La existencia de un pobrecito hablador
Impresiones del quehacer cotidiano...
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El pobrecito hablador transita por el mundo desde hace algo más de tres décadas, y se complace encontrando a quien comparta con él un rato "pegando la hebra", como dice Delibes.
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Una extensa crónica del concierto de Jarre...
El pasado día 21 de abril volví a ver a Jean Michel Jarre en concierto, quince años después de verlo en el Estadio Olímpico de Barcelona con Arken y otros amiguetes de aquella época.

Entonces realizaba la gira Europe in Concert, en la que tocaba preferentemente los temas de su disco Chronologie junto con otras piezas clásicas (Equinoxe IV, Oxygene IV, Rendez-vous IV, etc.). Traía consigo una banda bastante competente de músicos que dejaron el listón bien alto.

En esta ocasión, su trabajo se centraba en la interpretación de un disco clásico, Oxygene (de 1976), que ha vuelto a grabar 30 años después aprovechando los últimos avances tecnológicos pero con los sintetizadores analógicos de aquella época. El marco, fuera de sus conciertos multitudinarios, bien merecía la pena: el Liceu de Barcelona.

En esta ocasión fui al concierto con Juanma, un compañero del trabajo. Tras un previo al concierto que incluyó merendola de frankfurts y unas birras en la Ovella Negra, nos dirigimos al Liceu, restaurado tras el devastador incendio en la década de los 90. Localizamos nuestras butacas en el tercer palco, bien centraditos, y nos dispusimos a pasarlo en grande.

Empezamos a reírnos viendo a un friki haciendo fotos con trípode a un escenario completamente vacío, mientras una voz enlatada iba cantando los minutos que quedaban para empezar el concierto.

Se abre el telón y sale JMJ con unos pelos que parecían una fregona e intentando ganarse el favor del público. Al fondo una batería de antiguos instrumentos de la era analógica, que Jarre no duda en denominar "los stradivarius de la música electrónica", y tres músicos de su entera confianza: Dominique Perrier (con andares de palomo cojo), Claude Samard y Francis Rimbert (con un sorprendente parecido al feo de los hermanos Calatrava) . Una traductora que no tenía ni el First Certificate las pasó un poco canutillas para que la gente se enterase de lo que decía el francés, pero su agobio acabó rápidamente. Iba a empezar lo bueno...



Primera improvisación para introducir un poco más tarde Oxygène I. Brutal cómo va ganando peso la melodía y brutal cómo se me van poniendo los pelillos de punta de la emoción. Detrás de la primera parte viene Oxygène II, una de mis piezas favoritas. Alguna otra improvisación y Oxygène III, para mi la parte más débil, que encima toca con un Theremin (¿le pagarán royalties por usarlo?).

Seguimos cantando para bingo. Tras algún otro desmán, se reconocen las primeras notas de su más que famoso Oxygène IV, clásico "do los haya". Los aplausos se desatan entre el público, y encima la pieza suena de muerte con la acústica del Liceu. Finaliza la pieza y entra Oxygène V, una de las más complejas y desconocidas, pero para mi una de las de más valor. Aquí vemos cómo JMJ coge un teclado Moog portátil que pesa un quintal y se pega un solo que más le hubiese valido tocar solo (chiste muy malo, lo sé). Mira que desgració la canción el jodío; en algunos momentos comentábamos con Juanma que aquello parecía el organillo de la orquesta de la cabra. Y venga a reírnos...

Acaba el mal trago y enlaza la apertura de Oxygène VI. De repente Juanma dice: "Yo he venido sólo para oír ésta". La verdad es la pieza representa un colofón genial a ese disco, y consigue emocionar al tendido. Total, que se acaba propiamente la ejecución del clásico y la gente dale que te dale al aplauso. Con Juanma empezamos a proferir gritos de "Juan Miguel, Juan Miguel" y OE OE OE para reírnos un poco... y nos quedamos sorprendidos de nuestro poder de convocatoria. Hasta nuestros vecinos de butaca no hacían más que reírse con nosotros. Y otro instante friki: Jarre toca la última nota de la obra, abandona el teclado y se dirige al público... ¡y un colgado sale con una libreta y un boli a pie de escenario para que le firme un autógrafo! (lo nunca visto)

A continuación dos bises de Oxygène 7-13, álbum grabado 20 años después. Suenan a todo trapo Oxygène 10 (en la que Jarre saltaba con un estilo mezcla de Chiquito, Antonio Canales y un electrocutado) y Oxygène 13, gran conclusión. Y el concierto se acabó, no sin antes él dedicárselo a su madre, que con casi 90 años le había acompañado a la Ciudad Condal.

Una hora y media larga de concierto para recordar (bromas aparte, y a pesar de algunas locuras de JMJ). A la salida me despido de Juanma (gracias por todo!) y vuelvo con Sergio Valor, otro histórico "jarrero" y amante de la música electrónica. Antes de coger el tren de vuelta, paso por la tienda para llevarnos una camiseta que atestigua nuestra presencia en el concierto. Tremenda!

Si de aquí a 15 años vuelve Jarre con algo digno que interpretar (no digo tocar...), pues allí nos veremos. Y descanso, que me salido un artículo larguíiiiisimo.


Un saludo a todos
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Comentario:
Muy buenas, solo dar las gracias a Salva por su compañía a tal concierto y simplemente corroborar nuestro éxito como líderes de masa. Cualquier comentario o cántico nuestro era repetido por el tendido... incluso si hubiéramos hecho la ola estoy seguro que nos hubieran seguido. La única duda que me queda sobre el concierto es: ¿¿Cuantos gramos de farlopa se había esnifado Juan Miguel??
No