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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Libro de Andrés Salom


Hay murcianos que han nacido donde les da la gana. No es como en Bilbao, donde todos tienen ese privilegio. Aquí, en Murcia, no; no es así; sólo atañe a algunos. Ese es el caso de Andrés Salom, que nació en Santanyí, en la isla de Mallorca. Es poeta, y hombre bueno, como lo demuestra su doble condición de comunista y romántico, ambos en versión militante. También es militante en Flamenco y Literatura, campos en los que es recalcitrante y empedernido entusiasta.

Ahora, va y saca un libro, así como de antología, prologado por la Profesora María de los Ángeles Moragues, que ya tiene oficio en mostrarnos a estos escritores si no malditos, sí apartados del escaparate del establishment literario de la Región. Moragues nos hace un recorrido por la obra de Salom, imprescindible ya para quien haya de glosar la obra de Andrés; tarea que ya está pidiendo un ejecutor a gritos. En el paisaje humano de la Murcia de la segunda mitad del siglo pasado, y lo que va de éste, Andrés Salom es un elemento natural. Si Murcia fuera un belén, Andrés sería el Ángel anunciador a los pastores de la buena nueva. A los pastores, no a nadie más; al pueblo llano, que dormía a la intemperie.

Como en un árbol frondoso, el libro nos muestra desde las raíces familiares del poeta, hasta sus preocupaciones metafísicas, cual le corresponde por autodefinirse como heredero del homo heilderbergensis,; a sí como sus fobias y filias personales, en verso y en prosa. Gran conocedor de la Biblia, también de los intelectuales del postmarxismo, Salom, este murciano de Mallorca, se nos manifiesta como un amante del verso libre, y marido tiempo ha de la más rigurosa métrica, labrada en el sonetismo. Siempre vio a la actualidad intelectual como materia poética, y el sarcasmo, la ironía y el doble sentido salvaron a su tarea literaria de la maldición del panfleto y de la soflama, que a tantos otros alcanzó, y perdió, y malogró. Andrés primero fue poeta, y después, alma comprometida en el sentido sartriano de la palabra. Como dijo Tierno Galván, Andrés es uno de esos ateos a los que nunca abandona el Buen Dios.

Sempiterno cuentista aspirante al Gabriel Miró, premio que se quedó sin el honor de contarle entres sus ganadores, nos muestra al final alguno de sus mejores relatos cortos, en ese género que podemos llamar de la memoria inventada, la única válida, que no aspira a la crónica. Los Día Más Allá del Tiempo, denomina a su antología, como reconociéndose en un tiempo prestado, o acaso al tiempo, fuera del tiempo, en que la literatura lo sacó de su tiempo cronológico, transportándolo a alguna región al margen de ésta tan injusta que le tocó vivir. Enhorabuena, Andrés Salom. Vale.
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