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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Un poema de Soren Peñalver


Cuánto más pobres seríamos todos en esta Región, cultural y aun espiritualmente hablando, si no existiera Soren Peñalver. Acaso es nuestro poeta más universal. No más internacional; digo más universal. Soren también es internacional. Ahí están las traducciones a decenas de idiomas de sus poemas. Y ello, a pesar de que no ha publicado ni un solo libro. Otra cosa es tenerlos escritos.
Ahora, con motivo del centenario del nacimiento de su padre, Soren ha confeccionado con ese encanto artesanal al alcance de todos que es la moderna informática, un díptico encantador, que me ha hecho llegar, y que un servidor, con su permiso, pone aquí para la Red. Es un díptico en color morado pálido. En medio de la portada, hay una imagen. Un paisaje nocturno alberga tres cipreses y una luna llena. Nada más, salvo la línea del horizonte. Debajo, el título. CENTENARIO DEL NACIMIENTO. Más abajo. Isidro Peñalver Navarro Rivas-Hermosilla. Y en medio, tercer renglón: (1905-2005). Un cordón del mismo tono que la hoja y aterciopelado tacto abraza el eje por donde dobla el díptico. Una vez abierto, se puede leer, en lugar de los títulos de crédito, la explicación de las dos fechas. Tras un alfa griega, la del nacimiento: 22 de Diciembre de 1905. Debajo, tras una omega asimismo griega, la del deceso: 31 de Agosto de 1996.
Luego, a la derecha, el poema. Helo aquí:

ISIDRO
A Remedios Zapata López

De los muchos, largos años por ti
vividos, un periodo preciso
de tu juventud, cuando de muchacho
andabas por el pueblo –rubio, guapo,
amigo de todos, como lo seguirías
siendo en tu vejez-, viene
y te detiene en el tiempo. O en aquella
otra escena en una ciudad con puerto
y agitadas palmeras, apuesto
con tu uniforme oscuro,
pronto a finalizar la guerra.
Estábamos en ti, con tus diecisiete
y tus treinta y cuatro años,
entonces; en una y otra, en todas
las instantáneas de tu vida.
Los cuatro, de ti repetimos rasgos,
perpetuados por tus nietos. Estamos
contigo, donde el arco de un siglo
completa el puente por el amor
transitado, y por el misterio.

Soren Peñalver.

Poca explicación precisan tan emotivos versos, pero más obediente a la inercia prosista que a necesidad alguna, escrito quede: esta guirnalda que, con flores del tiempo, Soren ha confeccionado para el recuerdo de su padre amado, lleva la filacteria hermosa del amor filial, atada con el lazo primoroso de esa alusión a los nietos, que perpetúan, felizmente, la sangre. Vale

 
Comentario:
Soren es un señor y un caballero, de alguien que lo conoce
de muchos años.
 
Comentario:
La verdad es que no sé si son los años, la añoranza, el sentimiento hecho pálpito, el reconocimiento de lo quisieron que fuéramos o qué extraña cosa que se te mete en el pecho y que después duele cuando sale, lo que me hace hoy sentir más intensamente estos versos de Soren, de nuestro afectivo y peculiar poeta; este Isidro labrador de estrofas, campesino alado de una Murcia sin fronteras, andador y andariego paseante a pie y en bicicleta. No puedo por menos, cada vez que leo su poesía, entrever el latido más delicado del más delicado Rimbaud que, como Soren, dijo un día: "Par délicatesse, j’ai perdu ma vie", y siguió viviendo en los amigos, en la memoria y en las estrellas. Me gustaría leer ese Centenario, tenerlo en las manos y gestar un pensamiento emocionado que ampliase como un eco la sincera emoción del poeta.
No