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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Adiós a la madre


Ils sont venus, / Ils sont tous là / Dès qu'ils ont entendu ce cri / Elle va mourir, la mamma… Así cantaba Charles Aznavour, allá por los sesenta, cuando aún era el mundo mío: una emotiva estampa costumbrista, bien cantada, que llegaba al corazón. Pero, eso; no dejaba de ser una canción sobre cosas que le sucedían a otros. O que no sucedían. Los sucesos ocurren, cuando no nos ocurren a nosotros, tan sólo para servir de argumentos a las novelas o a las canciones. Novelas o canciones, o poemas… que van forjando nuestra educación sentimental, poco a poco, mientras aún no somos lo que somos o lo que podemos ser. No sé.
Sucede con las canciones lo mismo que con las palabras, mientras no te alcanza su significado, mientras son, tan sólo, referencias del diccionario. Pero nos llega cierto día, que no suele llegar de pronto, y te absorbe su contenido por completo, como los brazos de una ameba engloban el elemento nutricio que van a engullir. Son palabras como orfandad y otras construidas con la triste materia de la ausencia; de la ausencia de personas, definitivamente idas, de seres humanos que fueron nuestro origen y de las que hemos sido extensión natural.
Tenía aquella música una médula de asumida tristeza y de afectiva reciedumbre de sobreponerse a lo fatal. Y emanaba de ella algo así como la fuerza de unidad alcanzada entre todos por gracia de aquella mamma que finaba entre los brazos de sus hijos, llegados de todas partes para despedirla en su viaje en el tren definitivo hacia la postrera estación termini de la existencia.
Hoy recuerdo aquella canción que, hablando de finales, tresmanaba vida y amor en todas sus notas. Y no la recuerdo en vano. Como un molde viejo que vuelve a sacar figura de bulto, acaso de oro, así me parece rememorar la letra y sentimiento de aquella lejana melodía, que supo esperarme tantos años a que pudiera utilizarla como bálsamo para la herida que hoy me aflige. Hoy, cuando son las cosas cantadas las que me suceden a mí, y no a otros. Hoy, que el designio de lo creado ha decidido señalarme como lóbrego figurante del tema de la canción.
Se va el día de Marzo, ventoso y frío, desapacible, como traído por la ensabanada; harto destemplado y traidor, acechante y agazapado tras las esquinas para asaltarte impune y sorprenderte con helada ráfaga inesperada. Como una metáfora de ese final que llamamos muerte, y al que piadosamente eufemizamos con amable alusión risueña, imagino que en una de esas rachas de aire, montada sobre el pentagrama de Aznavour, precisamente el que entona el Ave María, te vas al Cielo, madre, a seguir velando desde allí por todos nosotros, por los que aquí estábamos y por los que desde lejos a despedirte vinieron. Vale.

 
Comentario:
Hola!, otra vez Santiago. No sé si te ha llegado el comentario que te acabo de hacer porque he vuelto para atrás a recuperar algo y se ha borrado. Bueno, que me ha emocionado leer tu artículo, que es muy doloroso y te comprendo. Yo perdí a mi madre y tenía sólo 38 años, era fundamental en mi vida y en la de muchas personas, porque era `muy buena. Creo que todas las madres son buenas o siempre lo he creído hasta que he conocido madres que les da igual que su hijo coma o0 no coma, estudie o no estudie, hijos de 6 y 7 años. No es justo que se vayan de este mundo las personas que hacen felices a muchas otras, y que las que matan, o son malas siguen "jodiendo este mundo" perdón por la expresión. Sólo decir que es muy duro afrontar este mal tragao, que hace 7 años de lo de mi madre, y sinceramente, es ahora cuando de verdad me doy cuenta de que no está, porque hace tan sólo un año aún no podía creermelo. Sé fuerte, y vive porque aunque no creas que existe algo más de esta vida, esto es, que creas que acabamos siendo huesos, da igual, ellas van a estar ahí, guiándonos en nuestras vidas, apoyándonos, y dándonos su amor, porque ellas son así, preocupadas por todo. Escribo, por todo lo que dices en tu poema " Quien nada escribe", y te parafraseo (y perdón también por el tuteo si te molesta)para terminar en lo siguiente: Dentro de tu artículo
"Artículo perdido": "Lo malo de perder algo es no poder revivirlo. Lo bueno, es que no sabes lo que te vas a encontrar por esa misma causa de haber perdido aquello. Ya sé que es un lío." Es un poco de lío pero yo te entiendo y te dogp que lo malo de perder algo es no poder revivirlo, pero lo que hemos perdido nosostros sí se puede revivir, ellas, las personas que ( vamos a ser crudos) se mueren están vivas completamente en nuestros pensamientos e inundan nuestros sentimientos, están siempre ahí. Eso sí, debes recordar lo bueno, no lo que has hecho o no has hecho por ello, carpe diem! Saluidos
 
Comentario:
Querido Santiago:
Cómo comparto tu pena!Yo viví algo parecido con mi padre el pasado abril. Cuando nos ocurre a nosotros es un dolor indescriptible, parte de nuestros pilares se desmorona, la base se fragiliza, y ahí nos quedamos, tambaleándonos.
Charles Aznavour, con su voz triste, ilustra perfectamente el sentimiento de pérdida, la nostalgia de lo que ya no es.Desde una tarde gélida y blanca, te envío un cálido abrazo.
Rosa Richon Cano, Suiza,11 Marzo, 2006
 
Comentario:
Querido Santiago: ¡Cómo comprendo tus palabras cargadas dolorido sentir!
Aquellos que ya hemos experimentado ese desgarrón sangrante que nos conciencia de que somos débiles ramas -que se han quedado sin el asidero de su árbol materno-, te acompañamos en este dificilísimo trago.
Piensa, sin embargo, que ella cumplió su vida rodeada de amor y que, en otra dimensión, sigue viviendo.
Un abrazo.
 
Comentario:
Querido Santiago: ¡Cómo comprendo tus palabras cargadas dolorido sentir!
Aquellos que ya hemos experimentado ese desgarrón sangrante que nos conciencia de que somos débiles ramas -que se han quedado sin el asidero de su árbol materno-, te acompañamos en este dificilísimo trago.
Piensa, sin embargo, que ella cumplió su vida rodeada de amor y que, en otra dimensión, sigue viviendo.
Un abrazo.
 
Comentario:
Recibe también mi abrazo y mi silencio acompañándote.
 
Comentario:
También para el dolor desgarrador de acontecimientos como este, tus palabras ofrecen un tenue solaz
R.I.P. Os acompaño en vuestra pena. Rezo por ella. Un abrazo. Milagros
 
Comentario:
También para el dolor desgarrador de acontecimientos como este, tus palabras ofrecen un tenue solaz
R.I.P. Os acompaño en vuestra pena. Rezo por ella. Un abrazo. Milagros
 
Comentario:
Acabo de recibir, leer y sentir la hermosa página que has escrito, amigo Santiago, con dolor contenido y emoción liberada, y lamento en lo más profundo cada una de las notas del luctuoso pentagrama, de esa morosa y masticada “Ya están aquí, llegaron ya a la llamada del amor...”; esas notas que ahora suenan en tus oídos mientras se elevan a lo alto, como no podía ser de otra manera, para caer después en lluvia de afectos, para retornar en memoria dulcificada, en ternura y gratitud por el don de la vida, por esa entrega forjada en el desinterés con que saben, como nadie, regalar las madres. No tengo palabras adecuadas, amigo Santiago, para corresponder a tu sentimiento. Es ahora, en esta situación dolorosa y desbordante de realidad, cuando la literatura se arruga, se minimiza y se calla. Es el momento en el que la comprensión, el acompañamiento y la emoción compartida sustituyen con nobleza al adjetivo más exacto. Vaya, por tanto, el cálido abrazo de un amigo: mi oración y mi compañía en esta tarde triste y ventosa.
 
Comentario:
Dicen que el silencio acompaña estas situaciones, semeja una laguna de aguas mudas. Lo cierto es que nunca he sabido qué decir, qué debemos decir; es momento de estar, de estar en compañía. Uno se queda más huérfano, más en el suelo, allí donde ya las canciones no llegan, sólo su eco. Que su eco mudo te acompañe. Un fuerte abrazo, José Luis
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