Un borracho habla del pasado
Un borracho habla del pasado.
La sangre acorrala su mirada.
Casi puede tocar con los dedos sus palabras.
Si sus recuerdos fueran mujer,
la estaría golpeando, la estaría amando,
la estaría suplicando de rodillas
una segunda oportunidad.
Su lengua supura aire de revancha.
Un borracho habla del pasado.
Las palabras se tropiezan entre suspiros.
Su memoria está parcheada con mentiras piadosas,
recuerdos que no le pertenecen y magia cotidiana.
Hubo un castillo, un sueño y una derrota.
Todos pertenecen a la misma cintura.
La belleza se desborda entre poesía sin rima.
Un borracho habla del pasado.
La noche busca el día sin prisa.
Las estrellas bailan entre los edificios.
El miedo ofrece otra ronda de tragos.
Fueron tantos amores y tan pocas las conquistas.
Un borracho habla del pasado.
Llora bebiendo, sin derramar una lágrima.
Mañana volverá a terminar su vida.
Dos amantes sin amor
Dos amantes sin amor
están unidos por una mirada.
La soledad se maquilla en sus labios.
En la calle, entre un edificio y el cielo,
hubo un beso y tres testigos:
el ron, la luna y un pétalo de amapolas.
Y la noche fue milagro
que acabó en día.





