El otro lado del Silencio...
El silencio golpea la pared, rebota como esas pelotas de goma y cuando coge más fuerza me golpea los ojos. Voy perdiendo visión lentamente en cada golpe.
Voy fumando cigarros de paciencia cuanto mas fumo menos me queda, mas me enveneno.
Mi mirada va perdiendo su forma, en un alarde de sensatez me ato las manos a la cuerda q va desde el pomo de la puerta cerrada a mi cama.
No queda más tabaco,y para regocijo del silencio, el último tiro me cerro la boca, y la última chusta de esperanza se apago en ese cenicero que nadie se molesta en vaciar.
El silencio golpea la pared con sus hostias, tan silenciosas como el ruido del dolor al golpear, y eso q hicimos un trato el callaba si yo ponía música, pero esa noche ninguna canción pareció gustarle, le hubiera cantado algo de no ser q de tanto fumar perdí la voz y el tiempo.
Los ojos hinchados de tanto escucharlo han provocado la ceguera. Llego el momento de tirar de la cuerda, ¡q se vaya! la puerta se abrirá...pero...pero la cuerda ya no tira de mi...ya no quiere tirar ,no puede, esta rota...y que más da pensar si la culpa fue mía por no saber atar, por no querer hacer nudos, q más da pensar si alguien corto la cuerda, o si el silencio la desnudo para azotarme con ella, si ahora ciega, con las manos atadas a nada, y muda de veneno solo me queda escucharle.
El Ogro.
Voy fumando cigarros de paciencia cuanto mas fumo menos me queda, mas me enveneno.
Mi mirada va perdiendo su forma, en un alarde de sensatez me ato las manos a la cuerda q va desde el pomo de la puerta cerrada a mi cama.
No queda más tabaco,y para regocijo del silencio, el último tiro me cerro la boca, y la última chusta de esperanza se apago en ese cenicero que nadie se molesta en vaciar.
El silencio golpea la pared con sus hostias, tan silenciosas como el ruido del dolor al golpear, y eso q hicimos un trato el callaba si yo ponía música, pero esa noche ninguna canción pareció gustarle, le hubiera cantado algo de no ser q de tanto fumar perdí la voz y el tiempo.
Los ojos hinchados de tanto escucharlo han provocado la ceguera. Llego el momento de tirar de la cuerda, ¡q se vaya! la puerta se abrirá...pero...pero la cuerda ya no tira de mi...ya no quiere tirar ,no puede, esta rota...y que más da pensar si la culpa fue mía por no saber atar, por no querer hacer nudos, q más da pensar si alguien corto la cuerda, o si el silencio la desnudo para azotarme con ella, si ahora ciega, con las manos atadas a nada, y muda de veneno solo me queda escucharle.
El Ogro.





