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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Murcia preárabe

Justo al norte de la Senda de Granada, más o menos por la pedanía murciana de Churra, las excavadoras han encontrado restos arqueológicos: una necrópolis romana; esto es, el cementerio de un poblado. Falta ahora el poblado mismo, así como su entorno económico y todo lo que haga falta. Ya teníamos el origen romano del nombre: Myrtia, bien en su acepción de la diosa, bien en el de algún ciudadano de apellidación basada en el mismo teónimo, o nombre asignado a divinidad. Y nombre, asimismo, hermano también del que asignamos al mirto o arrayán. Myrtia, Myrteus o Myrtus, todos ellos son romanos. No había duda ninguna. Ahora estos restos vienen a confirmar lo que ya estaba corroborado: los romanos se asientan en el valle medio del Segura apenas conquistan Cartagena. Seguramente, con motivo de las primeras licencias a veteranos.

No hay que olvidar que la Contraparada, o presa que en la salida del río a dicho valle medio divide en dos al cauce, ya tenía asignado origen romano, y no árabe o sirio. El escuadramiento de las grandes piedras que lo forman, así lo denunciaba. El yacimiento descubierto, muy cerca está del brazo más pequeño de los dos en que la Contraparada abría al torrente fluvial, el del norte. Los pobladores de este asentamiento romano bien pudieron ser quienes, en parte, idearon y realizaron la Contraparada.

Todo esto, en la Costera Norte. La que daba suelo para pasar del Levante a la Bética. La Costera Sur ya estaba poblada por iberos, los que dieron nombre a Ello, en las planicies inmediatas a las primeras rampas de la Cresta del Gallo; ciudad luego continuada por los visigodos, y cristianizada antes de la llegada de este pueblo germano.

Murcia, pues, no comienza en la época musulmana. El valle medio del Segura es ibérico y es romano; amén de visigodo luego, y castellano después de árabe. No nos debe confundir la fácil etimología árabe para señalar el origen de algún enclave. Mursiya, leído Múrsia, no Mursilla, no tiene cuna arabiga: tal nombre lo encontraron puesto cuando hasta aquí llegaron, y muchos nombres que empiezan por Al, no son sin el antiguo nombre mozárabe, de origen ibérico o romano, camuflado por el artículo del idioma de Muza, Tarik y los Abdelrramán.

Precisamente, tenemos en la Región un tesoro desconocido para esto de recuperar la historia del territorio: el poeta del siglo XIII, el cartagenero Al Qartayanní, escribío un largo poema en su exilio de Túnez en el que, a cuento de halagar a su anfitrión el rey de aquel país, menciona su infancia en el hoy llamado Campo de Cartagena, llamando a todos los enclaves por su nombre. Su traducción es una tarea cultural pendiente tan grande como la recuperación del Teatro Romano de Cartagena. Dichos nombres delatarían muchas más voces romanas e ibéricas en nuestra geografía. Vale.

 
Comentario:
Interesantísimo todo lo que dices sobre el origen de Murcia. A ver si lo investigan bien y se cambia la idea de que es un sitio sin historia antigua.
No