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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Felicidades, Pilar

Mi madre se llamaba Pilar. Este es el primer año que no está con nosotros. La mujer de mi hijo también se llama Pilar. Y dos buenas amigas mías llevan, asimismo, el nombre de Pilar. Es muy español. Cosas: tan ligado a Santiago, y casi nadie se llama así. La imagen es síntesis occidental: un judío, una columna romana y un icono cristiano. Aún faltaba casi medio milenio para que naciera el Islam. Dos siglos y mitad de otro, para que llegara a España. Invadiendo, derribando murallas. Ya estaba hecha la síntesis occidental. El nombre de Pilar es, pues, algo más que un nombre de mujer. El pilar sostiene templo, y algo más que templo. Sostiene concepto, concepción del mundo: el monoteísmo hebreo, abierto a los gentiles, unido al orden romano, bajo la égida de una mujer: María de Nazareth.

Mi primera maestra, en las Luisas de la calle de la Sociedad, se llamaba también Pilar: Sor Pilar. Fue sustituida enseguida, por cierto, por Sor Dolores, más madraza ella. Es 12 de Octubre, antaño se le llamaba Día de la Hispanidad. Algún despistado lo denominó Día de la Raza, y metió la pata. Creía que la semilla, múltiple ella misma ya, fecundaba por entero a la América nativa, y unificaba etnias. Y así ya, después de Cortés y Pizarro, todos hispanos. La ignorancia aboca en el ridículo. Pero no hay que ocultar nada. Colón avistó tierra este día de hace 514 años, y nadie debe poder quitarnos el orgullo de la efeméride. Aunque lo intente. Vergüenza para su envidia histórica y revanchista, que no para nosotros, que alumbramos un mundo. Muy distinto fue el destino para la América del Norte, donde no es pensable un indígena para la Presidencia de la Nación. En Venezuela, Perú y Bolivia, es otra cosa. ¿Dónde la leyenda negra anglosajona?

Es nombre, pues, de piedra tallada, apta para sostener frontispicio. Piedra con intelecto incorporado, fruto de larga tradición desde el hallazgo hasta la mejora definitiva, que registrada fue por Roma. También el nombre de Pedro, según la Palabra, apuntaba a la piedra. Jerusalén, dicen los salmos, es compacta, levantada sobre piedra. No sobre la arena nómada del desierto.

Y es también, aparte de firmeza, consuelo. Santiago el Mayor, desencantado de la acogida de los paganos hispanos, retiróse, dice la conseja hagiográfica, cabe las orillas de Ebro. Allí halló amparo en la visión de la madre de su Maestro, que acaso ya vivía en Éfeso con Juan. Gran pena sería perderse la costumbre del nombre, en aras de la galopante disolución de lo hispano, que trae Vanessas y Jennifers foráneas para padres alienados, a los que la desalerta de los políticos hurtó el conocimiento de lo suyo.

Felicidades, pues, a todas la Pilares que en España son, y que piensan pasar o han pasado ya el nombre a sus hijas o nietas. Vale

 
Comentario:
Tengo una hermana que se llama Pilar, por azares de la vida, tres de mis mejores amigas se llaman así, al igual que se llamó una vecina de mi casa natal, en Simón García, a la que yo consideraba como segunda madre o algo así y en cuyo piso me refugiaba para estudiar huyendo del bullicio natural de una familia de seis hermanas. Tu artículo, Santiago, me ha traído el recuerdo entrañable de una época de Pilares, Cármenes, Dolores y demás nombres de nuestra esencia. A la vez me ha parecido profundamente fundamentado en lo evangélico. Lo he leído con gusto, como siempre leo tus textos. Estupendo y oportuno en el día de la Virgen del Pilar.
 
Comentario:
Tengo una hermana que se llama Pilar, por azares de la vida, tres de mis mejores amigas se llaman así, al igual que se llamó una vecina de mi casa natal, en Simón García, a la que yo consideraba como segunda madre o algo así y en cuyo piso me refugiaba para estudiar huyendo del bullicio natural de una familia de seis hermanas. Tu artículo, Santiago, me ha traído el recuerdo entrañable de una época de Pilares, Cármenes, Dolores y demás nombres de nuestra esencia. A la vez me ha parecido profundamente fundamentado en lo evangélico. Lo he leído con gusto, como siempre leo tus textos. Estupendo y oportuno en el día de la Virgen del Pilar.
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