Se nota, se siente
Esta semana he andado muy liado con el curso que estado haciendo en horario de mañana y tarde, con un trabajo que tenía que presentar en la UNED, y con una solicitud de subvención que estabábamos preparando para Parmenia.
Algunos/as me habéis preguntado qué tal va el embarazo... os lo agradezco. Yo pensaba que os aburría siendo tan recurrente con este tema en el blog... pero bueno, de cuando en cuando tengo hablar de esto. De todas formas, aviso : preparáos para cuando el niño nazca, porque me temo que esto se convertirá en un blog monotemático, jejeje.
En fin, esta semana ha acontecido algo verdaderamente significativo: he podido sentir cómo se mueve.
F. llevaba notándolo ya un par de semanas y tras varios intentos poniendo la mano en la barriga para ver si acertaba, hace un par de noches pude notar un leve, levísimo golpecito. Me cuesta describir lo que se siente... pero, ¡bufff! es una sensación fantástica.
Además de esto, y tras haber leído en una revista (una de las miles que se editan sobre bebés y cómo ser padres) que es importante hablarle al feto e intentar comunicarse con él, puesto que ya puede oír, nos hemos puesto manos a la obra...
En realidad ha sido un proceso conjunto, primeramente el que el niño, abultamiento de barriga y ecografías aparte, nos haga notar su existencia y, en segundo lugar, el de empezar a comunicarnos con él. F. le pone música clásica y jazz (Mozart y Norah Jones) con unos cascos puestos en la tripa, y yo le hablo utilizando el ombligo como micrófono. No sé muy bien qué le digo, pero a estas alguras ya debe pensar que su padre es gilipollas.
En fin, se acerca un largo fin de semana, con un día extra, que me vendrá muy bien para descansar, hacer un poco de deporte y empezar a visitar tiendas con artículos para bebés. Viendo los precios de algunos catálogos, ya estoy temblando...
Sed buenos y felices.
Algunos/as me habéis preguntado qué tal va el embarazo... os lo agradezco. Yo pensaba que os aburría siendo tan recurrente con este tema en el blog... pero bueno, de cuando en cuando tengo hablar de esto. De todas formas, aviso : preparáos para cuando el niño nazca, porque me temo que esto se convertirá en un blog monotemático, jejeje.
En fin, esta semana ha acontecido algo verdaderamente significativo: he podido sentir cómo se mueve.
F. llevaba notándolo ya un par de semanas y tras varios intentos poniendo la mano en la barriga para ver si acertaba, hace un par de noches pude notar un leve, levísimo golpecito. Me cuesta describir lo que se siente... pero, ¡bufff! es una sensación fantástica.
Además de esto, y tras haber leído en una revista (una de las miles que se editan sobre bebés y cómo ser padres) que es importante hablarle al feto e intentar comunicarse con él, puesto que ya puede oír, nos hemos puesto manos a la obra...
En realidad ha sido un proceso conjunto, primeramente el que el niño, abultamiento de barriga y ecografías aparte, nos haga notar su existencia y, en segundo lugar, el de empezar a comunicarnos con él. F. le pone música clásica y jazz (Mozart y Norah Jones) con unos cascos puestos en la tripa, y yo le hablo utilizando el ombligo como micrófono. No sé muy bien qué le digo, pero a estas alguras ya debe pensar que su padre es gilipollas.En fin, se acerca un largo fin de semana, con un día extra, que me vendrá muy bien para descansar, hacer un poco de deporte y empezar a visitar tiendas con artículos para bebés. Viendo los precios de algunos catálogos, ya estoy temblando...
Sed buenos y felices.
El rostro del dolor
Ayer, apenas tres minutos antes de finalizar la jornada, entró en la oficina una chica en silla de ruedas. Venía acompañada por su hermana. En el rostro de ambas se reflejaba la amargura más sobrecogedora. La mujer de la silla de ruedas llevaba la pierna en alto y totalmente escayolada.
Enseguida supimos el tristísimo motivo de su visita: estaba reuniendo toda la documentación posible que acreditara que ella y su novio eran pareja de hecho. ¿Eran? Sí, utilizo el verbo en pasado porque un accidente de tráfico había arrancado su presente y su felicidad.
Rápidamente relacionamos quién era. Su chico indirectamente era compañero nuestro. Yo no le conocía, pero sí había oído hablar de él. Trabajaba para una empresa subcontratada en otro área del Ayuntamiento .
En momentos así poco importa salir tarde del trabajo. En pocos minutos hicimos salir al jefe de su despacho y redactamos el documento que nos pedía. Yo la miraba pero creo que ella no estaba allí. Estaba en otro plano diferente. Tal vez fuera la medicación, no lo sé... pero solamente contemplarla hacía daño. Mi jefe sí conocía a su pareja y sí tuvo el valor de entablar una breve conversación con ella. Explicó que tenía 7 fracturas en la pierna, que le costaba mucho hacer las cosas pero que "iba a salir adelante, tardando un año o más...," pero iba a salir adelante... Me sonaba a discurso aprendido que quería creer pero no podía.
Se marchó y nosotros poco despues también. Durante el camino hacia los coches comentamos lo poco que apreciamos el bienestar que vivimos día a día, y los absurdos problemas que nos inventamos para tener algo en lo que pensar. Tu vida es más o menos feliz y en un soplo puede cambiar para siempre o extinguirse... Qué afortunados somos y qué pocas veces somos conscientes de ello.
Báilame el agua
Báilame el agua
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto
Sácame de quicio, hazme sufrir...
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida
líbrame de mi estigma
Llámame tonto.
Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora.
No me arrastres
No me asustes
Vete lejos...pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Toca mis ojos
Nota la textura del calor
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos
Y deja que te invite a un café.
Caliente claro
Y sin azucar... sin aliento
Precioso poema de Daniel Valdés auténtico "leit motiv" de la película homónima que pudo verse en "Versión española" el pasado viernes. La cinta tiene luces y sombras, pero en cualquier caso es recomendable. Entre las luces estan sus jóvenes protagonistas dos de los actores jóvenes con más futuro (y presente de nuestro cine) y ese retrato de la bajada a los infiernos de la droga y la marginación. Las sombras quizá, estarían en la caracterización de los personajes y en que la historia es confusa en algunos momentos. Me cuentan que "Bailame el agua" se está convirtiendo en película de culto para una parte de la generación más joven. Y es lógico, aunque la historia que cuenta está alejada de la realidad más común a los jóvenes de hoy en día, porque el elemento romántico y "auténtico" que tiene, le otorga mucha fuerza y la hace especial.
Nuevo expediente X en mi blog
Ya tuvimos un primer caso con la misteriosa desaparición del comentario de Mortadela hace ya unos cuantos posts, y cuando parecía que todo había vuelto a la normalidad, hoy descubro que ha desaparecido el script de Nedstatbasic que da la información estadística del número de visitas diario del blog.
Yo no he tocado nada absolutamente. No he abierto la plantilla ni he tocado la configuración, así que ¿cómo nos lo podemos explicar? Igual ha sido un robo cibernético... y si es así ¿quién se lo ha llevado y para qué? ¿hay alguna mano negra pululando por la "blogosfera"? ¿O acaso ha sido abducido (Aliana guapa, ¿tienes algo que ver con esto?) por extraterrestres?
Seguiremos investigando...
¿Será rubio o moreno?
Para los que no nos conocéis físicamente os pondré en antecedentes familiares:
Yo: cabello castaño muy oscuro y rizado (cada vez menos rizado), ojos marrón oscuro tb, piel intermedia.
F.: Cabello castaño y liso, ojos verdes, piel blanca.
Mi familia:
Mi padre: cabello negro y muy rizado (ahora cano), ojos verdes, piel blanca.
Mi madre: cabello castaño rizado, ojos marrones, piel intermedia
Mis hermanas:
P. cabello castaño muy oscuro rizado, ojos marrones, piel intermedia.
E. cabeño castaño muy oscuro y muy rizado (tirabuzones naturales), ojos marrón oscuro, piel morena.
Familia de F:
Mi suegro: Cabello castaño claro-rubio oscuro ondulado, ojos azules, piel blanca.
Mi suegra: Cabello castaño y liso, ojos verdes, piel blanca (como F.)
Mis cuñados:
A.: cabello castaño claro-rubio oscuro ondulado, ojos verdes, piel blanca.
T.: cabello rubio liso, ojos azules, piel blanca (mi cuñao es un ligón en potencia, 1,81, deportista, guapete...)
S.: Cabello rubio liso, ojos azules, piel blanca.
Un dato más: en la familia de mi madre hay un "gen" que hace que algunos niños nazcan con el pelo claro y conforme vamos creciendo se nos oscurezca. Mi madre, 3 de mis primos y yo mismo lo hemos tenido.
Leyes de la genética aparte (leyes que nunca comprendí) mi intuición me dice que será rubio, pelo rizado, ojos marrones y piel blanquita...
¿Alguien se anima a hacer su pronóstico? La solución en agosto...
Por quedarnos tranquilos (II)
Eran las 2 de la madrugada. F. dormía y creo que a mí terminaba de vencerme el sueño cuando me desperté sobresaltado. Las luces se encendieron y el celador hizo entrar a la paciente con la que compartiríamos habitación. Estaba de parto. Con ella entró su marido y saludaron con mucha educación y simpatía. Se les veía excitados, nerviosos, pero contentos... Gentilmente nos dijeron que podíamos volver a apagar la luz ya que a ellos no les importaba estar a oscuras. Lo agradecimos e intentamos descansar.
En silencio escuchamos las fuertes respiraciones que acompañaban las contracciones de la chica y cómo Chente (su marido) iba controlando el tiempo que las separaba. Cada vez menos... Cuando el tiempo bajó de dos minutos y medio se la llevaron a la sala de partos y quedamos solos de nuevo. Eran las 4 y media de la mañana. Apenas pudimos descansar hasta las 6, ya que entró una enfermera a darle dos cápsulas a F. A lo lejos no dejaron de escucharse los llantos de los recien nacidos que estaban en otras habitaciones. Deben llorar por el tremendo calorazo que hace en toda la planta. Conozco saunas más fresquitas...
A las 8,00 la toma de pastillas, a las 8,30 el desayuno de F., después el mío en la cafetería, y a las 10 h. desalojo general de habitaciones: visita médica. F. es la primera en ser visitada: 24 horas más en observación, ecografía y si todo está bien, le darían el ansiado alta. Yo aproveché para ir al hotel a recoger la maleta y el resto de cosas que habíamos dejado en la habitación. La verdad es que no fue plato de buen gusto, pero había que hacerlo. Aproveché para darme una ducha y al salir abonar la cuenta.
El resto del día transcurrió con normalidad. Parece que poco a poco nos empezábamos a acostumbrar a aquel entorno. Cabe resaltar que fue especialmente bonito el momento en que Araceli y Chente volvieron a la habitación y les trajeron a Celia, su niña recién nacida. Chiquitina (apenas pesó 2,5 kg.) pero preciosa, y también cuando llegó la abuela de la niña que había cogido a toda prisa un taxi desde Valladolid para conocer lo antes posible a la pequeña.
La noche fue tan larga como la anterior o más. La pobre Celia la pasó bastante mal. No le daban de comer (hay que esperar a que a la madre "le suba" la leche, y no es bueno darle biberón) y encima la despertaban cada 3 horas para darle suero.
Llegó la mañana y cuanto más se acercaba el momento de "la liberación" más nerviosos estábamos ¿y si algo no va bien? ¿y si nos toca quedarnos más tiempo? ¿cuándo demonios harán la ecografía? Y cuando pensábamos que iba a empezar la visita médica entró por la puerta un celador que se nos antojó la aparición de un ángel salvador. Era el momento de la prueba definitiva: la ecografía. El doctor que nos atendió fue extraordinariamente amable y campechano. Nos aseguró que estaba todo absolutamente normal y no sé cómo manejó el aparatejo ese, pero por primera vez estaba viendo perfectamente a mi futuro hijo (uff como suena eso de "mi hijo") En un momento de coña exclamó: "¿sabéis que es un niño verdad? ¡vaya cacho colilla que tiene! Mirad mirad..." (¿a quién habrá salido? jejeje...) La cuestión es que nos dijo que no había razón para seguir allí y que se sobreentendió (porque no nos lo aseguró taxativamente) que allí no había pasado nada que Indasec no hubiera podido evitar.
F. volvió a la habitación y yo tuve que salir (era la hora de las visitas médicas y no permiten la estancia de familiares). Ya sabía que nos íbamos así que me acerqué a Mercadona a comprar unas cosillas para celebrar mi cumpleaños esa misma tarde mientras esperaba el papel del alta. No he hecho la compra más contento en toda mi vida. Llamé a F. y me dijo que ya tenía el papel del alta, yo le contesté que la esperaba en el coche, que me despidiera de los compañeros de habitación y me disculpasen, pero eran tantas las ganas que tenía de marcharnos que preferí no perder más tiempo subiendo. Eran las 12 cuando tomábamos la carretera en dirección a Valencia. Estábamos reventados de cansancio pero felicísimos por el final de esta extraña aventura.Para terminar solamente quisiera añadir que la mayoría de las conclusiones que hemos extraído de lo sucedido son positivas. Pudimos vivir de cerca un parto (salvo el alumbramiento, claro) y fue como un entrenamiento para lo que nos espera. Fue una experiencia humana muy bonita, aunque muy frustrante por vernos "atrapados" de esa manera teniendo el convencimiento de que no había ningún problema, también una experiencia que une, y mucho... y que hace que te solidarices con las personas que pasan semanas y meses enteros hospitalizados con problemas mucho más serios que el nuestro.
Al final ha resultado divertido contarlo, tanto a la familia (no quisimos decirles nada para no preocuparles) como a los amigos, los cuales se están haciendo unas risas tremendas a nuestra costa. A mi pobre F. el sambenito de "meona" ya no se lo quita nadie, pero es que hay que reconocer que tiene mucho mérito conseguir que te hospitalicen por un chorrito de pis.
Por quedarnos tranquilos... (I)
Se supone que este post iba a servir para relataros lo más destacado de nuestro viajecito por tierras sorianas. Iba a hablaros de la Laguna Negra, de Calatañazor, de El Burgo de Osma, de Numancia, de Vinuesa... pero como dicen ahora por ahí "va a ser que no" porque lo más destacado del viaje ha sido el "suceso" que os voy a contar. Una anécdota de esas que quedan por los siglos de los siglos.
El viaje iba muy bien. Disfrutamos mucho del viernes y de la mañana del sábado. El hotel (la Posada Real de Carreteros) una maravilla, y el entorno maravilloso, pero todo ese bienestar se truncó de una forma inesperada.
Estábamos comiendo de "pic-nic" junto a la caseta de información del paraje natural conocido como "La Fuentona" (un lugar precioso y muy curioso por cierto) y tras reponer fuerzas queríamos recorrer los apenas 800 metros de paseo hasta la laguna donde nace el río Abion. Hicimos el paseo bajo una lluvia fina pertrechados con nuestros paraguas (olvidamos los chubasqueros en casa) y cuando estábamos a punto de llegar F. reclamó mi atención alarmada: "Phil, me estoy mojando ahí abajo"
Enseguida me percaté de la situación y la verdad es que me asusté bastante. Aquella sensación de humedad podía significar perder el niño que estamos esperando. Ella desde luego no tenía muy clara la procedencia de aquel líquido, ya que no sabía interpretar las extrañas sensaciones que tenía. La cuestión es que no sabía si se le había escapado el pis (algo relativamente frecuente entre las embarazadas) o aquello era líquido amniótico.
Nos bajamos a Soria capital dándole vueltas a lo que había sucedido y nos tomamos un café. F. decía que aquello no era nada , pero la sensación de desasosiego ya no nos la quitaba nadie, así que nos acercamos al centro de salud que había muy cerca de la cafetería para "quedarnos tranquilos". Nos atendió una doctora muy amable y nos dijo que allí no podían hacerle ninguna prueba, que mejor nos fuéramos al hospital para que le hicieran una ecografía y "nos quedáramos tranquilos" (se repite la frase).
Llegamos a la Residencia Santa Bárbara (hospital público de Soria) con el volante que nos habían dado en el centro de salud y nos atienden en urgencias. Entró F. y le hicieron diversas analíticas y una ecografía en la que pude estar presente. Finalmente, tras las pruebas no encontraron ninguna anomalía pero nos dijeron que tenía que quedarse en observación al menos esa noche y ya veríamos hasta cuando... Habitación 101. Area de Obstetricia y Ginecología. A F. se le escapan unas lágrimas mientras lamenta haber fastidiado el viaje. Es una bendita de Dios. Yo intento quitarle hierro al asunto y buscar lo gracioso de la situación. Le auguro que cuando salgamos de allí nos reiremos (y mucho) de lo sucedido... No me equivoco en absoluto.
Le traen la cena a la cama. Yo me tengo que buscar la vida, y la encuentro en la cafetería en forma de bocata de tortilla. Vuelvo a la habitación y F. sigue allí con el camisón que le han proporcionado en el hospital de color indefinido e indefinible. Pagamos el bono de 24 horas de la TV. El Papa ha fallecido. En todas las cadenas informan de tan trascendente noticia. Nos disponemos a pasar la noche de la mejor manera posible, así que preparo la butaca. La noche será larga.
(continuará)
Diga treinta y tres
Creo que esta frase es la que antiguamente decían los médicos a los pacientes cuando les auscultaban y precisamente esta es la edad que tengo a partir de hoy.
Unos me dirán que ya estoy hecho un viejo, para otros soy todavía un niño pero lo que de verdad siento es que estoy muy feliz de cumplir estos 33 años y de haberlo podido celebrar.
Tan solo son las 23:15 pero apenas puedo mantener los ojos abiertos. Han pasado demasiadas cosas este largo fin de semana coincidiendo con el fallecimiento del Papa, la victoria de Fernando Alonso y demás... Tantas que a estas horas estoy muerto de cansancio... Ya os contaré...