Un sueño
Anoche soñé que desaparecía la pared de nuestros cuartos.
Nuestras camas se unían y nuestros colchones eran uno.
Tú parecías dormida, demasiado concentrada en tus sueños.
Me situé a tu espalda, acercándome a tu nuca y al otoño de tu pelo,
buscando el placer de sentirte cerca. Pero tenía miedo a tocarte,
a despertarte y que me echaras de la cama, asustada o enfadada.
Cerré los ojos para dormir a tu lado.
Entonces sentí una lengua que atacaba mi boca,
unos labios que conquistaban mis labios,
unos dientes que se entrometían.
No quería abrir los ojos por pánico a que no fuera cierto,
a que esa lengua, esos labios y esos dientes entrometidos
no fueran los tuyos. ¿Y si estuviera soñando en mi sueño?
¿Y si soñar también era fugaz contigo?
Con los ojos cerrados te toqué, me besaste, te besé,
dormí y soñé contigo.
Nuestras camas se unían y nuestros colchones eran uno.
Tú parecías dormida, demasiado concentrada en tus sueños.
Me situé a tu espalda, acercándome a tu nuca y al otoño de tu pelo,
buscando el placer de sentirte cerca. Pero tenía miedo a tocarte,
a despertarte y que me echaras de la cama, asustada o enfadada.
Cerré los ojos para dormir a tu lado.
Entonces sentí una lengua que atacaba mi boca,
unos labios que conquistaban mis labios,
unos dientes que se entrometían.
No quería abrir los ojos por pánico a que no fuera cierto,
a que esa lengua, esos labios y esos dientes entrometidos
no fueran los tuyos. ¿Y si estuviera soñando en mi sueño?
¿Y si soñar también era fugaz contigo?
Con los ojos cerrados te toqué, me besaste, te besé,
dormí y soñé contigo.





