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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Tres días

Ya sólo quedan tres días, cuando escribo, para que se acabe el 2006. Menos de tres días para ser más exactos. San Silvestre ya está entre bambalinas para salir al escenario fugazmente. Año par. Cómo pasa el tiempo, que decimos siempre, desde que nos vemos mayores. O algo mayores, por lo menos. De rapaces, el tiempo es infinito. Y los mayores fueron mayores siempre. Qué poco da hablar del tiempo que pasa. Sobre todo para llenar el folio de ordenador, tan limpio y brillante en la pantallita encendida. El tiempo que pasa, ¿dónde va? Pregunta imposible, pues el tiempo no es cosa, materia trasladable. Dicen los físicos relativistas que el tiempo es espacio, evolucionado de rara manera, que ellos matematizan en sus fórmulas. Cráneos privilegiados. Decimos que el tiempo viene y se va, pero es una metáfora. No tenemos palabras directas para decir del tiempo. Es asunto o tema desterrado al país exclusivo de la metáfora. Todo lo demás sí tiene alusión directa. No podemos señalar al tiempo:
-Mira, el tiempo que pasa…
Pero aunque no lo veamos, el tiempo pasa. Y lo perciben los ciegos, y los sordos. Y todos. Podemos medirlo, con el reloj. Los antiguos medían los equinoccios y los solsticios, y levantaban monumentos megalíticos para dejar constancia de su imposibilidad de decirnos qué es el tiempo. Sólo lo medían, como nosotros. Sabemos lo que es una manzana, un lápiz, un semáforo. Materia. Pero no podemos predicar del tiempo sino que se va. Y nos lleva. Mas es piadoso, y nos deja le recuerdo. El ser humano tiene recuerdos. Son el poso del tiempo. Otra metáfora. Es la metáfora, el cambio de significado para aludir, lo natural. Es la definición lo ficticio. Lo artificial.
Pero quedan ya menos de tres días, para que cambiemos la fecha en los escritos, y en los ordenadores. Esperando para saber qué tenemos que esperar. El tiempo es un filósofo existencialista. Nos embauca con su discurso. Y nos lleva hacia la nada. Mejor no ser consciente del paso del tiempo. Los poetas no tiene otro mensaje: pasa el tiempo, nos dicen, y no hay nada más importante. Y lo dicen bellamente. Por eso son poetas. Acaso ellos, los poetas, tengan el secreto de soportar el paso del tiempo. Y, éste, el tiempo, a cambio de que no lo desvelen, les ofrece la belleza de sus versos. Pero la mayoría no somos sino lectores de poesía. O posibles lectores de poesía…
Torpemente diseccionamos al tiempo en pasado, presente y futuro. Pero, sospecho, el tiempo es uno. No tres. Adaptamos el tiempo a nosotros, y creemos que esa adaptación es el tiempo. Como los encadenados a la caverna creían que las sombras eran la realidad. El concepto triple no es esencia del tiempo. Es lo que el tiempo proyecta en nosotros. Como la sombra de un cilindro no da cuenta de su volumen. O un perfil de un rostro. Vale.
 
Comentario:
Tema eterno y desazonante, solamente ,como dices, un niño ve pasar el tiempo sin miedo. Obsesionó a Quevedo y, antes que aél, a Manrique y a tantosotros. Obsesionó a Unamuno y,creo, que a todo el que se detiene a pensar, porque al detenerse lo alcanza la conciencia de nuestra deleznable condición.
Me asombra tu concepto de las tres dimensiones del tiempo que percibimos engañosamente y que, quizás, no sea más que una que nos abarca por entero.
En fin,dejemos que el tiempo nos pula a su gusto. Y que el 2007 brille con esplendor en nuestras vidas. Así lo deseo.
 
Comentario:
Este artículo tuyo, Santiago, es la demostración de que con temas eternos, trillados por mil y un escritores (normalmente uno de ellos es un genio y los otros mil son simples mediocres aplicados), pueden conseguirse líneas estupendas e imágenes memorables. Sigue así, porque somos muchos quienes estamos del otro lado, leyéndote y admirándote.
Un abrazo y feliz apertura de la puerta 2007.
No