De nuevo fin del verano y de nuevo vuelta al trabajo...
Pues si...se acaba el verano y regresamos al laburo, a esa cotidiana larea que nos ocupa la mayoría de nuestros días...que nos da satisfacciones y preocupaciones, nos estresa y nos sorprende, que nos ata y nos mantiene activos....en fin que nada poco a poco rompemos inercia y volvemos a tomar el ritmo, las clases, las reuniones, evaluaciones, proyectos.
Lo mejor de todo volver a saludar a nuestros colegas a los que más extrañamos y a los que menos...contar algo de lo que hicimos en la ausencia y retomar los temas cotidianos de discusión.
Lo mejor de todo volver a saludar a nuestros colegas a los que más extrañamos y a los que menos...contar algo de lo que hicimos en la ausencia y retomar los temas cotidianos de discusión.
Habaneando…
A pesar de tanto paseo la mayoría de los días de vacaciones los hemos pasado aquí, salvo alguna que otra escapada a la playa…Tiene esta vieja y mal cuidada urbe miles de escondrijos, costumbres y espectáculos increíbles, tradicionales unos, otros novedosos, que no dejan espacio al tedio.
Durante los últimos días de MJ por acá hemos estado recorriendo algunos…de nuevo el Cañonazo, mas que visitado para mí, pero igual de atractivo al viajero novato, a pesar de cada día es mas cara su vista,

pero siempre se encuentra uno alguna novedad, esta vez lo fue una pequeña exposición de pinturas sobre el Ché.

Los carnavales, festejos que hacía dos años causas ajenas a la voluntad de todos no dejaban celebrar, fue otro de los atractivos de estos días…gracias a la generosidad de Ray asistimos a un palco donde pudimos apreciar cómodamente los paseos de toda una noche a pesar de que por momentos se hicieron largos y cansados.

La vista de casi toda la ciudad a través de un lente giratorio o cámara oscura en los altos de un edificio de la Plaza Vieja fue otro de los disfrutes de estos días…curioso atractivo que tampoco me cansa disfrutar. La caída del sol desde ese tradicional muro nuestro del Malecón es algo más que recomendable, siempre ofrece una visión espectacular e irrepetible…yo no me canso de reflejarla en instantáneas.

Otro de los aconsejables y embrujadores rincones de mi ciudad es el Callejón de Hamel…allí también he estado más de una vez este verano, es un pequeño pasaje, decorado al más puro estilo afrocubano por un singular artista que tiene allí su morada.

Y bueno he vuelto al casco histórico una y otra vez, como que es mi sitio preferido de esta capital, por razones varias….al mercadillo de artesanías, a los Andares veraniegos que organiza la Oficina del Historiador, de compras y casi sin razón alguna, por que sí, porque me conmueve recorrer sus arterias y robarle instantáneas.
Durante los últimos días de MJ por acá hemos estado recorriendo algunos…de nuevo el Cañonazo, mas que visitado para mí, pero igual de atractivo al viajero novato, a pesar de cada día es mas cara su vista,

pero siempre se encuentra uno alguna novedad, esta vez lo fue una pequeña exposición de pinturas sobre el Ché.

Los carnavales, festejos que hacía dos años causas ajenas a la voluntad de todos no dejaban celebrar, fue otro de los atractivos de estos días…gracias a la generosidad de Ray asistimos a un palco donde pudimos apreciar cómodamente los paseos de toda una noche a pesar de que por momentos se hicieron largos y cansados.

La vista de casi toda la ciudad a través de un lente giratorio o cámara oscura en los altos de un edificio de la Plaza Vieja fue otro de los disfrutes de estos días…curioso atractivo que tampoco me cansa disfrutar. La caída del sol desde ese tradicional muro nuestro del Malecón es algo más que recomendable, siempre ofrece una visión espectacular e irrepetible…yo no me canso de reflejarla en instantáneas.

Otro de los aconsejables y embrujadores rincones de mi ciudad es el Callejón de Hamel…allí también he estado más de una vez este verano, es un pequeño pasaje, decorado al más puro estilo afrocubano por un singular artista que tiene allí su morada.

Y bueno he vuelto al casco histórico una y otra vez, como que es mi sitio preferido de esta capital, por razones varias….al mercadillo de artesanías, a los Andares veraniegos que organiza la Oficina del Historiador, de compras y casi sin razón alguna, por que sí, porque me conmueve recorrer sus arterias y robarle instantáneas.
De turismo…
Un par de excursiones fuera de esta citadina metrópolis no sació las ansias de conocer parajes para una jóvencitilla turista proveniente de allende los mares, de aquella cercana y a la vez distante y querida ya para mí península; así que tras un breve descanso agarramos mochilas y maletas, tomamos un Víazul y no paramos hasta la antiquísima Trinidad.

Esta pequeña ciudad, casi pueblo, cada día más acicalada y encantadora no me decepciona nunca, nos acogió con su tradicional Canchanchara, su encantadora Plaza Mayor y su catedral de la Santísima Trinidad.

Visitamos esta vez su encantadora playa Ancón, disfrutamos de sus noches de Trova y Salsa, unas magníficas langostas caribeñas y quedamos con ganas de quedarnos mas tiempo, pero no quedó mas remedio que emprender el regreso, durante el cual se disfruta un maravilloso paisaje de mar y montañas (el Escambray) con pequeñas calitas de playa que invitan a disfrutarlas.

Cienfuegos fue el primer alto en el camino de regreso…no imaginé que estuviese tan bien restaurada y mejorado su Centro, su malecón e instalaciones múltiples por Punta Gorda, donde disfrutamos del hospedaje en una bella casa de alquiler.

Nos regocijamos allí de la quietud de una ciudad menos turística, de una magnifica discoteca, la Benny Moré y los paseos por el Boulevard y el Prado.

Continuamos viaje y paramos en Santa Clara, una ciudad muy cercana para mí, y que no disfrutaba a plenitud desde hacía muchísimo tiempo. Sentarnos en plano parque Vidal, tranquilas y sosegadas, fue un lujazo parecido al disfrutado en el José Martí de Cienfuegos.

Visitamos el monumento del descarrilado Tren Blindado y el Memorial y Plaza Ernesto Ché Guevara, sitios memorables e imprescindibles al visitante de esta central ciudad nuestra. Asistimos allí de un espectáculo humorístico de la “Leña del Humor” que bien mereció la pena.

Varadero fue el punto final a nuestro periplo de una semana…y como siempre queda uno pletórico de aguas cristalinas y blanca arena, a pesar de la multitud presente que hizo escasear la sombra y quietud anheladas.

Y para variar regresamos en taxi por el mismo precio de un Viazul, que no tenía billetes de vuelta, más temprano y cómodas que lo esperado, disfrutando ese paisaje costero nuestro, salpicado de playas, acantilados, pozos de petroleo y pueblos costeros.


Esta pequeña ciudad, casi pueblo, cada día más acicalada y encantadora no me decepciona nunca, nos acogió con su tradicional Canchanchara, su encantadora Plaza Mayor y su catedral de la Santísima Trinidad.

Visitamos esta vez su encantadora playa Ancón, disfrutamos de sus noches de Trova y Salsa, unas magníficas langostas caribeñas y quedamos con ganas de quedarnos mas tiempo, pero no quedó mas remedio que emprender el regreso, durante el cual se disfruta un maravilloso paisaje de mar y montañas (el Escambray) con pequeñas calitas de playa que invitan a disfrutarlas.

Cienfuegos fue el primer alto en el camino de regreso…no imaginé que estuviese tan bien restaurada y mejorado su Centro, su malecón e instalaciones múltiples por Punta Gorda, donde disfrutamos del hospedaje en una bella casa de alquiler.

Nos regocijamos allí de la quietud de una ciudad menos turística, de una magnifica discoteca, la Benny Moré y los paseos por el Boulevard y el Prado.

Continuamos viaje y paramos en Santa Clara, una ciudad muy cercana para mí, y que no disfrutaba a plenitud desde hacía muchísimo tiempo. Sentarnos en plano parque Vidal, tranquilas y sosegadas, fue un lujazo parecido al disfrutado en el José Martí de Cienfuegos.

Visitamos el monumento del descarrilado Tren Blindado y el Memorial y Plaza Ernesto Ché Guevara, sitios memorables e imprescindibles al visitante de esta central ciudad nuestra. Asistimos allí de un espectáculo humorístico de la “Leña del Humor” que bien mereció la pena.

Varadero fue el punto final a nuestro periplo de una semana…y como siempre queda uno pletórico de aguas cristalinas y blanca arena, a pesar de la multitud presente que hizo escasear la sombra y quietud anheladas.

Y para variar regresamos en taxi por el mismo precio de un Viazul, que no tenía billetes de vuelta, más temprano y cómodas que lo esperado, disfrutando ese paisaje costero nuestro, salpicado de playas, acantilados, pozos de petroleo y pueblos costeros.

Excursiones…
Dolencias de la pibita (MJ) y otros inconvenientes nos obligaron a cambiar Viñales y Cienaga de Zapata por Las Terrazas y Río Canimar. El disfrute de la naturaleza pinareña y matancera nos confortó ampliamente, a pesar del sofocante calor de estas fechas. A ella le quedó la insatisfacción de no visitar aquel más que recomendado paraje natural de Pinar del Río…otra vez será, siempre que se va alguien de estas tierras, que un día el gran almirante denominó como la mas hermosa que ojos humanos hayan visto, queda latente la posibilidad de una próxima visita.
El las Terrazas, el paisaje combinado de lagos con montañas cubiertas de una exuberante y verde vegetación ofrecen unas vistas casi hipnotizantes. Te quedas ahí sin ganas de continuar el recorrido, llenándote de tal belleza, respirando ese aire limpio y puro que relaja tu mente y exacerba las más puras emociones.

El resto del viaje incluyó la visita a la casa de Polo Montañez (cantautor original de aquellos parajes, desaparecido hace poco en un accidente automovilístico) en la comunidad La Moca y luego un rato de baños y relax a las orillas del fresco y cristalino San Juan.

Allí comimos y disfrutamos una siestecilla interrumpida por una descomunal tormenta que nos obligó a abandonar el lugar antes de tiempo. Esta repentina uida sin embargo nos permitió ver algo de la Villa de Soroa, otro lugar recomendable por aquellos parajes.
El paseo de Río Canimar también fue interesante, el sitio escogido casi todo situado bajo un frondoso mangal, y a orillas de dicho río está muy bien dotado y las vista son también hermosas, el agua muy fresca, aunque no tan limpia como en el San Juan por ser este navegable por pequeñas barcas con visitantes y botes con motor.

Lo mejor la comida en la Casa Campesina, abundante y bien elaborada…lo más curioso el paso para dicha casa, en una barcaza halada a mano con ayuda de una soga (cuerda) tirada de lado a lado del río.

De regreso vistamos el mirador de Bacunayagua en el límite Matanzas Habana, donde se aprecian maravillosas vistas del Valle de Yumuri y pueden degustarse bebidas ligeras.

El las Terrazas, el paisaje combinado de lagos con montañas cubiertas de una exuberante y verde vegetación ofrecen unas vistas casi hipnotizantes. Te quedas ahí sin ganas de continuar el recorrido, llenándote de tal belleza, respirando ese aire limpio y puro que relaja tu mente y exacerba las más puras emociones.

El resto del viaje incluyó la visita a la casa de Polo Montañez (cantautor original de aquellos parajes, desaparecido hace poco en un accidente automovilístico) en la comunidad La Moca y luego un rato de baños y relax a las orillas del fresco y cristalino San Juan.

Allí comimos y disfrutamos una siestecilla interrumpida por una descomunal tormenta que nos obligó a abandonar el lugar antes de tiempo. Esta repentina uida sin embargo nos permitió ver algo de la Villa de Soroa, otro lugar recomendable por aquellos parajes.
El paseo de Río Canimar también fue interesante, el sitio escogido casi todo situado bajo un frondoso mangal, y a orillas de dicho río está muy bien dotado y las vista son también hermosas, el agua muy fresca, aunque no tan limpia como en el San Juan por ser este navegable por pequeñas barcas con visitantes y botes con motor.

Lo mejor la comida en la Casa Campesina, abundante y bien elaborada…lo más curioso el paso para dicha casa, en una barcaza halada a mano con ayuda de una soga (cuerda) tirada de lado a lado del río.

De regreso vistamos el mirador de Bacunayagua en el límite Matanzas Habana, donde se aprecian maravillosas vistas del Valle de Yumuri y pueden degustarse bebidas ligeras.







