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Los sabores de la vida
La vida es ácida, dulce, salada y a ratos amarga: una combinación interminable de sabores
Acerca de
Pensamientos, chorradas diversas, sucesos cotidianos y recetas de cocina aderezados con un poco de imaginación.
Sindicación
 
Post sin demasiado criterio

Pues sí, este es un texto sin sentido, escrito en una semana con poca inspiración, en la que tengo muy pocas ganas de escribir.

Y la verdad es que he empezado a teclear sin saber muy bien qué decir o explicar. Podría tratar de justificar por qué llevo 2 semanas sin escribir y sin apenas visitar los blogs amigos, pero sería en vano: mis excusas son insuficientes y, además, no me apetece darlas.

Se me ocurre que podría comentar algunas noticias recientes, como la gripe aviar, los daños producidos por los desastres naturales, la victoria del Valencia, C.F. (en los medios nacionales se le denomina "derrota del R. Madrid"), el espinoso y vergonzante asunto de los inmigrantes en Melilla, la pancantalanista tocada de narices del sábado en el Nou Camp, o cualquier otra de las acontecidas recientemente... pero no voy a hacerlo.

O tal vez podría hablar de mi nuestra vida: de que Saúl cumplió ayer dos meses y que para celebrarlo le plantaron dos banderillas a modo de vacunas en esas piernas tan gorditas que tiene. Que F. está guapísima y que además, no sólo no ha engordado con el embarazo sino que ha perdido 4 kg. (conste que no hay relación causa-efecto entre la belleza y el peso perdido) o que, aunque ya soy funcionario, últimamente ando centrado en prepararme unas oposiciones para cambiar de trabajo.

Tampoco debería dejar de comentar lo indignante que resulta que te den cita (en este caso a F.) para el médico de cabecera para dentro de 15 días. ¿No hay plantilla suficiente de médicos? ¿o es que tienen problemas de presupuesto para cubrir las bajas? ¿por qué la G.V. se gasta el dinero en obras faraónicas y no en cubrir las necesidades más elementales de sus ciudadanos? Los equipamientos culturales están muy bien, pero los mamotretos que cuestan 250 millones de euros no tanto, sobre todo si, como todo indica, van a tener un uso elitista y unos costes de mantenimiento brutales que pagaremos todos los valencianos religiosamente. Está claro que C.A.C. significa un gran progreso y dinerito fresco del turismo, pero ¿a qué precio?

Y es que, en realidad puede que cada cosa de las enumeradas merezca su propio artículo y su propia atención. En fin, aquí me tenéis, esperando a las musas…

 
Esa sonrisa...

Esa sonrisa vale todo lo que importa y lo que no importa. Todo lo visto me resulta pobre. Aquella mágica puesta de sol yendo de camino de Fuencaliente (La Palma) no es nada, el cacareado eclipse anular se me torna vulgar y ordinario, e incluso el atardecer junto al Ponte Vecchio, las vistas sobre el Gran Canal desde el Rialto, Els Encantats en un día de brillante sol, los Lagos de Tristaina, la dorada aridez del trigo desde la fortaleza de Gormaz... Todo se me antoja devaluado ante esta sensación.

Y es que parecemos dos "yonkis". Cuantas veces forzamos la situación intentando que rías. Te hacemos cosquillas, te decimos cien mil tonterías y hacemos voces imposibles. A veces no funciona, pero no importa porque sabemos que a la siguiente es posible que sí suceda. Y eso nos compensa...

 
En apenas un segundo...

En apenas un segundo todo pudo cambiar para dejar de ser...

Salía del trabajo a las 3 de la tarde. Contento por la jornada terminada y feliz por regresar a casa. Arranqué el coche y salí para enseguida tomar la curva que entra en el puente sobre el cauce del río. Veo que un coche plateado viene en sentido contrario a mí. Cuando está casi a mi altura me doy cuenta de que el vehículo no cambia de trayectoria y se viene recto contra mí. Afortunadamente el conductor reacciona en centésimas de segundo y se hace con el control del coche. A mí apenas me dio tiempo a percibir lo que sucedía, ni tan siquiera pude asustarme o reaccionar de alguna manera., aunque poco o nada hubiera podido hacer salvo rezar y encomendarme a la Divina Providencia y los airbags de mi Peugeot.

Respiré hondo y continué. No corrí más ni menos. En circunstancias normales, es algo que puedes olvidar en el minuto siguiente, pero esta vez seguí mi camino reflexionando sobre lo que había pasado.

Lo cierto es que el hecho no llega ni a la categoría de accidente, de los que acontecen miles cada día, y aunque realmente no fue nada, me "tocó" por dentro...

Y es que por primera vez en la vida siento realmente que no puedo permitirme el lujo de desaparecer ahora, tengo demasiadas cosas que hacer, que ver, que sentir... y sobre todo hay alguien(es) que me necesitan, que me atan a este mundo de una forma salvaje, casi hiriente. Necesito ser prudente, hacer lo que debo, alcanzar metas, y sobre todo, estar ahí...