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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Hey, Jude, y la lluvia


Servidor, deben saberlo, es de los Beatles; no de los Rollings. Los Rolling, esos ultraconservadores que no han tenido la dignidad de morir como grupo en no sé cuantocientos años. Qué vergüenza. Y, dentro de los Beatles, yo soy de Paul Mc Cartney; no de John. Es muy bueno cuando hay de todo, Rollings, Paul y John… Yo lo celebro. Pero sucede que hoy, desayunando en la barra del café, mientras hojeo el periódico, ha sonado en la radio Hey, Jude: ¡Hey, Jude, / Take a sad song and make it better! Escucha, Jude, coge una canción triste, y hazla tuya. Y aquellos setenta se me vienen encima. Además, el barman tararea, a destiempo y con intervalos de silencio, como debe ser, la canción y ese spleen, o lo que sea del momento, se hace más intenso precisamente porque es más atenuado. Ustedes, si han llegado leyendo hasta aquí, lo entienden. Además, llueve afuera en la calle, que es una calle como todas las calles del mundo.
¿Será posible que haya alguien que no tenga una canción triste propia? No hace falta comulgar con el argumento de la canción, ni comprenderlo siquiera. No hace falta saber la letra de Hey, Jude, para entender su mensaje de lúcida tristeza y arrullo interior; el mensaje que yo conocí cuando estudiaba en Santander, ay tiempos, y no sabía inglés. Ahora tampoco, pero algo sí que sé. Siempre sabemos algo de casi todo. Del corazón siempre sabemos poco. No hay que saber del corazón, creo. Del corazón, hay que sentir, pero tampoco estoy seguro. Llovía mucho en Santander, como aquí ahora. Noto frío en el cuello; he olvidado la bufanda no sé dónde, y notar frío en el cuello, me hace tomar conciencia del frío.
Hey, Jude, ha llegado al lalaleo coral, que libera las notas tristes de voz de Mc Cartney. El barman, que eso sí lo sabe, sigue muy bien el compás, mientras limpia un vaso con oficio de sabedor. Yo paso una página más del periódico. Y siento que ha pasado un carro del tiempo por en medio de la barra, buscando ese siempre huido final que nadie ha contado todavía. Solemne y cotidiana, oxímoron evidente, continúa la canción que habla de las canciones tristes, para escuchar en día de lluvia. O, mejor, para recordar en día de lluvia. Las canciones tristes que hacemos propias siempre son un recuerdo, nunca una experiencia. Aun la primera vez que las oímos, no eran sino recuerdo de algún pasado ignoto que el alma nuestra tuvo, cuando no era nuestra. Oyendo esas canciones tristes nos quedamos sin alma, solos, contemplándola como a vieja compañera, dada a la nostalgia.
De pronto, escucho la calderilla de devolución del cortado del vecino de barra, y todo se desmorona. Vale.
 
Comentario:
Canciones tristes, canciones alegres, canciones de locura etílica, … todas dependen de un determinado momento. Ese momento que se prende en la memoria. Quizá porque la música estaba ahí para subrayar esa fugacidad; luchando contra la máquina del tiempo, y tú pensando “dios, esto no lo voy a olvidar nunca. Están tocando The River, estoy en el culo de Irlanda, y la chica a la que quiero está aquí a mi lado”. Y claro, la lluvia ayuda a que el escenario se adhiera aún más a la piel de tu memoria. Eran los años en que leías a Wilde y querías ser como Wilde; unas líneas de Yeats y tú eras celta. Imitation of life ¿? Ya todo es diferente, y sin embargo todo es idéntico. Usted pasa una hoja de periódico y pasa el carro del tiempo por la barra; otros contemplan los castaños del Pont Neuf y han pasado 25 años; yo miro atrás, adelante, de lado…y todo es el círculo como diría el maestro.
 
Comentario:
Canciones tristes, canciones alegres, canciones de locura etílica, … todas dependen de un determinado momento. Ese momento que se prende en la memoria. Quizá porque la música estaba ahí para subrayar esa fugacidad; luchando contra la máquina del tiempo, y tú pensando “dios, esto no lo voy a olvidar nunca. Están tocando The River, estoy en el culo de Irlanda, y la chica a la que quiero está aquí a mi lado”. Y claro, la lluvia ayuda a que el escenario se adhiera aún más a la piel de tu memoria. Eran los años en que leías a Wilde y querías ser como Wilde; unas líneas de Yeats y tú eras celta. Imitation of life ¿? Ya todo es diferente, y sin embargo todo es idéntico. Usted pasa una hoja de periódico y pasa el carro del tiempo por la barra; otros contemplan los castaños del Pont Neuf y han pasado 25 años; yo miro atrás, adelante, de lado…y todo es el círculo como diría el maestro.
 
Comentario:
Canciones tristes, canciones alegres, canciones de locura etílica, … todas dependen de un determinado momento. Ese momento que se prende en la memoria. Quizá porque la música estaba ahí para subrayar esa fugacidad; luchando contra la máquina del tiempo, y tú pensando “dios, esto no lo voy a olvidar nunca. Están tocando The River, estoy en el culo de Irlanda, y la chica a la que quiero está aquí a mi lado”. Y claro, la lluvia ayuda a que el escenario se adhiera aún más a la piel de tu memoria. Eran los años en que leías a Wilde y querías ser como Wilde; unas líneas de Yeats y tú eras celta. Imitation of life ¿? Ya todo es diferente, y sin embargo todo es idéntico. Usted pasa una hoja de periódico y pasa el carro del tiempo por la barra; otros contemplan los castaños del Pont Neuf y han pasado 25 años; yo miro atrás, adelante, de lado…y todo es el círculo como diría el maestro.
 
Comentario:
The Beatles & Paul McCartney fue también mi elección pero, si bien Paul era el romántico del grupo, el soñador siempre fue John Lennon, ya sabes lo que cantaba en Imagine: You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one... Con el paso de los años he ido entendiendo a Lennon, tal vez porque en efecto él no fue el único soñador...
Por cierto, Hey Jude fue en un principio una pequeña canción escrita por McCartney para animar a Julian Lennon, el hijo de John, que se encontraba muy triste por el reciente divorcio de su padre: Hey Jules (por Julian), don´t make it bad, take a sad song and make it better... Pero fue el propio Jonh Lennon quien ayudó a Paul a perfeccionar la canción, que finalmente fue titulada "Hey Jude". De ahí que, aunque escrita por McCartney, los créditos de las grabaciones la atribuyen a ambos.
De nuevo, y aunque en esta ocasión lo podría hacer en nombre de casi toda una generación, te doy las gracias por tu artículo.
 
Comentario:
Yo también soy de los Beatles, incluso cuando su estética no estaba asimilada por la clase media española. Nunca pude ser de los rolling Stone, porque tengo un espíritu clásico y a mi la estética feísta no me ha ido nunca.
Un abrazo,
Jerónimo
 
Comentario:
Estoy totalmente de acuerdo sobre tu opinión de los Rollings. Yo también soy de los Beatles, pero lo que te ha ocurrido con Hey,Jude nos pasa a todos con cualquier canción que nos remita a una época o momento determinados. Pongamos otros títulos como Yesterday, In the Ghetto, de Elvis o las canciones de The Platters, Bob Dylan o Demis Roussos. Son la melodía de nuestros recuerdos. Cuando las escuchamos, primero nos gustan, luego nos producen morriña y, al final, nos bajan la moral. Ante nosotros desfilan como en una pantalla una serie de experiencias vividas y que teníamos en letargo. Pero, si somos lo que somos, es gracias a ellas, ojalá podamos recordarlas mucho tiempo.

Me ha encantado tu blog.
Un abrazo
Rosa
 
Comentario:
No sé qué tiene la prosa, o mejor sería decir la poesía, de este artículo tuyo que se siente como propio puesto que pone en letras el sentimiento experimentado alguna vez.Has atrapado lo inefable.
No