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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Los Alporchones, fin de la Reconquista en Murcia


El 17 de Marzo de 1452, a un año terminar la Edad Media, acaeció la famosa batalla de Los Alporchones, en las inmediaciones de Lorca. Hacía ya cerca de 200 años que el Reino de Murcia era cristiano, y había sido integrado en Castilla. Aquel invierno, hubo hambruna en la comarca de Vera, que hoy es provincia de Almería, y que entonces era lorquina; no murciana, pero sí lorquina. Al ser separada de su centro de distribución de mercancías y alimentos, en aquella periferia de la ciudad del sol cundió el desabastecimiento y la escasez. Por ello, más impelidos por el hambre que por deseo de recontraconquistar el territorio, una partida de vecinos de dicho territorio, pidió ayuda a su teórico rey, el Nazarí de Granada. Éste les mandó un arráez o capitán, y unos cuantos zenetes o caballeros. El grueso de la tropa invasora no estaba formado sino por los harapientos campesinos de la zona. Pasaron de noche la raya, y a la mañana siguiente se hallaban en el Campo de Cartagena, dejando el valle del Sangonera, a esas alturas ya denominado Guadalentín, para internarse por Fuente Álamo y llegar hasta el Pinatar. Saquearon el monasterio de San Ginés de la Jara, y se atiborraron de alimentos y de bebida, de manera que al regresar, malamente podían enfrentrse a la más que posible venganza de los cristianos, que desde Lorca y Aledo, habían divisado las fogatas de la razzia. Avisaron a Murcia, y Fajardo, Lisón y Quiñonero les aguardaron cabe los Alporchones, en la Loma de Aguaderas, en la ladera opuesta del valle.
Los improvisados guerreros musulmanes, la mayoría labradores y menestrales que portaban las viandas robadas como un tesoro, poco pudieron hacer por defenderse. Los esclavos capturados, que para ese menester habían portado con ellos, fueron puestos en círculo, con cadenas, asimismo robadas, para establecer un cordón defensivo, con los expedicionarios invasores dentro. Pero, de nada les valió. Era 17 de Marzo, y el Santo de la jornada, San Patricio, el irlandés que fuera esclavo él mismo, aparecióse, y fue liberando uno a uno los bautizados esclavos de sus fierros. El resultado fue una victoria cristiana.
En poco tiempo, la Granada nazarí fue quedando reducida a su núcleo metropolitano, la antigua Elvira de los visigodos. Pero ya el Reino de Murcia tenía límites, y aquellas tierras quedaron granadinas.
Así pues, San Patricio es el Santiago Matamoros murciano, o lorquino, como se quiera. Y tal día como ése, se iza la bandera irlandesa en el balcón del Ayuntamiento de la antigua Heliocroca, justo para conmemorar la efeméride. Mataron por hambre, y murieron justamente, según el entendimiento de lo justo en la época. Nadie aminore la gloria lorquina, aunque, eso sí, experimente piedad por las víctimas de una y otra parte. Vale.

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