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Sacándole punta al teclado
Dudas, emociones y poesia barata
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Eres la sierra que raja las raíces de mi corazón

Eres la sierra que, cada madrugada, desgarra las raíces de mi corazón.
Eres el rocío que, cada amanecer, revive la parte seca de mis entrañas.


¿Por qué tuviste que devolverme la mirada aquella noche?

¿Por qué tuviste que contestarme con un sí, cuando un no, o un tal vez, hubiera hecho todo más fácil? ¿Por qué decidiste implicarte, dándole alas a un lisiado gorrión que nunca debió aprender a volar?


Yo, ebrio de amor, cegado por la ilusión, debí imaginar que la curva de tu cintura es la que sentencia a los conductores borrachos. Pero la exaltación del alcohol me hizo creer que yo, siempre prudente al volante, podría cogerla despacio y sin necesidad de vomitar las cuatro copas de más.


Yo creí que era tu dueño, y no el típico borracho que pasaba.


Me gustaría decir que no te echo de menos, que no pienso en ti cuando bebo cerveza. Me gustaría decir que la soledad sigue siendo una opción y no una obligación. Pero, mientras intento mentirme a mí mismo, siento que las esquinas se acentúan, que los riñones se me encogen, que la sangre se coagula en mis venas porque mi corazón es más hígado que corazón.


Soy como aquel estúpido que caminaba deprisa para deshacerse de su sombra.


¿Por qué tuviste que devolverme la mirada aquella noche?
No