La Catedral de Reykiavik
¿Han visto alguna foto de este templo que digo? ¿O lo han visto al natural, como servidor hace unos días? Es una Catedral moderna, pero se le sigue viendo Catedral. No es una moneada, no. Y es, se lo aseguro, muy moderna. Allí la llaman la Iglesia Alta. Y es toda de cemento. Para enraizarla en la sociedad a la que sirve, la han hecho con el muy moldeable cemento, con módulos columnarios hexagonales, imitando las formas que el basalto toma en algunas partes de aquella tierra tan geológica, tan telúrica, tan volcánica y glaciar. Todos los islandeses se reconocen en esa arquitectura. No se han necesitado extravagancias estructurales para reclamar modernez alguna.
Por dentro, se respira un gótico de primera especie, con los apuntados arcos que sostienen la bóveda, desnudísima, de una espiritualidad límpida, inocente, verdadera.
Reykiavik significa Bahía de los Humos. El primer colono noruego, Ingolfur Arnalson en el 870, así bautizó al lugar en donde decidió aposentarse. Y, efectivamente, acaso pudiera servir la metáfora de un verticalísimo humo, en día sin viento, para esta Catedral tan única.
Se la conoce allí con el nombre de La Hallgrímskirkja, o iglesia de Hallgrímur, Tiene 74,5 metros, y es el edificio más alto de Islandia. Hallgrimur Petrusson fue un poeta islandés del siglo XVII. Compuso cincuenta salmos sobre la Pasión de Nuestro Señor, acaso inspirados por la trágica vida de su esposa, Gudridur, cuya peripecia merece ser contada aquí. En 1627, unos renegados nórdicos al servicio de Argel entraron a saco en Islandia y se llevaron como esclavos a 400 islandeses. Entre ellos iban Gudridur y su hijo de tres años. El cautiverio duró casi una década, durante la cual murió su esposo y padre del chiquillo. El hijito se hizo musulmán, y cuando un enviado del rey danés acudió a Argel a rescatarlos, sólo pudo llevarse a 44. El resto, o muerto o converso.
En el viaje de vuelta, tuvieron que pasar el invierno en Copenhague, metrópoli por entonces de Islandia. Allí conoció a Hallgrimar, enviado del obispo islandés, ya luterano, para recatequizar a los rescatados. Hallgrimar tenía 23 años, Gudridur casi 40. Quedó embarazada, y sufrieron exclusión social en aldea cercana de Reykiavik donde acabaron recalando. Empero, Hallgrimar sacó, suponemos, tanto de su experiencia, como de la de su mujer, la emoción suficiente como para componer esos salmos que le valieron la titularidad de esta hermosa Catedral nórdica.
La construcción de la Catedral duró 38 años. Comenzó en 1948 y acabó en 1986. Es icono ciudadano, y aún patrio. El hecho de que comenzasen las obras al poco de lograr la independencia, me hace suponer que no poco de un sanísimo orgullo nacionalista, se eleva con los mentidos basaltos hacia la Estrella Polar, cuyo primer fulgor acaso reposa sobre su cúspide. Vale.





