POEMA DE TOULOUSE

Toulouse nos recibe
con la vieja tristeza, tan mojada,
de la tarde invernal francesa.
Las hojas de los plátanos tapizan
las verdes riberas de los canales del Garona.
Y la luz escapada deja paso,
ya sin descanso alguno,
a la noche prematura de la estación
destemplada y larga.
Las gotas de los cristales del autobús
abigarran los neónes urbanos a mi vista,
y veo caminar a las gentes
con la indiferencia del acostumbrado.
Siento nostalgia del sol murciano
en la tarde infinita del Malecón,
y huérfano me acojo
a su grato recuerdo alegre y cálido.
La muy dulce llanura de Aquitania
hace sonar el órgano de nubes del cielo,
y resuena la lluvia en la Catedral,
aérea y grandiosa,
de los valles y colinas que el Garona riega.
¡Ay de mí,
indeciso entre la lluvia y el sol,
a merced de la nostalgia, y prisionero
en esta cárcel del clima, atlántico y francés,
de las verdes llanuras de Aquitania.
Comentario:
Querido Satiago, te leo y te sigo; pero a veces tu verbo te destruye. Doma el potro de la comunicación. Prefiero el relincho salvaje, al paseo cansino o rebelde violento pero amaestrado (nunca por políticos, bien es verdad, que bien sé yo la fonte de caballo y caballero).Persdóname, Santiago. Nunca he sabido callar lo que pienso, cuando veo que alguien vale la pena.Así me va. Un abrazo
Comentario:
Qué tuyo es el poema. Sin embargp tu nostalgia es otra y no la de Murcia, porque a Murcia la posees; ni tampoco la del amor, porque a tu lado, no digo más, que con sólo mirarla se encuentra, a tu lado, Penélope, tu mujer a quien amas; y si no, es que eres otro "bobo solemne". Tampoco estás indeciso entre la lluvia y el sol y menos de Aquitania aunque las riegue el Garona y todo suene bien. Santiago,la poesía es más, "eres tú", deja el ritmo y la evocación y dinos, lo que se encuentra en el hondón de tu alma, secreto que sólo sabes tú, la verdad de tu nostalgia, la que yo también siento y no sé decir, la nostalgia que intuyo que tú también sientes y que quizás te atrevas a decirmela.





