MUNDO "LUDICO"
Iba paseando con un amigo y casualmente nos encontramos con el alcalde. Me lo presentó, siempre va bien conocer de cerca de la autoridad. Estuvimos hablando unos minutos y el alcalde insistió en que visitara el nuevo centro cívico de la población, para ello me tendió una invitación para la primera exposición artística que inauguraría el centro.
Llegó la fecha indicada y me presenté en la exposición. El nuevo centro cívico podría calificarse de fastuoso teniendo en cuenta las dimensiones del pueblo. Me puse a calcular mentalmente el coste en millones de euros y su repercusión en mi bolsillo.
El nombre de la artista me sonaba y efectivamente comprobé que se trataba de una de mis vecinas de la urbanización que daba clases en su casa de macramé y otras artes textiles por el estilo.
El evento parecía tener éxito, la concurrencia admiraba las obras que colgaban de las paredes, una veintena de esos gurruños de hilos de lana de distintos colores llenos de nudos y sujetos a una vara de madera. Estas obras tienen un nombre lúdico que ahora no recuerdo. Todo parecía tener un aire étnico que ahora tanto se lleva.
Los invitados felicitaban efusivamente a la autora mi vecina, exaltando su gran sensibilidad y dotes artísticas. En un rincón de la sala coincidimos y me invitó a una copa de cava que para mi sorpresa me ofrecieron dos chinitas preciosas con sus caritas como infladas por la alimentación occidental. Y estas chinitas? Dije. Son mis nietas. No sabia que tuvieras nietas chinitas. Si, tu no las habías visto porque viven en Barcelona con sus padres. Mi hija las adoptó. Pero tu no tenías ya un nieto, perdona la palabra...biológico? Si pero después vinieron las chinitas, míralas que monada.
Creí estar dentro del anuncio de El Corte Inglés de la vuelta al cole. Donde aparecía una chinita vestida de colegiala. Anuncio que no comprendí en su momento, como si en España hubieran más niñas chinas que europeas...
Pues mi otro hijo ha ido a Zimbawue a por un negrito. Pobrecillos me han dicho que cuando vienen aquí hay que llevarlos enseguida a un psicólogo para que superen el choque de culturas y su singularidad racial. Claro, claro... un psicólogo , le dije.
Afortunadamente otros invitados se la llevaron conversando sobre la calidad de los tapices expuestos. La vi alejarse, su larga melena de canas le cubría media espalda tapando los andrajos de diseño lúdico que formaban su vestuario.
Probé un sorbo de cava caliente y me dirigí a la salida. Había un cartel anunciando los actos futuros del centro: Taller de percusión corporal, Taller de danza del vientre. Taller de música africana. Charlas de introducción al Islam. Tai-chi. Taller de pintura japonesa. Taller de Risoterápia. Taller de Aromaterápia y un sinfín de disciplinas incomprensibles.
El frescor de la calle alivió mi mareo. Me dirigí a casa como un zombi mientras comprendía que yo ya estaba fuera de este mundo.
Llegó la fecha indicada y me presenté en la exposición. El nuevo centro cívico podría calificarse de fastuoso teniendo en cuenta las dimensiones del pueblo. Me puse a calcular mentalmente el coste en millones de euros y su repercusión en mi bolsillo.
El nombre de la artista me sonaba y efectivamente comprobé que se trataba de una de mis vecinas de la urbanización que daba clases en su casa de macramé y otras artes textiles por el estilo.
El evento parecía tener éxito, la concurrencia admiraba las obras que colgaban de las paredes, una veintena de esos gurruños de hilos de lana de distintos colores llenos de nudos y sujetos a una vara de madera. Estas obras tienen un nombre lúdico que ahora no recuerdo. Todo parecía tener un aire étnico que ahora tanto se lleva.
Los invitados felicitaban efusivamente a la autora mi vecina, exaltando su gran sensibilidad y dotes artísticas. En un rincón de la sala coincidimos y me invitó a una copa de cava que para mi sorpresa me ofrecieron dos chinitas preciosas con sus caritas como infladas por la alimentación occidental. Y estas chinitas? Dije. Son mis nietas. No sabia que tuvieras nietas chinitas. Si, tu no las habías visto porque viven en Barcelona con sus padres. Mi hija las adoptó. Pero tu no tenías ya un nieto, perdona la palabra...biológico? Si pero después vinieron las chinitas, míralas que monada.
Creí estar dentro del anuncio de El Corte Inglés de la vuelta al cole. Donde aparecía una chinita vestida de colegiala. Anuncio que no comprendí en su momento, como si en España hubieran más niñas chinas que europeas...
Pues mi otro hijo ha ido a Zimbawue a por un negrito. Pobrecillos me han dicho que cuando vienen aquí hay que llevarlos enseguida a un psicólogo para que superen el choque de culturas y su singularidad racial. Claro, claro... un psicólogo , le dije.
Afortunadamente otros invitados se la llevaron conversando sobre la calidad de los tapices expuestos. La vi alejarse, su larga melena de canas le cubría media espalda tapando los andrajos de diseño lúdico que formaban su vestuario.
Probé un sorbo de cava caliente y me dirigí a la salida. Había un cartel anunciando los actos futuros del centro: Taller de percusión corporal, Taller de danza del vientre. Taller de música africana. Charlas de introducción al Islam. Tai-chi. Taller de pintura japonesa. Taller de Risoterápia. Taller de Aromaterápia y un sinfín de disciplinas incomprensibles.
El frescor de la calle alivió mi mareo. Me dirigí a casa como un zombi mientras comprendía que yo ya estaba fuera de este mundo.
Comentario:
Me imagino que las trivialidades siempre han existido, pero eran otras, con otros nombres.
Y bueno, con respecto a las adopciones internacionales, nunca me atreveré a criticarlas. Al fin y al cabo, al niño que es adoptado le toca la lotería, y una vez que lo has visto o te han dicho que puedes ser su padre, te enamoras, y ya no existe ningún otro para tí. Ningún niño se merece más que otro tener una oportunidad de una vida buena; lo digo por las críticas que van por el camino de que en España también hay niños esperando ser adoptados. Yo simplemente me alegro por cada niño individualmente. Todos los demás se han quedado fuera de esa oportunidad concreta.
Besotes.
Y bueno, con respecto a las adopciones internacionales, nunca me atreveré a criticarlas. Al fin y al cabo, al niño que es adoptado le toca la lotería, y una vez que lo has visto o te han dicho que puedes ser su padre, te enamoras, y ya no existe ningún otro para tí. Ningún niño se merece más que otro tener una oportunidad de una vida buena; lo digo por las críticas que van por el camino de que en España también hay niños esperando ser adoptados. Yo simplemente me alegro por cada niño individualmente. Todos los demás se han quedado fuera de esa oportunidad concreta.
Besotes.
Comentario:
Jeje ya somos dos los exiliados voluntariamente de este mundo moderno y cada vez más incomprensible, que abraza lo ajeno y se olvida de lo propio.
Un beso
Un beso
Comentario:
Aléjate de la luz...aléjate...





