La existencia de un pobrecito hablador
Impresiones del quehacer cotidiano...
Acerca de
El pobrecito hablador transita por el mundo desde hace algo más de tres décadas, y se complace encontrando a quien comparta con él un rato "pegando la hebra", como dice Delibes.
Sindicación
 
Un clásico de los 80: New Order
De vez en cuando se te caen los lagrimones oyendo aquellas canciones de los 80 que oíamos en la radio o bailábamos en la discoteca, cuando era su tiempo. Con la Cachonda habladora hemos hablado más de una vez de New Order y su canción Blue Monday, de la que guarda como oro en paño el maxisingle en su casa.

A pesar de ser una canción con un tirón innegable, la canción de esta banda de Manchester que más me gustaba (y me gusta) era True Faith. Recuerdo haber visto el vídeo en TV3, en un programa de Mikimoto llamado Oh Bongònia!. Era como para no acordarse, con los bofetones iniciales...

Haciendo arqueología en Youtube he encontrado el clip. Al que le guste, que saque los kleenex o el 3en1 al mover las caderas. Y al que no, que vea lo que nos hacía bailar en su época...



Etiquetas:       
 
¡Volvemos a la carga!
Ya estamos aquí otra vez. Han pasado unos cuantos días desde la última vez que escribí. No tengo nada que argumentar aparte de las excusas típicas: que si no tengo tiempo, que si tengo mucho trabajo y llego cansado a casa, etc.

Durante estos días sin artículos en el blog he tenido a los primeros "alojados" oficiales en el piso, que sé que no serán los últimos. Se trataba de dos de mis primos que vinieron desde Cuenca a ver Construmat el pasado fin de semana. Su visita supo a poco (muy corta), pero las horas durante las que nos juntamos todos (Arken y familia, y la rama de Sabadell) valieron la pena. La cosa seguirá...

Aparte de eso, este pasado jueves el grupo de compañeros de trabajo (la Cachonda habladora, Panov, etc.) fuimos a casa de Lalo (aka Luis o Lobito), con cuya vida se podría escribir un libro (otro día hablaremos aquí de eso, si le apetece). Quería que conociésemos a Óscar, su amigo del alma, que ha venido de Chile con su pareja (Doris) a pasar unos días con él. Fue una tarde agradable, en la que alrededor de una mesa charlamos sobre un montón de cosas con ellos: de su país, de su pequeño viaje por Europa, de su larga amistad con Lalo/Luis, etc. Ya hemos quedado para la próxima vez ir a Chile a repetir la experiencia y seguir hablando. Ganas no nos faltan.

Finalizando, prometo escribir un artículo en este blog sobre el piso, para que os vayáis haciendo una idea los que no lo habéis visto. En breve en la pantalla de su ordenador...
Etiquetas:      
 
Roger Waters. Crónica de un concierto... con retraso
Sábado 21 de abril. Único concierto en España. Todas las entradas agotadas desde hace semanas, reventa a 200 euros y el Palau Sant Jordi a reventar. Gran expectación ante la llegada de Roger Waters con su Dark Side Of The Moon.

Un concierto también anhelado por el Pobrecito Hablador y Arken, su hermano, y en el que nos acompañó la sra. Arken. Tras 20 años podíamos ver juntos un grupo con la esencia de Pink Floyd encima del escenario... No podíamos dejar escapar la ocasión.



Musicalmente la actuación fue casi perfecta, ya que en algunos momentos el sonido llegó a distorsionar ligeramente. Waters demostró que, pese a su edad, conserva la voz en un estado envidiable. Por su parte, los integrantes de la banda que lo acompañaba mostraron un alto nivel, en especial el nuevo guitarrista Dave Kilminster.

Roger Waters además ofreció un impresionante espectáculo de imagen y sonido. Una gigantesca pantalla trasera presidió en todo momento la actuación, mientras que se iban desatando llamaradas, fuegos artificiales, lluvia de pequeños trozos de papel y hasta un gran cerdo volante teledirigido que sobrevoló al público mientras sonaban los acordes de 'Sheep'.

A modo de prólogo, una radio que iba sintonizando diferentes canciones (gran animación y risas con los fragmentos de ABBA), y numerosos guiños a canciones antiguas de postguerra. Se apagan las luces del pabellón y el grupo liderado por Waters empieza con una potente versión de 'In The Flesh', que resultó más impactante gracias a la proyección de los martillos de 'The Wall' desfilando a paso marcial en la pantalla trasera.

A partir de ese momento, la banda repasó varios de los temas más conocidos de Pink Floyd como 'Mother' o 'Wish You Were Here', además de varias canciones del propio Waters en solitario. Respecto de estos últimos, destacó la autobiográfica 'Leaving Beirut'.

Tras un descanso de 15 minutos, Waters y su banda retornaron al escenario para desarrollar de manera íntegra el álbum The Dark Side Of The Moon, que da nombre a la gira. Perfecta ejecución de este clásico del rock progresivo, culminado por una gran pirámide giratoria situada en la parte superior central del Sant Jordi y que proyectaba por un lado un rayo de luz blanca que se descomponía en los colores del arco iris por el otro (para profanos: es el motivo de la portada de este disco).

45 minutos en los que los intérpretes dieron lo máximo de sí al revivir este clásico (gran Carol Kenyon en The Great Gig in the Sky). Tras acabar este bloque, Waters abandonó el escenario. Ante el entusiasmo de la gente, entró de nuevo para situarse en el centro del escenario, sonaron los acordes del tema central de 'The Wall' y, entonces, llegó el delirio.

El concierto se cerró con varios temas del mismo disco (la célebre Another brick in the wall part II y detrás Nobody home, Vera, Bring the boys back home...) siendo Comfortably numb un perfecto colofón.

Cercanos a la afonía e ilusionados, volvimos a casa con la satisfacción de haber cumplido un anhelo de hermanos y de haber disfrutado de un concierto que, en niveles de calidad de sonido e imagen, pocas veces más podremos ver.

A ver cuándo lo repetimos, sr. y sra. Arken. Empecemos a practicar: "Hey, chicha..."
Etiquetas:         
 
Otro tipo de debate político
He leído un artículo en el blog de Lluis Bassets, un colaborador de El País, sobre el debate televisado entre Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal dentro de la campaña presidencial francesa.

Me ha parecido oportuno transcribir una buena parte del contenido, con la que estoy de acuerdo. Habla del respeto entre los contrincantes, algo que parece perderse entre la clase política española.

Al hilo de esto, leía no hace mucho la gran decepción que se llevó un grupo de escolares y jóvenes en una visita al senado viendo el lamentable espectáculo de descalificaciones entre miembros de la oposición y los del principal partido.

Fomentemos el respeto y el derecho a la discrepancia, pero con educación.

No me extiendo más... He aquí el texto.

"Envidia
¡Qué maravilla un país como Francia, en el que el debate político está vivo, y el combate sin piedad y cruel por el poder no es incompatible con un mínimo respeto por las personas y las ideas ajenas! El rito de la elección presidencial por sufragio universal y directo, tal como ha quedado acuñado desde 1965, es una auténtica fiesta de exaltación de la política y del liderazgo. En tiempos de desprestigio e inanidad de la política y de personalidades débiles y sin perfil, es reconfortante que Francia nos proporcione todavía estímulos esperanzadores sobre el gobierno y la organización de la vida en sociedad, personajes del coraje y del temple de Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal, que salen a combatir y a pelear por sus ideas y sus legítimas ambiciones, políticas claro está, pero también personales. Y lo es más todavía visto desde España, país donde los defectos de la modernidad parecen exagerados hasta la caricatura.

Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal acaban de ofrecer a sus conciudadanos a la vez un espectáculo y un servicio. Un espectáculo, evidentemente, porque es difícil hallar una emisión más apasionante, más atractiva, y a la vez más trascendente, que un debate entre los dos candidatos a una elección presidencial como la francesa, en el que se enzarzan a cuatro días ya de la cita con las urnas: si algo queda por jugar se juega ahora, durante las dos horas largas del debate, en el que convencen a los que falta por convencer o disuaden por sus fallos a los que estaban a medio convencer. Y un servicio, porque contribuyen a la dignificación de la política mediante la discusión sobre el rumbo político de Francia y a la participación de los ciudadanos en la configuración de las políticas que deberán aplicar sus gobiernos. Como los buenos partidos de fútbol, que hacen fútbol (esto es, afición y futbolistas), debates como el de esta pasada noche hacen también política (interés por la política y vocaciones políticas, es decir, ciudadanos y dirigentes políticos).

Y sin embargo, pocas novedades pudieron aportar ambos candidatos a sus ya prolijas explicaciones desgranadas a lo largo de la campaña. La mayor de todas fue la confrontación de las dos personalidades, los dos caracteres, en una discusión llena de interrupciones mutuas, de zancadillas y trampas para obligar al contrario a equivocarse en unas cifras o unos datos, y de descalificaciones no siempre basadas en la literalidad de las declaraciones mutuas sino en juicios de intenciones. Ségolène Royal interrumpió varias veces a Nicolas Sarkozy para intentar sacarle de sus casillas. Y éste último a ella para intentar demostrar su falta de dominio de los temas. Pero al final, quien tuvo una reacción airada fue la señora Royal, a propósito de la educación de los niños discapacitados, que el candidato aprovechó para señalar que estaba perdiendo el autocontrol. En una especie de juego de espejos la candidata fue la que descalificó duramente al candidato y recibió lecciones de dominio del carácter de quien precisamente tiene más problemas para dominarse. No está claro que este incidente sea negativo para Ségolène, al contrario, pues le permitió reivindicar que todavía mantiene su capacidad de rebelarse y de responder airada a alguien de carácter fuerte.

Curiosamente y a la vista de este debate, la España de Zapatero es toda una referencia en Francia, en una discusión muy encerrada en el escenario francés y con mínimas incursiones a la escena internacional. Principalmente como ejemplo de buenas políticas económicas, de creación de empleo, de la popularidad y extensión de la propiedad inmobiliaria y en relación a las opiniones del presidente español sobre la Constitución europea. Sarkozy, que citó tres veces al presidente español, nos reveló algo que no sabíamos todavía, y es que Zapatero está de acuerdo con él en promover un Tratado reducido que sustituya a la Constitución europea aprobada en referéndum por los españoles.
"