Buenos días

¿Se han fijado que, en español, decimos la expresión en plural? En el resto de lenguas conocidas se hace en singular: Buon giorno, Bon jour, Good morning, Egunon, Bon día… Acaso los historiadores de las palabras sepan el porqué. Y sea éste muy de rigor en cuanto a su intríngulis. No tengo tiempo de ir a Google para averiguarlo. Por eso, voy a desarrollar en lo que queda de folio, dos teorías inventadas, que es la materia de la que están hechos los sueños de las columnas.
Por una parte, podemos suponer que ha habido una traslación promiscua entre lexemas y morfemas de la frase. Lo que en un principio era Buen día deseo a todos, sufrió eso que digo, una traslación. El lexema principal de la frase, Buen Día, se apropió del morfema principal: ese plural de Objeto Indirecto: os. De esa manera, asociados los dos máximos portadores de mensaje de la frase hecha, se juntaron, y expulsaron al resto a la tiniebla de lo perdido. De Buen día se pasó a Buenos Días, con plural prestado. Esta teoría habla de una guerra entre las palabras. Uno de los dos sobra, forastero, que le dijo la frase sintetizada que quedó a lo que se perdió. Esto ocurrió con el devenir de los tiempos, desde antes del Cid hasta la época clásica del idioma, allá cuando los Reyes Católicos. En el resto de lenguas peninsulares, se continúa diciendo en singular. Ellos, y el resto de lenguas europeas, así lo sancionaron para siempre. Tienen una visión unitaria del significado del término día.
Y, precisamente, en este diferendo entre español y resto de lenguas europeas, estriba la segunda teoría inventada. Verán. El español, no sé si por el clima o por qué, tiene una visión plural y enumerativa del día. Para nosotros hay amanecer, mañana, mediodía, siesta, tarde, atardecer, noche de cenar y pasear y noche de dormir. Casi tantas como aquellas horas canónicas de la Edad Media. Esto sí me apetece verlo en Google. Voy allá y vuelvo enseguida. No se vayan.
Aquí estoy, las horas canónicas son: o eran: Maitines (medianoche), Laudes (las 3), Prima (las 6), Tercia (las 9), Sexta (las 12), Nona (las 15), Vísperas (las 18), y Completas (las 21). O sea ocho. Yo he contado ocho también. Los monjes de la Edad Media, que fueron los que inventaron lo de las horas canónicas gastaban mucho tiempo en contar la noche, mayormente, porque se la pasaban ayunando y orando. A la cama que se iban a las nueve, cúyo no es el caso ahora. No.
Claro, que también está la teoría mixta, y que se juntasen las dos causas, e fiziesen la cosa juntas. Las cosas en filología son complejas siempre, y nunca simples. Entonces, pues eso: buenos días. Vale.





