logotipo

img_google
"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Pitol, Sergio; Premio Cervantes


Ya tenemos Premio Cervantes, en este año del Quijote. Un mexicano. Muy bien. Celebro, en primer lugar que no se lo hayan dado a Benedetti, el denostador de lo español como cultura invasora de Sudamérica. Pitol es escritor. No es ni novelista, ni poeta, ni dramaturgo; tampoco ensayista. Es, ya digo, escritor. Pertenece a esa pléyade o estirpe de escritores de la América del Sur que son, a la vez, diplomáticos: Carpentier, Octavio Paz, Abel Posse y otros muchos. Es hermosa costumbre ésa de hacer representantes de sus respectivos países a los escritores. No sucede en España, donde son muy celosos de los suyo los diplomáticos, el funcionariado más orgulloso de todos. Eso que se pierde España. Todo lo más, políticos son los únicos que lograr colocar a algún adicto en embajadas. Los escritores españoles sólo son profesionales de lo suyo. Lo cual no es bueno. No se puede ser sólo escritor. Se deja uno la vida aparte. Además, eso te impide saber idiomas. Pitol sí sabe idiomas, y ha traducido a muchos centroeuropeos. Le entusiasma Praga. Los escritores españoles, mayormente, no saben idiomas. Juan Ramón Jiménez sí sabía idiomas; por eso pudo hacer progresar a la poesía española. Incluso de Machado se dice que sabía a duras penas francés, a pesar de ser catedrático de dicha lengua. Se hizo universitario más tarde, licenciándose en Filosofía. No sé yo si se puede ser tal cosa sin saber alemán. Como tampoco se debía de ser Licenciado en Letras sin saber latín.
Bueno, el caso es que Pitol sí sabe idiomas, y pasa mucho de los géneros. Sus libros son eso, libros. Algún cuento, muchas ideas, prosa y prosa, que busca la lucidez, más que la gracia, el ritmo, la intriga o el destello genial. Buscando por la Red, les he encontrado este texto que les corto y pego, que trata de esta era industrial en que hemos metido al arte. Lean:
"A pesar de los complejos intereses que se mueven en torno al libro, de los sofisticados mecanismos mercadotécnicos, de la salvaje competitividad de algunos círculos, sigue existiendo un público sensible a la forma, lectores exigentes cuyo paladar no toleraría historias tan truculentas ni la lacrimosa salsa del folletón, un público que se enamoró de la literatura desde la adolescencia, y contrajo ya antes, en la niñez, la adicción a viajar por el espacio y tiempo a través de los libros. Y entre este público que sí sabe leer, se encuentra un grupo minúsculo, pero que es en verdad un supergrupo, el de los escritores, o los adolescentes y jóvenes que van a ser escritores en un futuro próximo".
O sea, que a pesar del optimismo inicial, resulta que, aunque sea sólo un poco, los escritores escriben o escribimos para nosotros mismos. Eso se llama una confesión. La masa se sirve de truculencias y folletones, últimamente de davincianismos, señoranillismos, harrypotterismos y otros. Yo pienso que son tiempos de cambio, y la letra, impresa o virtual, está buscando su lugar entre el universo de la imagen. La novedad es que interfiere el mercado, con su hijo natural la globalización. Estamos en el ojo del huracán, y nada se puede aventurar acerca del final del conflicto. Sucedió cuando la escritura hizo su aparición en un mundo oral, y cuando la imprenta barrió al manuscrito. En fin… Sergio Pitol, enhorabuena. Vale.

No