¿Cuándo se está preparado para amar?
Rubén está solo en la habitación,
en la cama,
con los ojos cerrados, la mente despierta
y el amargo olor a bar enquistado
en la almohada.
Otra vez le han dado las mil,
entre copas, música y risas,
tantas copas,
tanta música,
tantas risas,
pero, ahora, en su cuarto
sólo le espera la noche
robada
de los techos,
sin luna.
Ahora le queda inmensamente grande el colchón,
hay demasiado espacio
muerto
entre sus sábanas
y su alma.
¿Cuándo se está preparado para amar?
¿Cuándo las noches ahogan, el corazón aúlla
y la cama es un trozo de piedra
vestido con traje de seda?
Rubén se ha enamorado pocas veces,
solo una vez
fue correspondido.
Ahora se arrepiente
de haberla echado de su vida,
pero sabe que mañana ella será,
de nuevo,
un olvido.
Rubén piensa en esa chica,
de mirada clara,
que le invitó a ser valiente
con cada una de sus sonrisas.
Nunca sabrá su nombre,
ni donde vive.
¿Uno se puede enamorar en un bar?
Rubén empieza a recordar nombres y portales,
bromas y vergüenzas, manos y cinturas.
Quizás ellas buscaban el amor
que ahora él estaría dispuesto a dar.
Quizás.
¿Cuándo se está preparado para amar?
Comentario:
Supongo que cuando sepa a quién amar





