Los días pasan
Los días pasan, me persiguen
y no encuentro el hilo
-hilo infinito de suspiros fugitivos-
que orientaba mis ojos y mis anhelos,
que enlazaba un paso detrás del otro.
¿Quién era esa persona ciega, con alas,
que ha vivido mi vida hasta ahora?
Mi alma rueda, sola y salvaje,
revelando imágenes, desenterrando emociones,
que ya no excitan ni duelen,
-muertas-
y siento el devastador martillo del tiempo
en la boca del estómago.
¿Quién eras tú? ¿Quién era yo?
Tú fuiste brújula, consuelo y música;
y también piedra, cuchillo y miedo.
Yo fui pájaro, sonrisa y fuego;
y también carne, soledad y penumbra.
La noche cala y la pendiente se acentúa.
Fueron demasiadas candelas para un solo entierro.
Y comprendo que tu recuerdo
-nuestro recuerdo-
es duda que sólo se resuelve con nostalgia
-y poesía-.





