Sobre dudas y conversaciones de besugo
El Pobrecito Hablador ha asistido, inicialmente asombrado pero participando activamente más tarde, a una de aquellas conversaciones de sobremesa como poco curiosas. Algunos las llamarían surrealistas, otros esperpénticas... En fin, que cada uno las catalogue como quiera.
El tema que ha centrado nuestro diálogo ha venido a cuenta de la clasificación del pulpo y el calamar. ¿Acaso son marisco? ¿O los podemos tratar como pescado?
La duda ha planeado sobre los contertulios y ha dado para una extensa y en numerosas ocasiones divertida conversación. Faltando un buen biólogo y siendo la gran mayoría de los participantes del ramo de las letras, comprenderéis en lo que ha podido acabar la conversación.
Al final, a partir del hilo inicial una de las participantes ha llegado incluso a comentar la obligatoriedad de separar en los mostradores de las carnicerías la carne de ave del resto.
¿Alguien puede despejar con claridad estas preguntas casi existenciales? Los compañeros de sobremesa del Pobrecito hablador a buena fe que se lo agradecerán.
El tema que ha centrado nuestro diálogo ha venido a cuenta de la clasificación del pulpo y el calamar. ¿Acaso son marisco? ¿O los podemos tratar como pescado?
La duda ha planeado sobre los contertulios y ha dado para una extensa y en numerosas ocasiones divertida conversación. Faltando un buen biólogo y siendo la gran mayoría de los participantes del ramo de las letras, comprenderéis en lo que ha podido acabar la conversación.Al final, a partir del hilo inicial una de las participantes ha llegado incluso a comentar la obligatoriedad de separar en los mostradores de las carnicerías la carne de ave del resto.
¿Alguien puede despejar con claridad estas preguntas casi existenciales? Los compañeros de sobremesa del Pobrecito hablador a buena fe que se lo agradecerán.
De bien nacido es ser agradecido
Mi buen amigo Sonso ha demostrado ser un buen ratón de Internet (y es que los tiempos avanzan que es una barbaridad, porque antes se decía "ratón de biblioteca").
A raíz del artículo sobre el nombre de este blog, se ha dedicado a investigar y nos ofrece en el suyo un enlace a los interesantes facsímiles de la publicación "El pobrecito hablador", donde Larra escribió bajo el seudónimo de Juan Pérez de Munguía.
Si os mueve la curiosidad, no perdáis la oportunidad de consultarlos.
Todo un señor detalle.
¡Muchas gracias!
A raíz del artículo sobre el nombre de este blog, se ha dedicado a investigar y nos ofrece en el suyo un enlace a los interesantes facsímiles de la publicación "El pobrecito hablador", donde Larra escribió bajo el seudónimo de Juan Pérez de Munguía. Si os mueve la curiosidad, no perdáis la oportunidad de consultarlos.
Todo un señor detalle.
¡Muchas gracias!
Un homenaje desconocido pero agradable
A la hora de bautizar este espacio de comunicación, no sabía muy bien con qué nombre podría caracterizarme. Me vino a la mente una novela de Vargas Llosa denominada "La tía Julia y el escribidor", gustándome la figura del escribidor.
Sustituí "escribidor" por "hablador" y se me ocurrió ponerle el adjetivo "pobrecito" delante.
Aquí fue donde inconscientemente homenajeé a uno de los principales escritores y articulistas de la literatura española de todos los tiempos: Mariano José de Larra (1809-1837). "El pobrecito hablador" es el nombre de uno de los medios más conocidos en los que publicó.
En este sentido, aporto un fragmento de la entrada Larra en la versión española de Wikipedia:
"En 1832 vuelve al periodismo de crítica social con El Pobrecito Hablador, en la cual escribió con el seudónimo de Juan Pérez de Munguía. En El Pobrecito, Larra muestra la ilusión ilustrada y progresista de que es posible superar, con la esperanza en el mañana, el castellanismo viejo de un patriotismo anquilosado en el pasado. El Pobrecito Hablador cesa de publicarse en marzo de 1833, varios meses después de que Larra comenzase a colaborar con La Revista Española, periódico de orientación liberal que había nacido en noviembre de 1832, aprovechando que la enfermedad del rey había dejado el gobierno en manos de la reina María Cristina, abriendo las esperanzas de los liberales."
Además, el término no ha perdido vigencia ni sentido crítico, ya que algún medio electrónico como barrapunto.com lo utiliza para permitir a sus lectores realizar comentarios anónimos a sus artículos.
En el caso del que os escribe se ha tratado de una curiosa y agradable coincidencia (resorte del subconsciente al ser filólogo) que no persigue el anonimato para la crítica más feroz, sino más bien que desea comentar los avatares cotidianos de cualquier índole con un carácter más afable.
Sustituí "escribidor" por "hablador" y se me ocurrió ponerle el adjetivo "pobrecito" delante.
Aquí fue donde inconscientemente homenajeé a uno de los principales escritores y articulistas de la literatura española de todos los tiempos: Mariano José de Larra (1809-1837). "El pobrecito hablador" es el nombre de uno de los medios más conocidos en los que publicó.En este sentido, aporto un fragmento de la entrada Larra en la versión española de Wikipedia:
"En 1832 vuelve al periodismo de crítica social con El Pobrecito Hablador, en la cual escribió con el seudónimo de Juan Pérez de Munguía. En El Pobrecito, Larra muestra la ilusión ilustrada y progresista de que es posible superar, con la esperanza en el mañana, el castellanismo viejo de un patriotismo anquilosado en el pasado. El Pobrecito Hablador cesa de publicarse en marzo de 1833, varios meses después de que Larra comenzase a colaborar con La Revista Española, periódico de orientación liberal que había nacido en noviembre de 1832, aprovechando que la enfermedad del rey había dejado el gobierno en manos de la reina María Cristina, abriendo las esperanzas de los liberales."
Además, el término no ha perdido vigencia ni sentido crítico, ya que algún medio electrónico como barrapunto.com lo utiliza para permitir a sus lectores realizar comentarios anónimos a sus artículos.
En el caso del que os escribe se ha tratado de una curiosa y agradable coincidencia (resorte del subconsciente al ser filólogo) que no persigue el anonimato para la crítica más feroz, sino más bien que desea comentar los avatares cotidianos de cualquier índole con un carácter más afable.
Hoy nos estrenamos
El pobrecito hablador se inicia en los vericuetos de Internet y las bitácoras personales. No abre mucho la boca por timidez, pero dadle tiempo...





