La suerte de ser occidental
Tengo que reconocer que estoy bastante conmocionado con los terribles sucesos del Índico, quizá influenciado por los excesos de las comilonas navideñas. Nos ponemos hasta el culo de comer y despilfarrar mientras otros no tienen ni lo más elemental.
Por supuesto, nada justifica el terrorismo, pero lo que es indudable es que la situación mundial es tremendamente injusta.
Hace nada veíamos como varios huracanes amenazaban las costas de Florida. Hubo gran alarma, pero en pocas horas se desalojaron millones de hogares y no hubo que lamentar apenas víctimas.
Los terremotos son fenómenos más imprevisibles, pero lo que no es de recibo es que un Tsunami recorra 1600 km. (no se recorren 1600 km en un minuto) y no se desalojen en la medida de lo posible las costas de Sri Lanka y la India.
India tiene grandes científicos, tiene un programa nuclear bastante avanzado con el que se amenaza mutuamente con Pakistán, pero no tiene con qué contener los enormes problemas de pobreza y desigualdad de su país, y desgraciadamente hemos comprobado que tampoco tiene un mínimo sistema de protección civil.
¿Qué podemos hacer? Estoy seguro de que todos (los del pueblo llano quiero decir) vamos a ser solidarios ya que estas fechas son propicias...(esto me da bastante rabia, por cierto) También espero la solidaridad de los gobiernos, del español, del europeo y del norteamericano. A ver si los guardianes del mundo demuestran que no solo velan por sus intereses económicos.
No funciona
En mi trabajo, entre otras tareas, una de las que tenemos en nuestra sección es hacer unas tarjetas magnéticas similares a las de crédito para el control de acceso de los usuarios...
Las tarjetas que hacemos en ocasiones se estropean o pierden la grabación en la banda magnética y hemos de volver a hacerlas.
Esta mañana entre las estropeadas he encontrado una partida por la mitad en dos trozos unidos por un clip, con una notita que decía "NO FUNCIONA"
Gracias compañero, sin la aclaración nunca lo hubiera sospechado...
El reencuentro
Hay pocas cosas mejores que reencontrarse con los viejos amigos. El sábado nos pudimos juntar cuatro “de los de la pandilla” de siempre a cenar con nuestras respectivas. Si pasáramos lista, desde luego hubo que contabilizar significativas ausencias… Éramos muchos y algunas relaciones no terminaron muy bien. Pero aun así, el hecho de reunirnos fue como un regalo, ya que después de mucho tiempo tuvimos la oportunidad de juntarnos con J. Los otros tres hemos continuado siendo amigos, con algunos altibajos, pero manteniendo siempre la relación… Pero la novedad era la presencia de J. después de tanto tiempo.
La vida nos llevó por lugares diferentes y perdimos el contacto. Él fue el primero en muchas cosas: en tener carnet de conducir, en comprarse un coche, y luego, en tener pareja estable, en irse de casa, en hacer su vida… Los demás posteriormente fuimos encontrando pareja e incluso casándonos y él se perdió esa parte de nuestras vidas. Aquella vieja amistad parecía como enterrada en el olvido, pero como por arte de magia (magia blanca) el sábado estábamos allí y era como si no hubiera pasado el tiempo. Nos reímos como hacía tiempo recordando esas anécdotas que hemos contado miles de veces. 10 años recuperados en apenas un rato.
J. me alegro de que quieras recuperar tu vida y que todo te vaya tan bien, tu chica, tu peque, tu trabajo… Igual tampoco nosotros supimos estar a tu lado cuando lo necesitaste… No lo sé, porque a veces la vida es muy complicada, además de que ha pasado demasiado tiempo. La cuestión es que de nuevo estás por aquí y no tenemos que dejar que vuelvan a pasar otros 10 años. La próxima es en vuestra casa ¿no? Allí esperamos estar…
Cuando cumples los 30 y un paso más hacia la igualdad
No, no es que yo haya cumplido 30 recientemente. De hecho, hace un par de añitos que superé esta crítica edad y, más o menos, creo que ya me he acostumbrado a ella. Fue una amiga la que llegó a esta cifra el pasado lunes y me hizo recordar lo que significa cumplir 30 años hoy en día.
Para empezar, oficialmente dejas de "ser joven". Ya no lo eres ni para el INJUVE, ni para ningún otra administración ni estamento oficial. Es un golpe muy fuerte pero es así... El problema es que te pones a pensarlo y descubres que es verdad...
Antes considerabas a los chavales de 18 o 19 años como parte de tu generación, gente con la que conectabas... Ahora descubres que esos enanos no tienen nada que ver contigo, que bastantes de ellos hacen cosas estúpidas y que no sólo no empatizas con ellos sino que has pasado al otro lado: al lado de los que critican... Aún no eres la típica maruja con perrito que llama a la Policía Municipal cuando un grupito se junta con sus ciclomotores, pero todo se andará...
Con 30 años uno se replantea la vida. No sé por qué, porque con 29 también te puedes replantear la vida perfectamente, pero no, esperas a cumplir 30. Y aquí vienen los problemas: te das cuenta de que no has hecho ni la mitad de cosas de las que querías hace 10 años.
Es posible que todavía vivas con tus padres y que no hayas encontrado a tu pareja definitiva. Si es así vives medio obsesionado/a con encontrar el amor y llegas a pensar que nunca lo encontrarás... Esto una falacia porque como tú hay miles, únicamente tendríais que hacer un congreso nacional para conoceros y encontrar pareja... (Creo que con esta idea se podría hacer negocio oyes...)
Si tienes pareja, el panorama no es mucho mejor. Buscas un lugar donde vivir e independizarte (la mayoría pasando por la Vicaría y de blanco blanquísimo) y ¡Dios mío! los precios de la vivienda te abocan a la desesperación... No sé si en España hay suficientes puentes para que puedan vivir todos los treintañeros sin piso.

Si eres un suertudo que tiene pareja y vivienda (como es mi caso) los problemas posiblemente puedan venir por otro lado: la convivencia y los bebés. Algunos han pasado tanto tiempo viviendo con sus padres que son incapaces de vivir con otras personas. Creedme, lo he visto (aunque no vivido) Y el tema de los bebés... Chicas, a los 30 el instinto maternal se os dispara. No sé por qué, pero hace poco, cuando paseabas con tu chico parábais en los escaparates de las agencias de viajes, en los de las inmobiliarias (ver un párrafo más arriba) en los de moda (un clásico) y, sin embargo ahora absurdamente, paráis en las tiendas de ropa de niño y bebé...
- ¡Mira Pepe qué cucada!
- Sí muy bonito, pero a tí no te cabe
- Y mira ese pichi ¿no es bonito?
- Precioso, pero creo que tampoco te quedaría bien...
Al final consigues alejarte, pero chico no puedes escapar a tu destino por mucho tiempo... Para eso están las suegras y las madres...
Y por último si tienes vivienda, pareja y niño/a, el problema es: ¿cómo llego a fin de mes con la fortuna que cuesta pagar el piso, los dos coches y lo que el bebé gasta en pañales, papillas y biberones? Porque a nuestra edad muy pocos de nosotros han conseguido "el trabajo de su vida". Hay bastantes treintañeros con contratos-basura o que son explotados trabajando horas y horas por una miseria...
Tema aparte merecerían cosas como que cada vez te llama más gente de usted y menos de tú, la aparición de alguna arruguita y alguna cana, el estrés, las cada vez menores ganas que tienes de salir por la noche...
Así que visto el panorama, lo más lógico y humano es deprimirse... Menos mal aun nos queda "ánimo juvenil" para divertirnos y echarle humor a la vida.
Ayer escuché una frase que me gustó, así que me quedo con ella: lo nuestro no es madurez, sino "juventud acumulada".
Enhorabuena, ya falta menos para la igualdad total entre hombres y mujeres. Acabo de escuchar en la radio que según un estudio reciente por fin las chicas jóvenes han superado a sus coetáneos masculinos en número de borracheras colectivas. Un gran paso en el arduo camino de la liberación de la mujer en España...
No sé por qué pero en muchos procesos en los que se busca la igualdad, se termina haciendo la equiparación en lo malo y no en lo bueno...
Para empezar, oficialmente dejas de "ser joven". Ya no lo eres ni para el INJUVE, ni para ningún otra administración ni estamento oficial. Es un golpe muy fuerte pero es así... El problema es que te pones a pensarlo y descubres que es verdad...
Antes considerabas a los chavales de 18 o 19 años como parte de tu generación, gente con la que conectabas... Ahora descubres que esos enanos no tienen nada que ver contigo, que bastantes de ellos hacen cosas estúpidas y que no sólo no empatizas con ellos sino que has pasado al otro lado: al lado de los que critican... Aún no eres la típica maruja con perrito que llama a la Policía Municipal cuando un grupito se junta con sus ciclomotores, pero todo se andará...
Con 30 años uno se replantea la vida. No sé por qué, porque con 29 también te puedes replantear la vida perfectamente, pero no, esperas a cumplir 30. Y aquí vienen los problemas: te das cuenta de que no has hecho ni la mitad de cosas de las que querías hace 10 años.
Es posible que todavía vivas con tus padres y que no hayas encontrado a tu pareja definitiva. Si es así vives medio obsesionado/a con encontrar el amor y llegas a pensar que nunca lo encontrarás... Esto una falacia porque como tú hay miles, únicamente tendríais que hacer un congreso nacional para conoceros y encontrar pareja... (Creo que con esta idea se podría hacer negocio oyes...)
Si tienes pareja, el panorama no es mucho mejor. Buscas un lugar donde vivir e independizarte (la mayoría pasando por la Vicaría y de blanco blanquísimo) y ¡Dios mío! los precios de la vivienda te abocan a la desesperación... No sé si en España hay suficientes puentes para que puedan vivir todos los treintañeros sin piso.

Si eres un suertudo que tiene pareja y vivienda (como es mi caso) los problemas posiblemente puedan venir por otro lado: la convivencia y los bebés. Algunos han pasado tanto tiempo viviendo con sus padres que son incapaces de vivir con otras personas. Creedme, lo he visto (aunque no vivido) Y el tema de los bebés... Chicas, a los 30 el instinto maternal se os dispara. No sé por qué, pero hace poco, cuando paseabas con tu chico parábais en los escaparates de las agencias de viajes, en los de las inmobiliarias (ver un párrafo más arriba) en los de moda (un clásico) y, sin embargo ahora absurdamente, paráis en las tiendas de ropa de niño y bebé...
- ¡Mira Pepe qué cucada!
- Sí muy bonito, pero a tí no te cabe
- Y mira ese pichi ¿no es bonito?
- Precioso, pero creo que tampoco te quedaría bien...
Al final consigues alejarte, pero chico no puedes escapar a tu destino por mucho tiempo... Para eso están las suegras y las madres...
Y por último si tienes vivienda, pareja y niño/a, el problema es: ¿cómo llego a fin de mes con la fortuna que cuesta pagar el piso, los dos coches y lo que el bebé gasta en pañales, papillas y biberones? Porque a nuestra edad muy pocos de nosotros han conseguido "el trabajo de su vida". Hay bastantes treintañeros con contratos-basura o que son explotados trabajando horas y horas por una miseria...
Tema aparte merecerían cosas como que cada vez te llama más gente de usted y menos de tú, la aparición de alguna arruguita y alguna cana, el estrés, las cada vez menores ganas que tienes de salir por la noche...
Así que visto el panorama, lo más lógico y humano es deprimirse... Menos mal aun nos queda "ánimo juvenil" para divertirnos y echarle humor a la vida.
Ayer escuché una frase que me gustó, así que me quedo con ella: lo nuestro no es madurez, sino "juventud acumulada".
Un paso más hacia la igualdad
Enhorabuena, ya falta menos para la igualdad total entre hombres y mujeres. Acabo de escuchar en la radio que según un estudio reciente por fin las chicas jóvenes han superado a sus coetáneos masculinos en número de borracheras colectivas. Un gran paso en el arduo camino de la liberación de la mujer en España...
No sé por qué pero en muchos procesos en los que se busca la igualdad, se termina haciendo la equiparación en lo malo y no en lo bueno...
El equipo G, ¿el equipo para Gilis?
He visto anunciar en Antena 3 que van a emitir próximamente un nuevo programa llamado "El Equipo G" que va a consistir en lo siguiente:
Un equipo conformado por 5 gays se encargarán de transformar a un heterosexual machito homo hispanicus en un "hombre de hoy". Cada uno de estos cinco chicos son expertos en decoración, belleza, ocio y cultura, gastronomía y moda respectivamente.Por lo visto se emitirá los domingos por la noche en horario de "prime time"
Como a cualquier iniciativa, supongo que habrá que darle una oportunidad a este programa, pero desde luego, sobre el papel el formato me parece una soberana chorrada, además de que creo que no sirve para fomentar presuntos valores de igualdad y tolerancia.
Todos estamos cansados de encontrarnos por ahí aunténticos "diplodocus" con forma de tío, que presumen de lo machos que son, de su falta de respeto por la igualdad de género, y que enarbolan valores tan caducos y estúpidos como que la mujer ha de estar en su casa, el hombre no debe hacer tareas domésticas, etc. Hasta aquí de acuerdo. ¿Pero qué tiene eso que ver con que necesariamente hayan de ser gays los presuntos expertos? ¿No existen mujeres (heteros o lesbianas) u hombres heterosexuales expertos en estos temas también? ¿No sería mejor recurrir a los mejores expertos (con los mejores valores, los más didácticos, los más divertidos incluso) fuese cual fuese su tendencia sexual? Eso es educar en la igualdad y no lo otro.
A mi juicio, lo que se va a hacer es, simplemente, alimentar los tópicos: los hombres sensibles, cultos, cariñosos... son gays. Los malabestias, los desaliñados, los cutres, etc. heterosexuales... ¡Memeces!
Me parece a mí que la gilipollez ésta del metrosexualismo está llegando demasiado lejos. Supongo que los hombres de ahora estamos buscando de alguna manera una nueva identidad, ya que la tradicional parece que poco a poco está dejando de tener sentido (afortunadamente). Pero igual que fue un error (luego corregido) que el feminismo radical avanzara escogiendo como propios lo peor de los valores masculinos como bandera de la lucha por la igualdad (la competitividad, la dureza, la pérdida de valor del rol de madre...) ahora creo que no es éste tampoco es el camino. Tengo serias dudas de que saber decorar, saber de gastronomía, de moda o belleza me vaya a hacer mejor persona. Saber de cualquier aspecto de la cultura que nos rodea siempre es bueno y positivo. Pero creo que la cuestión está en los valores y no en la estética. Creo yo que es más cuestión de responsabilidad, de saber estar y de compartir que de depilaciones, mechas y ropa de marca.
¿Qué pensáis?
Un equipo conformado por 5 gays se encargarán de transformar a un heterosexual machito homo hispanicus en un "hombre de hoy". Cada uno de estos cinco chicos son expertos en decoración, belleza, ocio y cultura, gastronomía y moda respectivamente.Por lo visto se emitirá los domingos por la noche en horario de "prime time"
Como a cualquier iniciativa, supongo que habrá que darle una oportunidad a este programa, pero desde luego, sobre el papel el formato me parece una soberana chorrada, además de que creo que no sirve para fomentar presuntos valores de igualdad y tolerancia.
Todos estamos cansados de encontrarnos por ahí aunténticos "diplodocus" con forma de tío, que presumen de lo machos que son, de su falta de respeto por la igualdad de género, y que enarbolan valores tan caducos y estúpidos como que la mujer ha de estar en su casa, el hombre no debe hacer tareas domésticas, etc. Hasta aquí de acuerdo. ¿Pero qué tiene eso que ver con que necesariamente hayan de ser gays los presuntos expertos? ¿No existen mujeres (heteros o lesbianas) u hombres heterosexuales expertos en estos temas también? ¿No sería mejor recurrir a los mejores expertos (con los mejores valores, los más didácticos, los más divertidos incluso) fuese cual fuese su tendencia sexual? Eso es educar en la igualdad y no lo otro.
A mi juicio, lo que se va a hacer es, simplemente, alimentar los tópicos: los hombres sensibles, cultos, cariñosos... son gays. Los malabestias, los desaliñados, los cutres, etc. heterosexuales... ¡Memeces!
Me parece a mí que la gilipollez ésta del metrosexualismo está llegando demasiado lejos. Supongo que los hombres de ahora estamos buscando de alguna manera una nueva identidad, ya que la tradicional parece que poco a poco está dejando de tener sentido (afortunadamente). Pero igual que fue un error (luego corregido) que el feminismo radical avanzara escogiendo como propios lo peor de los valores masculinos como bandera de la lucha por la igualdad (la competitividad, la dureza, la pérdida de valor del rol de madre...) ahora creo que no es éste tampoco es el camino. Tengo serias dudas de que saber decorar, saber de gastronomía, de moda o belleza me vaya a hacer mejor persona. Saber de cualquier aspecto de la cultura que nos rodea siempre es bueno y positivo. Pero creo que la cuestión está en los valores y no en la estética. Creo yo que es más cuestión de responsabilidad, de saber estar y de compartir que de depilaciones, mechas y ropa de marca.
¿Qué pensáis?
Nunca comas con 6 mujeres
Para las mujeres que tengan curiosidad por este artículo, tengo que advertir que si siguen leyendo comprobarán que no hay ninguna connotación machista en el título, sino únicamente la expresión de un suceso sufrido en silencio por el que suscribe.
En cambio cualquier hombre que me lea estará extrañado de este consejo, ya que comer en la compañía de 6 mujeres guapas y simpáticas podría parecer un panorama fantástico para un tío, pero no... se equivocan por completo, porque corres el riesgo de morir de inanición.
Y es que no habría mayor problema si se tratara de seis mujeres con las que tienes mucha confianza, cosa difícil si tenemos en cuenta que sumando madres y esposas los hombres normalmente no sobrepasamos la cifra de 2. Tampoco habría ningún peligro si con estas 6 mujeres van a comer al menos 2 tíos (2 chicos "normales", si se me permite esta expresión) ya que uno al otro se animarán a pedir mayores cantidades de comida y se justificarán entre sí.
Y ya no hablemos de grupos mayores, donde incluso resulta interesante para la gente con buen saque como yo que haya un número significativo de féminas, principalmente cuando se come a base de tapas y raciones (se suele poner un plato de cada para cada 4 personas) ya que las chicas comen habitualmente bastante menos que los chicos.
Pero este no era el caso que nos ocupa. El grupo estaba conformado por 5 amigas, mi querida cónyuge y yo. Una compañía sin duda muy agradable... para la charla por supuesto.
Os contaré como viví mi particular jornada de Ramadán:
Sevilla, tres de la tarde. Tras dar un paseo entramos en un bar (estamos en Triana para más señas). Yo no he desayunado mucho esa mañana y no es que tenga apetito, es que tengo hambre. Tras leer la corta carta "se decide" que pidamos un par de tapas cada uno/a. En este momento no era consciente de que en Andalucía se distingue perfectamente el concepto Tapa (individual, muy poca cantidad) del de Ración (para compartir, cantidad generosa).
Es importante saber que en el grupo hay ciertas relaciones de amistad, pero no todos nos conocíamos de antemano, así que el ambiente no era de confianza plena. Yo dudé un poco, pero finalmente pedí un pincho de atún fresco con queso y un montadito de bacalao en aceite, y una caña para beber. No nos sirven sino que hay que recoger en barra, dos de mis amables amigas traen el condumio a la mesa. Compruebo con total desolación la cantidad de comida que representa lo que he pedido: tres palillos en los que hay insertados ensartados en cada uno dos daditos de atún en semisalazón separados por otro dadito de queso y una pulguita de pan mini (lo que se dice mini de verdad) que hubiera sido capaz de devorar de un solo bocado. Todo buenísimo, pero breve, muy breve…
Más triste fue la comida que hizo una de las chicas, del norte para más señas, que quiso probar las navajas y los camarones. No le gustó ni una cosa ni otra. Comió 1 navaja y 3 camarones. Para mí un misterio inexcrutable que alguien pueda llamar "comer" a eso.
Alguien ofreció la posibilidad de pedir algo más. No, no, no, van diciendo todas… Sólo dos valientes pedimos una tapita más (yo hubiera pedido siete, pero me corto). Otra mini-pulguita que mastico muy despacito. Propongo: “¿Cafés?” (oportunidad para pedir un café con leche y un donut o cualquier cosilla) “No, déjalo, ya lo tomamos en otro sitio…” ¡jodeeeeeer!
Eso sí, estas muchachas son un chollo para cualquier futuro novio. A sus pretendientes les va a salir muy barato invitarlas. A mí, desde luego, me resultó muy económico. Conseguí adelantarme y pagar la cuenta. Os juro que con el importe de esta comida para 7 normalmente no podría costear una cena para mi parienta y para mí en un sitio normalito. Tremendo.
Desde entonces una pregunta ronda por mi mente: ¿cómo sobreviven? El canario de mi tía ingiere un mayor volumen de calorías que estas señoritas. No sólo no comieron, es que prácticamente tampoco bebieron, así que en todo el día tampoco tuvieron necesidad de visitar el baño. Os juro que después, viendo la vitalidad con la que subían las rampas de la Giralda tuve un serio momento de duda en el que me planteé si quienes nos acompañaban eran androides propulsados con baterías o mujeres reales de carne y hueso.
Y es que a mí me gustan las chicas de buen comer. De hecho me la he buscado así, y bien contento que estoy, pero en esta ocasión tampoco encontré apoyo por este lado. Ella las conocía menos que yo y estaba mucho más cortada, además de que para ella es más fácil (simplemente por circunstancias físicas) sobrevivir con menos comida.
El problema en el caso que nos ocupa supongo que fue la educación y esa obsesión por mantener la imagen de uno/a. Siempre queda mejor que otra persona descubra tus necesidades y proponga una solución. Cierto es que se nos ofreció pedir alguna cosa más, pero ¿cómo hacerlo? En una comida en la que presuntamente se iba a pagar "a escote" ¿cómo iba yo a tener el morro de pedir 6 veces más que el resto de comensales? Os juro que esta hubiera sido la cantidad normal, no digo nada exagerado, N-O-R-M-A-L que yo hubiera comido yendo sólo o acompañado por las personas de mi entorno habitual.
El caso es que por la noche, en la cena, vino el desquite y cenamos estupendamente, así que compensé el déficit calórico que arrastraba. Y conste que pude sobrevivir hasta el momento de la cena gracias a una docena de castañas asadas y a un capuccino que tomamos por ahí casi “de estrangis”. Gracias a Dios, porque un hombre de mi tamaño os juro que no pasa con tan poco sustento.
Nota para las 6 de la comida: Esta visión mía de ese momento puede no ajustarse 100% a lo que pasó, pero me tenéis que entender, ya que el hambre puede perjudicar la percepción de la realidad. Se os aprecia, se os quiere (sobre todo a una) y esto va dedicado a vosotras.
En cambio cualquier hombre que me lea estará extrañado de este consejo, ya que comer en la compañía de 6 mujeres guapas y simpáticas podría parecer un panorama fantástico para un tío, pero no... se equivocan por completo, porque corres el riesgo de morir de inanición.
Y es que no habría mayor problema si se tratara de seis mujeres con las que tienes mucha confianza, cosa difícil si tenemos en cuenta que sumando madres y esposas los hombres normalmente no sobrepasamos la cifra de 2. Tampoco habría ningún peligro si con estas 6 mujeres van a comer al menos 2 tíos (2 chicos "normales", si se me permite esta expresión) ya que uno al otro se animarán a pedir mayores cantidades de comida y se justificarán entre sí.
Y ya no hablemos de grupos mayores, donde incluso resulta interesante para la gente con buen saque como yo que haya un número significativo de féminas, principalmente cuando se come a base de tapas y raciones (se suele poner un plato de cada para cada 4 personas) ya que las chicas comen habitualmente bastante menos que los chicos.
Pero este no era el caso que nos ocupa. El grupo estaba conformado por 5 amigas, mi querida cónyuge y yo. Una compañía sin duda muy agradable... para la charla por supuesto.
Os contaré como viví mi particular jornada de Ramadán:
Sevilla, tres de la tarde. Tras dar un paseo entramos en un bar (estamos en Triana para más señas). Yo no he desayunado mucho esa mañana y no es que tenga apetito, es que tengo hambre. Tras leer la corta carta "se decide" que pidamos un par de tapas cada uno/a. En este momento no era consciente de que en Andalucía se distingue perfectamente el concepto Tapa (individual, muy poca cantidad) del de Ración (para compartir, cantidad generosa).
Es importante saber que en el grupo hay ciertas relaciones de amistad, pero no todos nos conocíamos de antemano, así que el ambiente no era de confianza plena. Yo dudé un poco, pero finalmente pedí un pincho de atún fresco con queso y un montadito de bacalao en aceite, y una caña para beber. No nos sirven sino que hay que recoger en barra, dos de mis amables amigas traen el condumio a la mesa. Compruebo con total desolación la cantidad de comida que representa lo que he pedido: tres palillos en los que hay insertados ensartados en cada uno dos daditos de atún en semisalazón separados por otro dadito de queso y una pulguita de pan mini (lo que se dice mini de verdad) que hubiera sido capaz de devorar de un solo bocado. Todo buenísimo, pero breve, muy breve…
Más triste fue la comida que hizo una de las chicas, del norte para más señas, que quiso probar las navajas y los camarones. No le gustó ni una cosa ni otra. Comió 1 navaja y 3 camarones. Para mí un misterio inexcrutable que alguien pueda llamar "comer" a eso.
Alguien ofreció la posibilidad de pedir algo más. No, no, no, van diciendo todas… Sólo dos valientes pedimos una tapita más (yo hubiera pedido siete, pero me corto). Otra mini-pulguita que mastico muy despacito. Propongo: “¿Cafés?” (oportunidad para pedir un café con leche y un donut o cualquier cosilla) “No, déjalo, ya lo tomamos en otro sitio…” ¡jodeeeeeer!
Eso sí, estas muchachas son un chollo para cualquier futuro novio. A sus pretendientes les va a salir muy barato invitarlas. A mí, desde luego, me resultó muy económico. Conseguí adelantarme y pagar la cuenta. Os juro que con el importe de esta comida para 7 normalmente no podría costear una cena para mi parienta y para mí en un sitio normalito. Tremendo.
Desde entonces una pregunta ronda por mi mente: ¿cómo sobreviven? El canario de mi tía ingiere un mayor volumen de calorías que estas señoritas. No sólo no comieron, es que prácticamente tampoco bebieron, así que en todo el día tampoco tuvieron necesidad de visitar el baño. Os juro que después, viendo la vitalidad con la que subían las rampas de la Giralda tuve un serio momento de duda en el que me planteé si quienes nos acompañaban eran androides propulsados con baterías o mujeres reales de carne y hueso.
Y es que a mí me gustan las chicas de buen comer. De hecho me la he buscado así, y bien contento que estoy, pero en esta ocasión tampoco encontré apoyo por este lado. Ella las conocía menos que yo y estaba mucho más cortada, además de que para ella es más fácil (simplemente por circunstancias físicas) sobrevivir con menos comida.
El problema en el caso que nos ocupa supongo que fue la educación y esa obsesión por mantener la imagen de uno/a. Siempre queda mejor que otra persona descubra tus necesidades y proponga una solución. Cierto es que se nos ofreció pedir alguna cosa más, pero ¿cómo hacerlo? En una comida en la que presuntamente se iba a pagar "a escote" ¿cómo iba yo a tener el morro de pedir 6 veces más que el resto de comensales? Os juro que esta hubiera sido la cantidad normal, no digo nada exagerado, N-O-R-M-A-L que yo hubiera comido yendo sólo o acompañado por las personas de mi entorno habitual.
El caso es que por la noche, en la cena, vino el desquite y cenamos estupendamente, así que compensé el déficit calórico que arrastraba. Y conste que pude sobrevivir hasta el momento de la cena gracias a una docena de castañas asadas y a un capuccino que tomamos por ahí casi “de estrangis”. Gracias a Dios, porque un hombre de mi tamaño os juro que no pasa con tan poco sustento.
Nota para las 6 de la comida: Esta visión mía de ese momento puede no ajustarse 100% a lo que pasó, pero me tenéis que entender, ya que el hambre puede perjudicar la percepción de la realidad. Se os aprecia, se os quiere (sobre todo a una) y esto va dedicado a vosotras.
Tostas de brócoli con mascarpone y virutas crujientes de jamón
Hoy toca una receta. Es de elaboración propia, y tras diversas pruebas y mejoras creo que esta es la "refinitiva":
INGREDIENTES:
- Una tarrina de queso mascarpone de 250 g.
- 6-8 rebanadas (dependiendo del tamaño) de pan de "payés" o "de pueblo". También sale bien con pan de molde grueso.
- 400 g. de brócoli. (Fresco o congelado)
- 50 gramos de jamón serrano (si puede ser "del bueno" mejor)
- Sal
- Pimienta
- Queso parmesano rallado.
- Pimienta negra molida.
- Aceite de oliva.
ELABORACIÓN
Ponemos agua en una olla y esperamos a que hierva. Añadimos sal y echamos el brócoli. Lo cocemos hasta que esté blando.
Mientras tanto ponemos el pan en una placa de horno y lo tostamos ligeramente, lo justo para que alcance un poco de consistencia, ya que luego lo terminaremos.
Una vez cocido el brócoli, lo escurrimos muy bien.
En las tostadas pondremos unas gotas de aceite de oliva, encima el brócoli y éste lo cubriremos con una cantidad generosa de queso mascarpone que salpimentamos ligeramente. Espolvoreamos de parmesano a voluntad. Para finalizar, picamos el jamón bien fino y lo ponemos por encima de cada una de las tostadas.
Volvemos a meter las tostadas en el horno (en la parte de arriba) para hacer uso del grill. A máxima potencia en 4 ó 5 minutos las tenemos listas para comer.
Espero que os guste
INGREDIENTES:
- Una tarrina de queso mascarpone de 250 g.
- 6-8 rebanadas (dependiendo del tamaño) de pan de "payés" o "de pueblo". También sale bien con pan de molde grueso.
- 400 g. de brócoli. (Fresco o congelado)
- 50 gramos de jamón serrano (si puede ser "del bueno" mejor)
- Sal
- Pimienta
- Queso parmesano rallado.
- Pimienta negra molida.
- Aceite de oliva.
ELABORACIÓN
Ponemos agua en una olla y esperamos a que hierva. Añadimos sal y echamos el brócoli. Lo cocemos hasta que esté blando.
Mientras tanto ponemos el pan en una placa de horno y lo tostamos ligeramente, lo justo para que alcance un poco de consistencia, ya que luego lo terminaremos.
Una vez cocido el brócoli, lo escurrimos muy bien.
En las tostadas pondremos unas gotas de aceite de oliva, encima el brócoli y éste lo cubriremos con una cantidad generosa de queso mascarpone que salpimentamos ligeramente. Espolvoreamos de parmesano a voluntad. Para finalizar, picamos el jamón bien fino y lo ponemos por encima de cada una de las tostadas.
Volvemos a meter las tostadas en el horno (en la parte de arriba) para hacer uso del grill. A máxima potencia en 4 ó 5 minutos las tenemos listas para comer.
Espero que os guste





