Al filo de la ventana
Un suspiro de conversación
y el rojo, que me ha robado el aliento.
¡Qué ausencia de espacio!
¡Qué lucha por olvidar el olvido!
La noche era oscura, y se aclaró
en tu garganta, en la yema de mis dedos,
con la timidez de la tortuga,
con la osadía de la primavera.
Yo te miro; tú me miras.
Yo veo la infinidad del negro.
Tú ves la infinidad de la sonrisa.
¿Por qué me respondes con un tal vez,
cuando un sí es tu respuesta?
¿Por qué te respondo con un sí,
cuando un tal vez es mi respuesta?
Yo quería ser tú, a tu lado;
tú querías ser tú, alejada de mis manos.
¿Por qué el deseo tiñe de miedo la mirada?
¿Por qué la vida le pone telarañas a nuestras alas?
El tráfico destripa la ciudad,
y tú te pierdes entre sus ruedas de hierro y gasolina.
Otra calle, otra luna,
una diferente frecuencia de caricias.
Pero ésta no será tu última noche;
ni ésta, mi última madrugada
al filo de la ventana.





