Con tus dedos y tus palabras
Con tus dedos, el nudo deshecho;
con tus palabras, el deseo contrastado.
Y en la cima de la hoguera,
una paloma se convierte en humo,
que vuela, que huye del suelo,
que al otro lado del infinito
no tiene miedo a quedarse sin alas.
Con tus dedos, la sangre que palpita;
con tus palabras, la sonrisa que suspira.
Mil espejos se confunden en cada letra,
cien recuerdos se reflejan en cada pupila.
Y la vida sonríe como un niño
cuando, para no aburrirse, juega.





