Está lloviendo
Está lloviendo
y las paredes de su habitación,
de fango, de uñas negras,
se están abnegando.
Raúl quiere dormirse
para huir de su realidad,
pero detrás de los párpados
sólo encuentra la oscuridad,
que asfixia, que te mira,
que te hace morir despacio.
¿Por qué el negro ha dejado de relajar?
¿Por qué ahora tiene un cuchillo afilado
entre sus mil manos?
Raúl siente que algo le falta.
¿Qué será?
¿Será el amor? ¿Será un objetivo?
¿Será el sueño?
Raúl quiere fumar,
pero no encuentra ningún mechero.
Hay días en los que todo sale mal,
hasta lo más insignificante,
lo más banal.
La nevera está vacía.
En los pasillos se oyen los ecos del silencio.
La casa está encharcada;
y Raúl, descalzo.





