La luna no es luna
La luna, como de piedra,
tiene la boca partida.
¿Quién te ha golpeado con tanta furia
para que perdieras la sonrisa?
¡Maldita noche de mediodía!
En los tejados, hay lágrimas de plomo
tiritando entre los charcos.
¿Cuándo dejará el niño malcriado
de romper cristales con la garganta?
La luna, como de polvo,
es un grito sordomudo.
¿Quién te habrá hecho tanto daño
para que nos niegues la otra mejilla?
La soledad es enemigo
que apuñala por la espalda.
¿Existen las luciérnagas?
¿O ellas, como el amor
y las torres de canela,
son otra invención del poeta?
Esta noche, la luna no es luna;
y las estrellas, manzanas podridas.





