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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
El Gran Molina Sánchez


El próximo día 22 de Febrero, la Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia presentará el volumen en homenaje al insigne Maestro de pintores que es José Antonio Molina Sánchez, Académico de número de la misma. Unas decenas de autores brindan su trabajo sobre la persona o la obra, o bien sus investigaciones humanísticas, al homenajeado. Se cierra el libro con una selección de textos periodísticos, de diversas épocas, en torno siempre a Molina Sánchez.
Su obra, que abarca diversas épocas de la Historia de la Pintura Española del siglo XX y del XXI, está abocada al sentido lírico de dicho arte. Sus flores y sus ángeles, sobre todo, nos hablan de un mensaje consagrado a la belleza y a la calidad lírica y cordial, ya digo; que nunca va a pasar. Recientemente, he tenido la fortuna de visitar la exposición antológica que el Ayuntamiento de Ceutí, siempre en vanguardia de la mejor cultura regional y universal, ha montado en Ceutímagina. Una delicia, contemplar toda la vida pictórica del poeta-pintor, de una sola mirada, casi.
Incansable creador, continúa Molina Sánchez en estos días, trabajando con nuevos materiales, siempre con egregios resultados. En el tomo figura este poema que les brindo, y que la admiración por el pintor me hizo componer:

LOS ÁNGELES DE MOLINA SÁNCHEZ.

Cual pincelada sobre lienzo en blanco,
deslizábase su mirar atento
hacia los rostros vírgenes
de muchachas en flor,
que la costumbre de la primavera,
por las calles de Murcia, ofrecía
como dádiva natural y hermosa.

Muchachas contemplaba, mas sus dedos
ángeles de este mundo, y no del otro,
pintaban, ataviados en los pétalos
de las rosas, violetas y azucenas
de algún jardín que acaso él soñara.
Y eran muchachas, y eran también ángeles.
Eran seres en plenitud de gracia
y hermosura, como si verdaderos
ángeles, a posar, hasta su estudio,
hubieran descendido de los Cielos.

En algunas auroras de abril, cuando
ya la noche va recogiendo estrellas,
y surge muy dudosa por oriente
la ceniza de luz del nuevo día,
hay ángeles que atisban las ventanas
de su estudio, por verse del maestro
retratados, según el alto canon
de Belleza que el Gran Hacedor puso
en su espíritu, junto a las espigas
granadas del amor
y las flores amables
del huerto ubérrimo de su bondad.


Y, cómo no aludir a la exquisita bonhomía del pintor, merecedora ella sola del homenaje. Así se atestigua repetidamente en el volumen. Y no son tiempos de desdeñar esta impronta personal. José Antonio, junto con su mujer Amparo, llenaba los lugares por donde iba de la misma atmósfera de tranquila felicidad que de sus ángeles y flores emanaba. Hoy, ya desgraciadamente, sin Amparo, esa impronta se aterciopela de una cierta espiritualidad, que, misteriosamente, embalsama a quienes le queremos. Vale.


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