La ciudad flotante
Hoy siento la brisa de la Tierra
entre mis pies y el suelo.
Suspiros de una verdad a medias
que te susurra un corazón mentiroso.
¡Qué bonito es volar!
Mis sentimientos juegan al escondite
y construyen árboles en el cielo.
En la calle se oye el agua,
mientras viudas mal maquilladas
van a misa con sus trajes más discretos.
La mirada de una anciana,
una casa de caracol llena de viejos recuerdos.
Una coquetería de silencios,
de besos con orquesta en el centro de la plaza.
Tiempos mejores que no mueren en la boca.
Un pájaro de agua canta de noche,
bajo el puente, a las palabras nunca escritas.
Una fábula de libro olvidado
que habla de una ciudad flotante
y de un océano enamorado de sus mujeres.
Ella dice que el agua no es transparente,
que tiene entrañas y miente.
¿Cuántos gritos encerrados
habrá en su vaso de cristal?
¿Cuántas lágrimas de agua dulce
le habrán jurado amor eterno?
Ciudad eterna, mentira jurada en voz alta
que se pierde en la marea cansada.
Yo no vivo la rutina contigo,
pero vuelvo a creer en el ser humano
que ha levantado un milagro con sus manos.
entre mis pies y el suelo.
Suspiros de una verdad a medias
que te susurra un corazón mentiroso.
¡Qué bonito es volar!
Mis sentimientos juegan al escondite
y construyen árboles en el cielo.
En la calle se oye el agua,
mientras viudas mal maquilladas
van a misa con sus trajes más discretos.
La mirada de una anciana,
una casa de caracol llena de viejos recuerdos.
Una coquetería de silencios,
de besos con orquesta en el centro de la plaza.
Tiempos mejores que no mueren en la boca.
Un pájaro de agua canta de noche,
bajo el puente, a las palabras nunca escritas.
Una fábula de libro olvidado
que habla de una ciudad flotante
y de un océano enamorado de sus mujeres.
Ella dice que el agua no es transparente,
que tiene entrañas y miente.
¿Cuántos gritos encerrados
habrá en su vaso de cristal?
¿Cuántas lágrimas de agua dulce
le habrán jurado amor eterno?
Ciudad eterna, mentira jurada en voz alta
que se pierde en la marea cansada.
Yo no vivo la rutina contigo,
pero vuelvo a creer en el ser humano
que ha levantado un milagro con sus manos.





