores y el miedo a una posible impotencia futura, me desesperaba sin consuelo. Maldije el sexo, nada quería saber de futuros placeres cuando el suplicio presente se mostraba implacable.

En ese estado transcurrieron siete noches, sufriendo una penitencia sin culpa. En la última, el vendaje ya deformado y vencido por el ímpetu de mis dolorosas erecciones, se deshizo hecho jirones presentando el lamentable aspecto de las heridas que hubieran hecho las delicias del mejor aficionado al “Medical Sex”.

El tiempo lo cura todo, también las heridas. Dos semanas después, ya casi olvidada aquella semana trágica, la fuerza de la sangre joven volvió a regar aquel miembro que milagrosamente recuperaba su esplendor ahora mucho mejor si cabe que antes, pues lucía orgullosamente su cabeza a la luz del mundo y mi mano sabia pudo comprobar su perfecto funcionamiento.

En mi última visita al cirujano, le agradecí su buen oficio en mi ceremonia de iniciación (casi africana). Lo que aquí se llama una sencilla operación de fimosis.
 
Comentario:
Pues imagínate con 40...no veas lo que tardó el amigo en que le funcionara sin dolores y sobre todo...dejándose mirar. Entre pielecillas y tonalidades rosáceas quitaba el deseo a cualquiera...jajaja, menos mal que al "poco tiempo" ( tres meses o más) empezó a medio funcionar...jajajaja.

Salud.
 
Comentario:
Reina, el Obispo es una figura ficticia que utilizo a veces para no sentirme tan solo y desprotegido ante los pecados del mundo.
En mis sueños veo sustituido al Obispo por una Abadesa que con su bondage (perdón, queria decir bondad) me libra de todo mal.
 
Comentario:
Um.. pensé que la labor del Obispo en asunto de "badajos".. solo incumbia a los que las camapanas alojan..

Veo, no sin cierta turbación que usté ya tiene Señor al que rendir cuentas..

 
Comentario:
Lolilla, Reina, no me veo preparado para lucir semejante adorno. Qué dolor!!!Además, como le explico una cosa así al Obispo?
 
Comentario:
Que mente más retorcida la tuya, asociar una operación de fimosis con el medical jum...

De todas formas fijo que un bonito bondagito en semejante parte lucirías monísimo :-P

Besos.
 
Comentario:
Amaranta: Fimosis me pareció un término más clínico y adecuado para el este relato. Me puedes ampliar tu visión poética de la palabra circuncisión?
 
Comentario:
Caramba, en los últimos tres cursillos dos alumnos se han operado de fimosis... los miraré con otros ojos a partir de ahora, por un lado, empatía (sólo psicológica) por el dolor, y por otro... ¿qué tal una palmadita en el hombro a la vez que les digo bajito "¡hey, machote, a disfrutarla!"?
Me has recordado el episodio de Sexo en NY, en que el noviete de una de las chicas se operaba sólo por darle el gusto a ella, a quien no le gustaba "la bufanda", y cuando se recuperó le confesó que ahora sentía la necesidad de compartirlo con el resto del sexo femenino, ajjajajajajjaja.
También recuerdo la operación de fimosis de un amiguito cuando teníamos más o menos 10 años, su madre contaba que cuando salía de recuperación iba gritando por el pasillo "aaaayyyyyyyy, MI COLITAAAAAAAAA".
 
Comentario:
Uyss la palabra fimosis carece del encanto de la palabra circuncisión, eso sí que es una palabra que abre las puertas a la madurez del sexo.
 
Comentario:
bien por la manera de recordarme lo que sufrí esa semana...nunca me había reido al hacerlo.
Saludos
 
Comentario:
Betty, por desgracia eso era a los 15 años, jajajaja.
 
Comentario:
Esta bien eso de saber que al final era un...... ESPLENDOROSO MIEMBRO DE PERFECTO FUNCIONAMIENTO.....

Ves? para estar guapo hay que sufrir...
Larga vida a tu " miembro" ....jejeje
Besitos
No