El poeta se detiene
El poeta se detiene
en un claro del tiempo.
Su sangre palpita,
tiene el corazón entre los dientes.
En el bolsillo, una llave dorada
perdida hace un par de semanas.
En la frente, un barco pirata
con la falda de sirena.
El poeta se detiene
y escribe un nuevo poema.
No sabe cómo, no sabe por qué,
sólo sabe qué y para quién.
Y el tiempo se hace poesía
entre el bolígrafo y la mano desnuda.





